El terremoto que sacudió al Eje Cafetero dejó una profunda afectación en la población rural y en la infraestructura productiva de miles de familias dedicadas al cultivo de café. Según el presidente de la Federación Nacional de Cafeteros, Germán Bahamón, al menos 8.000 familias caficultoras han resultado afectadas, mientras que 707 viviendas quedaron completamente colapsa
En entrevista con Néstor Morales, en Mañanas Blu, Bahamón explicó que la Federación adelanta un censo finca por finca para establecer la magnitud de los daños y preparar una estrategia de reconstrucción junto con el Gobierno Nacional.
“La ruralidad está pasando por una situación calamitosa”, afirmó el dirigente gremial al describir el panorama que enfrentan los productores en la zona afectada. La Federación identificó inicialmente una zona de mayor impacto mediante herramientas de georreferenciación, cruzando la ubicación de las fincas cafeteras con las fallas geológicas de la región.
Más de 8.000 familias cafeteras afectadas
La dimensión de la emergencia podría aumentar a medida que avance el proceso de evaluación. Bahamón señaló que la Federación tiene registrados 43.000 caficultores en cinco departamentos afectados, además de una parte del departamento del Chocó, y que ya se han contactado unas 10.500 familias.
Para realizar la evaluación sobre el terreno, la organización dispuso de alrededor de 400 ingenieros agrónomos extensionistas, quienes recorren las fincas para determinar los daños en las viviendas y en la infraestructura productiva.
“707 que tienen su vivienda completamente colapsada”, explicó Bahamón al referirse a uno de los datos más críticos encontrados hasta ahora.
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El presidente de la Federación aseguró que este diagnóstico ya fue entregado a los ministros de Agricultura y Hacienda, con el propósito de que la capacidad institucional del gremio pueda incorporarse a la estrategia de reconstrucción.
La reconstrucción del Eje Cafetero recuerda al terremoto de 1999
La Federación Nacional de Cafeteros tiene experiencia en procesos de recuperación tras desastres de gran magnitud. Bahamón recordó que, después del terremoto de 1999, la institución participó en la reconstrucción de viviendas rurales y en la recuperación del aparato productivo del Eje Cafetero.
Sin embargo, advirtió que el escenario actual presenta una afectación territorial más amplia. Mientras el terremoto de 1999 golpeó especialmente al Quindío y a Armenia, esta vez el impacto se extiende por municipios como Belén de Umbría, Anserma, Caicedonia, Quimbaya y Montenegro, entre otros.
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Estamos viendo una zona de calor grande donde hay una afectación en la ruralidad importante
Para Bahamón, uno de los principales riesgos es que la emergencia no termine con la reparación de las viviendas. La infraestructura necesaria para producir café también resultó afectada y podría generar una segunda crisis cuando comience la próxima cosecha.
4.700 beneficiaderos presentan daños
Uno de los puntos que más preocupa al gremio cafetero es el estado de los beneficiaderos, instalaciones fundamentales para el procesamiento del grano después de la recolección.
La Federación ha identificado hasta ahora 4.700 beneficiaderos con algún tipo de daño, aunque todavía no se conoce con precisión la magnitud de las afectaciones. De ese total, 707 presentan un colapso completo, según las cifras entregadas durante la entrevista.
El problema cobra especial importancia porque la principal cosecha cafetera de la región comienza en octubre. Si los productores no cuentan con infraestructura suficiente para recibir, beneficiar y secar el café, la emergencia podría trasladarse directamente a la producción.
“Esto sería una segunda emergencia cuando salga la cosecha”, advirtió Bahamón, quien explicó que también existe preocupación por la infraestructura destinada a los recolectores y por las condiciones de las vías de acceso a las fincas.
La Federación ya comenzó a movilizar maquinaria amarilla de los comités departamentales para atender algunos de los puntos críticos. En zonas de Caldas, por ejemplo, se han adelantado trabajos para reabrir vías bloqueadas por deslizamientos y permitir el ingreso a las fincas y la posterior salida de la cosecha.
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El Eje Cafetero produce cuatro millones de sacos al año
La emergencia ocurre en una de las regiones más importantes para la producción cafetera colombiana. De acuerdo con Bahamón, el Eje Cafetero produce alrededor de cuatro millones de sacos de café al año, por lo que cualquier afectación considerable sobre viviendas, vías y beneficiaderos puede tener repercusiones económicas y sociales más allá de las familias directamente damnificadas.
El presidente de la Federación sostuvo que la organización está ofreciendo su infraestructura y experiencia al Gobierno Nacional para acelerar la reconstrucción.
“Lo que queremos es que esto llegue rápido. La desesperanza en el Eje Cafetero es muy fuerte y nosotros no podemos estar parados”, manifestó.
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La Federación también activó un programa solidario, tanto en Colombia como en el exterior, para recaudar recursos que permitan atender las necesidades más inmediatas. No obstante, Bahamón reconoció que esos fondos serán insuficientes frente a la magnitud de la emergencia.
Federación busca ser protagonista de la reconstrucción
La experiencia de la Federación Nacional de Cafeteros podría convertirse en uno de los principales instrumentos para la recuperación de la zona rural. Bahamón recordó que históricamente el gremio ha participado en la construcción de acueductos, sistemas de abastecimiento de agua, electrificación rural, vías, escuelas y hospitales en el Eje Cafetero.
Ahora, además de esa capacidad institucional, la Federación cuenta con sistemas de información georreferenciados que permiten localizar las fincas afectadas y priorizar las zonas donde se concentra el daño.
La organización también ha establecido conversaciones con empresas como Grupo Arcos e Isagen, que han manifestado su intención de convertirse en aliados del proceso de reconstrucción.
Bahamón indicó que el Gobierno Nacional tiene previsto designar un gerente para coordinar la recuperación y expresó su expectativa de que esa figura permita articular rápidamente las capacidades de las distintas instituciones.
La revaluación del peso, otro golpe para los caficultores
A la emergencia provocada por el terremoto se suma una dificultad económica para los productores: la apreciación del peso colombiano frente al dólar.
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Bahamón aseguró que el comportamiento de la tasa de cambio está afectando de manera importante los ingresos de los caficultores, dado que el café es un producto de exportación.
“Por cada 100 pesos que se aprecia el peso colombiano, se pierden 75.000 pesos por carga de café de 125 kilogramos”, explicó. Según sus cálculos, los productores han dejado de percibir más de 700.000 pesos por carga, en un contexto en el que una carga de café ronda los 2,2 millones de pesos.
Por ello, el presidente de la Federación pidió al Gobierno Nacional crear herramientas que permitan dar mayor estabilidad a los ingresos de los productores y proteger el sistema agroexportador.
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Para el gremio, la reconstrucción del Eje Cafetero no puede limitarse a levantar nuevamente las viviendas destruidas. La recuperación tendrá que incluir las vías, los beneficiaderos, la infraestructura productiva y las condiciones económicas necesarias para que miles de familias puedan mantener su actividad.