La bióloga Yolima Vargas Garzón advirtió que Colombia no tendría otra salida distinta a la eutanasia y la caza de control de hipopótamos ante su crecimiento desbordado. En entrevista con Mañanas Blu 10:30 AM, aseguró que la decisión es “muy triste”, pero necesaria frente a un problema ambiental que sigue escalando.
“Por las condiciones en las que están en Colombia, muy privilegiada porque no tienen predador y están creciendo en una tasa del 10 %”, explicó la experta. Este crecimiento acelerado, según indicó, ha llevado a un punto crítico donde las medidas alternativas han perdido efectividad.
La analista ambiental recordó que el país intentó frenar la expansión con estrategias como la esterilización y la traslocación. No obstante, estas acciones no dieron los resultados esperados. “No se logró hacer caza de control (…) No vemos que haya posibilidad diferente, en el plan del manejo, a hacer eutanasia y caza de control”, afirmó.
En esa línea, insistió en el impacto de no haber tomado decisiones oportunas. “Con caza de control hoy no estaríamos hablando de 80 eutanasias”, señaló de forma directa. Para Vargas Garzón, el retraso en aplicar medidas más contundentes agravó la situación actual.
Sobre los métodos implementados, detalló las dificultades técnicas. “Las esterilizaciones físicas son difíciles por su tamaño y estado salvaje, la esterilización química no dio resultado”, precisó. Estas limitaciones han reducido el margen de maniobra de las autoridades ambientales.
El impacto ecológico también es clave en el análisis de la experta. “Ellos transforman el paisaje: pueden dañar ríos, crear caminos donde no hay”, explicó. Estas alteraciones afectan de forma directa los ecosistemas y la dinámica natural de los territorios.
Asimismo, advirtió sobre el deterioro de los cuerpos de agua. “Su materia orgánica es como una piscina que se llena de algas”, dijo, al describir cómo se afecta la vida acuática. Este fenómeno impacta tanto a microorganismos como a especies de mayor tamaño.
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En cuanto al riesgo para las comunidades, la bióloga alertó que ya existen antecedentes. Pescadores y niños han resultado atacados en algunas zonas, lo que eleva la preocupación social. Aunque aclaró que no son agresivos por naturaleza, el aumento poblacional podría cambiar ese comportamiento.
“En Colombia no serán agresivos sino tienen que defender su territorio, pero si aumenta la población sí se van a volver más agresivos”, sostuvo. Esta advertencia refuerza la urgencia de tomar decisiones dentro del plan de manejo ambiental.
Finalmente, reiteró que la extracción de los animales es la base de la estrategia actual. “No es conveniente esterilizar y volverlos a soltar. El plan de manejo dice que tenemos es que extraerlos”, concluyó. Entre las opciones, mencionó el confinamiento, la caza de control o la eutanasia como medidas inevitables.
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