El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, concretó la instalación de una estatua de Cristóbal Colón en el complejo de la Casa Blanca, una acción que forma parte de su actual línea política orientada a reinterpretar episodios clave de la historia del continente americano. La escultura fue colocada en el ala norte, junto al edificio Eisenhower, durante la madrugada del domingo 22 de marzo, según información oficial difundida por la administración.
La pieza instalada corresponde a una reconstrucción de una escultura original presentada en 1984 durante el gobierno de Ronald Reagan en la ciudad de Baltimore. Dicha estatua fue retirada en 2020 en el contexto de manifestaciones masivas que se desarrollaron en varias ciudades estadounidenses. En ese periodo, diversas figuras históricas vinculadas a procesos coloniales fueron objeto de intervenciones públicas, entre ellas la representación de Colón, que terminó en el agua tras ser desmontada.
La actual versión de la escultura fue posible gracias a un proceso técnico que comenzó tras la recuperación parcial de los restos originales por parte de un pescador local. Posteriormente, su hijo utilizó tecnología de escaneo para replicar digitalmente la figura, lo que permitió desarrollar una nueva versión con apoyo financiero del Fondo Nacional para las Humanidades durante la primera administración de Trump.
El mandatario estadounidense comunicó la instalación mediante una carta dirigida a organizaciones italoamericanas que participaron en la donación de la obra. En el documento, agradeció el respaldo recibido y destacó la figura de Colón como un referente histórico central en la narrativa nacional. La estatua permanece actualmente resguardada por una valla de seguridad en el perímetro del edificio.
La iniciativa se enmarca dentro de una serie de acciones promovidas por la administración para reforzar la visibilidad de ciertos personajes históricos. En 2025, Trump restableció oficialmente la conmemoración del Día de Colón el 12 de octubre, una fecha que en años recientes había sido adoptada en varios estados bajo una denominación distinta. Esta decisión fue presentada como parte de un esfuerzo por recuperar tradiciones que, según la Casa Blanca, habían perdido protagonismo.
En declaraciones previas, voceros oficiales reiteraron la postura del gobierno respecto al navegante. El portavoz Davis Ingle sostuvo que Colón continuará siendo reconocido como una figura relevante dentro del relato histórico promovido por la actual administración. Esta posición ha sido reiterada en distintos comunicados y actos públicos desde el anuncio inicial del proyecto de instalación.
Además de la estatua recientemente colocada, el gobierno federal ha avanzado en la reinstalación de otras figuras retiradas en 2020. Entre ellas se encuentra una representación del general confederado Albert Pike, que fue reubicada en Washington el año pasado. Asimismo, el Departamento del Interior confirmó recientemente que una estatua de Caesar Rodney será exhibida nuevamente en la capital estadounidense.
La estrategia también contempla la inclusión de elementos históricos en futuras exposiciones oficiales. A inicios de marzo, fuentes diplomáticas confirmaron que la Casa Blanca solicitó a España la cesión de un objeto vinculado a Colón para integrarlo en una muestra conmemorativa en preparación para el 250 aniversario de la independencia de Estados Unidos.
Con la instalación de la estatua en el complejo presidencial, la administración Trump refuerza su agenda cultural y simbólica en torno a figuras históricas consideradas fundamentales dentro de su visión del pasado nacional. La iniciativa continúa generando atención tanto a nivel político como en el ámbito público, en medio de un contexto donde los símbolos históricos mantienen un papel relevante en el debate contemporáneo.