La Fiscalía General de la Nación acusó y llamó a juicio a Hugo Fernando Silva Soto por su presunta responsabilidad en el feminicidio de Karen Cecilia López Avendaño, el homicidio de su hijo de 10 meses y el delito de alteración de elemento material probatorio, al considerar que habría simulado un accidente de tránsito para ocultar los hechos ocurridos en diciembre de 2025 en Bogotá.
La investigación se originó tras el hallazgo de un vehículo colisionado contra un árbol en inmediaciones del Jardín Botánico, en el barrio Bosque Popular, donde organismos de socorro encontraron sin vida a una mujer y a un bebé, mientras que un hombre permanecía inconsciente dentro del automóvil.
Sin embargo, las labores adelantadas por el Cuerpo Técnico de Investigación (CTI) y los análisis del Instituto Nacional de Medicina Legal permitieron establecer que las muertes no correspondían a un siniestro vial. Según los dictámenes forenses, la mujer presentaba una herida causada con arma cortopunzante en el cuello y el menor, lesiones compatibles con el denominado síndrome del niño zarandeado, las cuales habrían sido ocasionadas antes del supuesto accidente.
Durante la audiencia de acusación, la Fiscalía reconstruyó los movimientos realizados por el procesado el día de los hechos y sostuvo que el menor permaneció únicamente bajo su cuidado durante varias horas.
El fiscal del caso señaló: “Estando únicamente con el bebé, el señor Hugo Fernando habría zarandeado a su hijo, ocasionándole trauma cervical por mecanismo de aceleración y desaceleración, y su posterior muerte. Cuando corría a las diez treinta de la noche del once de diciembre, Hugo Fernando regresó a la casa de Karen, con silla y pañalera en mano, pero sin el bebé. La madre de Karen y abuela del menor le preguntó por el niño, y este le respondió que el bebé estaba dormido y que lo había dejado en la casa de su papá”.
De acuerdo con la investigación, recogió a Karen Cecilia López para dirigirse a la vivienda de su padre con el propósito de recoger al menor. No obstante, para ese momento el niño ya habría fallecido.
Sobre lo ocurrido después, el fiscal explicó: “Se desplazó en el vehículo de placas MSR-348, acompañado de Karen Cecilia López Avendaño y del cuerpo sin vida de L. López Avendaño. Una vez en el sitio, Silva Soto permitió que Karen Cecilia López Avendaño condujera el vehículo con el propósito de enseñarle a parquear, mientras él se ubicaba en el asiento del copiloto, permaneciendo en el fondo de la vía cerrada por un lapso aproximado de dos horas y nueve minutos. Producto de la desesperación que representaba enfrentar a Karen sobre lo acontecido al pequeño, Hugo Fernando decidió hacer uso de ese tiempo para dar muerte a Karen, quien se encontraba totalmente desprevenida cuando hizo uso de un arma blanca para lacerar directamente su arteria carótida”.
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La Fiscalía sostiene que, tras la muerte de la mujer, el procesado alteró la escena para hacer creer que ambos fallecimientos fueron consecuencia de un accidente de tránsito. Según el ente acusador, limpió el vehículo, hizo desaparecer algunos elementos que podrían comprometerlo, chocó el automóvil contra un árbol y acomodó el cuerpo de la víctima en el asiento del conductor para aparentar que ella manejaba el vehículo al momento del impacto.
Como parte de la sustentación de la acusación, el fiscal expuso varios elementos que, a su juicio, desvirtúan la hipótesis del accidente.
“El rodante era de propiedad de la novia de Hugo Fernando. La ciudadana Karen Cecilia López Avendaño no sabía conducir, tampoco tenía licencia para hacerlo, pero fue encontrada el día de su muerte en la silla del piloto del Volkswagen de placas MSR-348. La lesión en cuello de Karen Cecilia López Avendaño corresponde a una herida por elemento cortopunzante, siendo incompatible con una lesión producto de accidente de tránsito. La lesión que presentó el menor también es típica del síndrome del niño zarandeado, igualmente incompatible con una lesión producto de accidente de tránsito. Dentro del rodante se encontró un elemento cortopunzante. Desde las 15:30 del 11 de diciembre de 2025 hasta el hallazgo de los cuerpos, el menor permaneció exclusivamente bajo el cuidado de Hugo Fernando Silva Soto”, indicó.