La desaparición de Kimberly Moya, una adolescente de 16 años y estudiante de la UNAM, mantiene conmocionada a su familia desde el 2 de octubre de 2025, cuando salió de su vivienda, en el Estado de México, y no regresó. Aunque dos hombres se encuentran detenidos, hasta el momento se desconoce el paradero de la menor.
Su madre, Jaqueline González, ha encabezado una búsqueda constante y pública, en la que denuncia presuntas irregularidades en la actuación de las autoridades y posibles redes de protección a los responsables.
De acuerdo con el testimonio de la familia en entrevista con Voces Ausentes podcast, la tarde del 2 de octubre Kimberly se encontraba en casa realizando actividades escolares de manera virtual. Hacia las 3:00 de la tarde, envió un último mensaje a su madre. “Fue un mensaje normal, cariñoso, como siempre”, relató Jaqueline.
Minutos después, la joven salió para realizar un recorrido corto: imprimir unos documentos en un café internet cercano y comprar un helado. Sin embargo, nunca regresó.
Las cámaras de seguridad del sector registraron sus últimos movimientos. Según explicó su madre, la menor estaba a pocos minutos de llegar a su casa cuando ocurrió el hecho clave: “A Kim le faltaban tres o cuatro minutos para llegar a casa cuando vemos que en las cámaras un sujeto de azul la ve, corre hacia ella y mi Kim ya no aparece”, afirmó.
El tiempo entre la salida de Kimberly y su desaparición fue de aproximadamente 18 minutos, según los registros audiovisuales.
La ausencia de la joven fue confirmada hacia las 6:30 p. m., cuando su hermano llegó a la vivienda y notó que Kimberly no estaba. Tras buscarla sin éxito entre familiares y conocidos, Jaqueline acudió al Ministerio Público.
No obstante, denunció que la falta de atención inmediata afectó el proceso de búsqueda: “El hecho de que no estuviera el Ministerio Público en ese momento retrasó que se emitiera el boletín de búsqueda de Alerta Amber; se emitió hasta el día siguiente”, señaló.
En el marco de la investigación fueron detenidos Gabriel Rafael, de 57 años, y Paulo Alberto, de 36, este último presuntamente vinculado con el sujeto que aparece en los videos de seguridad. Ambos se reservaron su derecho a declarar ante las autoridades.
Para la madre de la menor, esta situación ha sido especialmente dolorosa: “Es sumamente frustrante. Parece que protegen más a los delincuentes; Derechos Humanos hasta el momento se ha visto que protege a los delincuentes, no a las víctimas”, expresó.
Durante los cateos realizados a inmuebles relacionados con los detenidos, las autoridades encontraron ropa infantil y juguetes, en espacios que no estaban registrados como comercios. Además, existen líneas de investigación que apuntan a una posible relación con un culto religioso o secta que operaría en la zona.
Jaqueline González también ha advertido que los implicados cuentan con defensas legales de alto nivel, lo que, a su juicio, evidenciaría respaldo de personas con poder.
La madre de Kimberly ha rechazado los señalamientos que intentan responsabilizar a la adolescente por su desaparición y culpa a esa supuesta secta: “Kim no se fue de fiesta, no eran altas horas de la noche. Nosotros hacemos todo lo humanamente posible”, subrayó.
Actualmente, Jaqueline se encuentra desempleada, ya que dedica todo su tiempo a la búsqueda de su hija. “Es más el amor por encontrar a mi hija que el dolor”, concluyó.