China rechazó una petición de la Unión Europea para limitar voluntariamente sus crecientes exportaciones de carros híbridos al mercado comunitario, una negativa que llega en la antesala de nuevas conversaciones comerciales entre Bruselas y Pekín.
La propuesta europea buscaba que las exportaciones chinas de estos vehículos representaran alrededor del 15 % del mercado de híbridos de la UE, frente a una participación que actualmente supera un tercio. Sin embargo, funcionarios chinos comunicaron su rechazo a la solicitud, según diplomáticos citados por Financial Times.
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¿Por qué Europa quiere limitar los carros híbridos chinos?
La discusión ocurre en un momento de creciente tensión comercial entre ambas partes. La Unión Europea estudia mecanismos para contener el impacto de las importaciones chinas sobre su industria automotriz y otros sectores considerados estratégicos.
El Ejecutivo comunitario analiza una “salvaguardia”, una medida temporal de defensa comercial que permitiría establecer un volumen determinado de vehículos chinos que podrían ingresar al bloque sin las cargas adicionales.
Las unidades que superaran ese límite quedarían sujetas a aranceles adicionales muy elevados.
La medida todavía está bajo análisis y forma parte de las opciones que Bruselas contempla para responder al aumento de las importaciones.
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China rechazó limitar sus exportaciones
La negativa de Pekín se conoció antes de la visita del comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, a China, donde participará en una nueva ronda de consultas bilaterales sobre comercio e inversión.
Uno de los objetivos de esas conversaciones era precisamente encontrar una salida para el crecimiento de las exportaciones de vehículos híbridos chinos hacia Europa.
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El problema para Bruselas es que cualquier acuerdo sobre un límite tendría que contemplar también las consecuencias para otros socios comerciales. Una salvaguardia de este tipo podría terminar aplicándose a países como Reino Unido, Corea del Sur y Japón, aunque la disputa actual esté centrada en China.
Funcionarios europeos citados por Financial Times señalaron que las consultas podrían fracasar si no se encuentra una solución al problema de los híbridos.
En ese escenario, la disputa podría escalar hacia un conflicto comercial de mayor alcance, especialmente si la UE termina aplicando aranceles adicionales a las unidades que superen el volumen permitido.
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La tensión no se limita a los automóviles. La Comisión Europea también ha señalado un déficit comercial anual con China cercano a 360.000 millones de euros y cuestiona la presión que ejercen las industrias chinas en sectores como los vehículos eléctricos, las baterías, los paneles solares y los productos químicos.
Alemania y Francia también presionan a Europa
El enfrentamiento por los híbridos ocurre después de que el presidente francés, Emmanuel Macron, y el canciller alemán, Friedrich Merz, enviaran una carta a la Comisión Europea para pedir nuevos instrumentos de protección frente a prácticas comerciales que consideran desleales de terceros países, con China como uno de los principales focos de preocupación.
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La posición de ambos países muestra que el debate sobre los vehículos chinos forma parte de una discusión más amplia sobre la capacidad de la industria europea para competir con las importaciones procedentes de China.
Pekín, por su parte, rechaza las acusaciones de la UE. El Gobierno chino niega que exista una sobrecapacidad estructural provocada por subsidios o por una demanda interna insuficiente y acusa al bloque europeo de politizar las diferencias comerciales.y