Entre la volatilidad y la inversión: el reto que Davos le plantea a Colombia para 2026
El financiamiento, la confianza y narrativa país serán claves para la economía del país, según las conclusiones de este foro.
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La Reunión Anual del Foro Económico Mundial (WEF), celebrada en Davos, dejó un mensaje contundente para las economías emergentes: el año 2026 estará marcado por una alta volatilidad global, pero también por oportunidades estratégicas para aquellos países que logren anticiparse y adaptarse. En ese escenario, Colombia aparece como un mercado con potencial para atraer inversión y consolidar su posición en un entorno internacional cada vez más exigente.
De acuerdo con las proyecciones de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), la economía colombiana podría crecer alrededor de 2,8 % en 2026. Esta cifra, aunque moderada, refleja una capacidad de resiliencia frente a un contexto global complejo y subraya la necesidad de consolidar el crecimiento mediante políticas que favorezcan la estabilidad, la competitividad y la confianza de los inversionistas.
En este contexto, la atracción de inversión extranjera se volverá cada vez más selectiva. Los inversionistas internacionales buscan mercados con reglas claras, estabilidad institucional y mecanismos eficientes para canalizar capital hacia proyectos productivos. Davos puso sobre la mesa la oportunidad que tiene Colombia de diferenciarse como un destino confiable, capaz de ofrecer una visión de largo plazo alineada con las nuevas dinámicas del comercio y la inversión global.
“El 2026 será un año de mucha volatilidad a nivel global. El verdadero desafío para países como Colombia no es intentar aislarse de ese contexto, sino entenderlo, anticiparse y aprender a navegarlo. En un entorno incierto, la clave está en seleccionar bien las oportunidades, tomar decisiones informadas y actuar con agilidad para convertir la volatilidad en una ventaja competitiva”, señaló René Saul, CEO y cofundador de Kapital.
Así las cosas, el desafío para el país estará en leer con precisión el contexto global, actuar con criterio y convertir la volatilidad en un motor de crecimiento sostenible.