Hay una pelea entre el proyecto político del gobierno y una mayoría en el Banco de la República en la que se podría terminar reescribiendo el esquema de control de la inflación que ha usado Colombia en las últimas décadas. Lo que está en disputa al final del día no son solamente las tasas de interés, sino la meta de inflación y la forma en que se define la política monetaria.
En un hecho inédito el ministro de Hacienda, Germán Ávila, abandonó la reunión de la junta directiva de abril en protesta porque la tasa de interés subió 100 puntos básicos. Desde entonces, Ávila ha expresado su molestia con la visión económica del banco por lo menos 7 veces, incluyendo eventos promovidos por el propio gobierno y una entrevista en Blu Radio. En la junta de mayo la decisión fue unánime: mantener las tasas de interés estables. Pero no quiere decir que exista un acuerdo, esto es apenas una tregua.
El proyecto político de gobierno está presionando cada vez más por un cambio en la política monetaria que vaya más allá de las tasas de interés y su candidato, Iván Cepeda, lidera la intención de voto en las encuestas. Quien gane las elecciones controlará en enero de 2028 la junta del Banrep y el mercado ya lo entendió.
Para Juan David Ballén, de Aval Casa de Bolsa, el mercado estará con todos los ojos en la evolución de las elecciones y serán las elecciones las que manden la parada.
"La clave no es anticipar el siguiente movimiento de tasas, es entender cómo evolucionan las expectativas sobre la política económica del próximo gobierno", aseguró.
La tregua fue política, no técnica
Las minutas de la reunión de mayo corroboran que la división continúa y que el objetivo central fue priorizar el consenso en medio de las elecciones. Una mayoría de la junta sigue hablando de la preocupación por el aumento de la inflación, mientras que la minoría cercana al gobierno defiende la necesidad de recortar las tasas.
La siguiente decisión será después de la primera vuelta de las elecciones presidenciales a finales de junio y esta división de 4 a 3 podría mantenerse en los próximos meses. Los actuales miembros de la junta se mantendrán en sus puestos hasta enero de 2028 cuando el presidente que elijan los colombianos este año podrá cambiar a dos de sus integrantes.
Quien sea que gane la carrera por la Casa de Nariño obtendrá la mayoría para definir las tasas, pero también para cambiar las reglas de juego. Por ejemplo, la meta de inflación se define dentro de la junta directiva del banco cada año.
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El gobierno está ambientando un cambio a la meta de inflación
Desde la pelea de abril, el ministro de Hacienda, Germán Ávila, ha dicho en todos los tonos que hay que revisar la meta de inflación de 3% que ha tenido el país desde el año 2010. Incluso algunos funcionarios de gobierno han sugerido que la meta de inflación debería fijarse democráticamente, por ejemplo, en el Congreso.
"La realidad es que ese 3% solamente se ha cumplido en momentos de recesión. En la pandemia se cumplió. Es en momentos de tendencias recesivas cuando se ha cumplido. Y por eso creemos que esta reflexión debemos abrirla y mirar diferentes experiencias. Yo comentaba en la junta que está el ejemplo de China, con un crecimiento muy significativo mientras mantuvo tasas de inflación, incluso en niveles del 5% de inflación", dijo Ávila en un discurso ante el Congreso.
China, a diferencia de Colombia, no es una economía de mercado sino que funciona mucho más como una economía planificada.
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La discusión es impulsada, entre otros, por economistas que comparten la visión económica del gobierno Petro y una visión crítica frente a la política monetaria tradicional. Para Simón Gómez, director del Centro de Pensamiento Vida, es poco probable que Colombia logre volver a esa meta del 3% en el contexto actual.
"Somos profundamente críticos del dogma monetarista, que dice que la inflación siempre es exceso de circulante en la economía, y creemos que un gran origen de la inflación hoy son causas externas al país, causas también internas del aparato productivo colombiano. Y, por lo tanto, la frase que resume esta discusión es, subir las tasas de interés para combatir esta inflación es como intentar arreglar un reloj a martillazos. Seguramente el banco logre domar la inflación, si sigue subiendo las tasas. Pero los costos de eso son, en nuestra opinión, costos muy grandes, y costos que están disproporcionalmente distribuidos", aseguró.
No todos están de acuerdo. Para el decano de economía de la Universidad Externado de Colombia, Juan Pablo Herrera, este no es el momento de cambiar lo que ha funcionado bien por años. En especial porque Colombia afronta una crisis fiscal que la llevó a escapar de la regla fiscal y hoy los mercados están buscando señales de confianza para invertir.
"Si bien es la academia el espacio para debatir las ideas y reflexionar profundamente sobre conveniencia o no de tomar y adoptar otros modelos de inflación, de control de inflación, modificar a estas alturas y en estas circunstancias lo que ha sido una regla que ha permanecido por más de 26 años inalterada, resultaría inconveniente", explicó el académico.
La presión sobre el banco central colombiano llega en un momento en que la credibilidad de la meta está en riesgo: 2026 será el sexto año consecutivo en que Colombia cerrará por encima de la meta de inflación. La proyección oficial del equipo técnico del Banco de la República es que el aumento del costo de vida será de un 6,4%.