Comprar carro nuevo o usado en Bogotá podría costar más desde el 1 de enero de 2027, cuando entren en vigor las nuevas tarifas del Impuesto de Industria y Comercio (ICA) aprobadas por el Concejo de la ciudad. El ajuste incrementará el impuesto para la comercialización de vehículos de combustión, híbridos y eléctricos, un costo que los concesionarios podrían trasladar a los compradores.
El ajuste también cobija el comercio de autopartes y accesorios. Según los cálculos del sector, comprar un carro de $100 millones podría representar un sobrecosto de $300.000, mientras que para un vehículo usado de $50 millones el incremento estimado sería de $150.000. Las cifras ilustran el posible efecto del impuesto y no constituyen un aumento fijo para todas las operaciones.
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¿Cuánto subirá el ICA para los carros en Bogotá?
La reforma establece nuevas tarifas para la actividad comercial relacionada con los vehículos. A partir de la fecha prevista, los porcentajes serán los siguientes:
- Vehículos de combustión, gasolina y diésel: la tarifa pasará de 6,9 a 11 por mil.
- Vehículos híbridos: tendrán una tarifa de 10 por mil.
- Vehículos eléctricos: la tarifa será de 8 por mil.
El ICA lo pagan los distribuidores y no directamente el comprador como un impuesto separado por adquirir el vehículo. Sin embargo, el incremento puede elevar los costos de comercialización y reducir los márgenes de los concesionarios, que podrían incorporar ese gasto en el valor final de los automóviles.
Pedro Nel Quijano, presidente ejecutivo de la Asociación Gremial de Concesionarios de Automotores (Aconauto), calculó que el cambio representa un aumento del 47,8 % frente a la tasa actual, al considerar una tarifa ponderada del 1,02 %.
Por otra parte, el incremento de la tarifa del ICA para el comercio de vehículos automotores nuevos y usados, incluidos los eléctricos, híbridos y convencionales, así como para las autopartes y los accesorios, sería del 59,4 %, según Aconauto.
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¿Por qué el aumento del ICA preocupa al sector automotor?
Aconauto advirtió que el incremento podría comprometer la rentabilidad de los concesionarios, afectar puestos de trabajo y reducir las ventas en Bogotá. Uno de los motivos es la forma en que se calcula este impuesto: se liquida sobre los ingresos de la actividad económica, sin tener en cuenta si la operación generó ganancias o pérdidas.
Además, el tributo aparece en dos momentos de la cadena comercial: primero, cuando el importador factura el vehículo al concesionario y, después, cuando el concesionario vende el automóvil al comprador. Esta acumulación, según el gremio, incrementa el costo de operar en la capital y puede absorber los márgenes de una actividad que comercializa bienes de alto valor.
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El incremento también expone a otras siete actividades relacionadas con el sector automotor. Entre ellas se encuentra el comercio de autopartes y accesorios, cuyos mayores costos podrían trasladarse a los consumidores y repercutir en el mantenimiento de los vehículos.
La reforma tributaria busca responder a la disminución del recaudo distrital del ICA, asociada con la desaceleración económica nacional. No obstante, Aconauto considera que aumentar la tarifa podría debilitar las actividades gravadas y terminar reduciendo la base sobre la cual Bogotá recauda este impuesto.
Concesionarios podrían trasladar ventas y facturación a otros municipios
Uno de los riesgos señalados por el gremio es que los establecimientos busquen facturar las operaciones desde sucursales registradas fuera de Bogotá para evitar la tarifa distrital. El planteamiento no se limita a los municipios cercanos a la capital: según el insumo, la factura debidamente registrada es un documento nacional y la operación podría realizarse desde cualquier municipio del país, al igual que la elección del lugar de matrícula.
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Una de las zonas que podría beneficiarse de un eventual traslado de operaciones es el corredor de la variante Chía-Cajicá, donde existe una oferta de concesionarios de distintas marcas. Los municipios que reciban estas ventas también podrían atraer compradores mediante menores costos de matrícula y obligaciones tributarias posteriores.
Sin embargo, la posibilidad de trasladar la facturación dependerá de la infraestructura comercial de cada empresa. Algunos concesionarios no cuentan actualmente con vitrinas adicionales en otros municipios.
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Quijano advirtió que el aumento del ICA podría desincentivar la renovación del parque automotor, con consecuencias para los objetivos de mejorar la calidad del aire y reducir la accidentalidad. También alertó sobre la pérdida de actividad económica y recaudo si las ventas y matrículas se desplazan fuera de Bogotá.
El gremio sostiene que la medida iría en sentido contrario a la reducción de la carga tributaria prevista por el Gobierno nacional y restaría competitividad a la capital frente a otras jurisdicciones.