El pulso por el estrecho de Ormuz: tercera semana de la guerra en Oriente Medio
De acuerdo con Yago Rodríguez, doctor en estudios estratégicos, aunque Estados Unidos ha logrado neutralizar gran parte de la flota de superficie y submarina iraní, la verdadera amenaza persiste en la defensa costera.
Tras más de 15 días de haber iniciado la operación militar contra Irán, el panorama en el Medio Oriente dista de ser una victoria sencilla para los Estados Unidos.
A pesar de las declaraciones del presidente Donald Trump, quien recientemente calificó a Irán como un "tigre de papel", expertos en seguridad y estrategia advierten que el conflicto está lejos de concluir y que la batalla más crítica aún no se ha librado.
La batalla pendiente por el estrecho de Ormuz
En diálogo con Mañanas Blu, Yago Rodríguez, doctor en estudios estratégicos, aunque Estados Unidos ha logrado neutralizar gran parte de la flota de superficie y submarina iraní, la verdadera amenaza persiste en la defensa costera.
Estrecho de Ormuz
Foto: EFE
Esta fuerza es la responsable de las baterías de misiles antibuque y la capacidad de desplegar minas navales, elementos que aún no han sido utilizados plenamente y que podrían bloquear el flujo internacional de hidrocarburos. El éxito de Washington dependerá de si su aviación puede anular estas defensas o si la navegación global quedará como "rehén" de la política iraní.
Aliados reticentes y el factor China
Un punto de fricción notable es la falta de apoyo de la coalición internacional. Países como Alemania, Francia, Italia y el Reino Unido se han mostrado reacios a sumarse a la defensa del estrecho, argumentando que se trata de un conflicto derivado de las tensiones entre EE. UU., Israel e Irán. Incluso Japón, socio tecnológico clave, ha declinado participar abiertamente. Por otro lado, la Casa Blanca ha buscado el apoyo de China, basándose en que el gigante asiático depende en un 40% de las importaciones que transitan por Ormuz.
Sin embargo, Rodríguez señala que China e Irán mantienen una relación de socios comerciales más que de aliados militares, y Pekín no tiene incentivos para legitimar una guerra que percibe como iniciada por cuenta propia por los estadounidenses.
La "Guerra Mosaico": El reto militar de Irán
Militarmente, Irán ha implementado la llamada "doctrina de la guerra mosaico". Este sistema organiza al ejército en núcleos independientes y autónomos que no dependen de un mando central para operar, lo que dificulta la estrategia tradicional de EE. UU. de "descabezar" al enemigo para desarticular sus fuerzas.
Además, el uso de milicias aliadas (proxies) en la región y un arsenal de misiles de largo alcance diseñados para atacar la retaguardia y las bases de concentración de tropas estadounidenses representan un reto logístico y económico mayúsculo.