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Academia Nacional de Medicina alerta por adicción a las pantallas en niños y adolescentes

Especialistas advierten que el uso excesivo de redes sociales, videojuegos y dispositivos electrónicos puede afectar el sueño, las relaciones sociales y la vida cotidiana de niños y adolescentes. La recomendación no es prohibir la tecnología, sino acompañar su uso.

Niños mirando pantalla de un celular
Niños mirando en celular
Foto: ImageFX, referencia

La exposición de niños y adolescentes a celulares, redes sociales, videojuegos y otras plataformas digitales se convirtió en uno de los temas de discusión de un foro realizado en la Academia Nacional de Medicina, donde especialistas hicieron un llamado a las familias, colegios y autoridades a prestar mayor atención al uso que los menores están haciendo de la tecnología.

Germán Casas, psiquiatra de niños y adolescentes, profesor de la Universidad de los Andes y vicepresidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, explicó que existe evidencia sobre problemas relacionados con el uso excesivo de internet, videojuegos, redes sociales y dispositivos tecnológicos. Sin embargo, aclaró que esto no significa que toda exposición a la tecnología sea perjudicial ni que deba prohibirse por completo.

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El especialista señaló que la tecnología también puede tener beneficios en la educación y el aprendizaje, pero advirtió que niños y adolescentes están entrando cada vez más temprano en contacto con plataformas que buscan mantener su atención durante largos periodos.

Por eso, uno de los principales llamados está dirigido a los padres de familia, quienes, según el experto, deben conocer qué plataformas utilizan sus hijos, cuánto tiempo permanecen conectados y, sobre todo, qué hacen durante ese tiempo.

La alerta también se extiende a los colegios. Casas explicó que no es lo mismo que un menor utilice un computador para desarrollar una actividad académica a que, bajo la excusa de estar haciendo una tarea, termine pasando horas viendo videos o utilizando otras plataformas.

El problema, según los especialistas, aparece cuando el uso de la tecnología comienza a desplazar otras actividades necesarias para el desarrollo de los niños y adolescentes.

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En el caso de los videojuegos, por ejemplo, no significa que todos los menores que juegan sean adictos. El riesgo aparece cuando jugar se convierte en la actividad principal de la vida cotidiana y el menor deja de asistir al colegio, dormir adecuadamente, alimentarse, hacer actividad física o relacionarse con otras personas por permanecer conectado.

El psiquiatra explicó que una persona puede tener los videojuegos como una actividad recreativa y combinarla con otras responsabilidades y espacios de interacción. La señal de alerta aparece cuando esa actividad empieza a afectar su vida diaria y genera consecuencias en su bienestar.

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En el caso de las redes sociales, la preocupación de los especialistas está relacionada con el tipo de contenido y los estímulos que reciben permanentemente los menores. Casas señaló que pueden presentarse consecuencias relacionadas con ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria e incluso conductas suicidas.

Por eso, otro de los llamados durante el foro fue a reconocer las señales de alerta y pedir ayuda cuando una persona siente que perdió el control sobre el uso de estas plataformas.

El especialista indicó que reconocer el problema y consultar con un profesional de salud mental puede ser un primer paso para buscar ayuda.

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A esta discusión se sumó Andrés Naranjo, neurólogo pediatra y líder de neurología pediátrica de la Fundación HOMI, quien explicó que la exposición a las pantallas se ha incrementado con el paso de los años y comienza cada vez más temprano.

El médico puso especial atención en los niños pequeños, incluso en los bebés, frente a una práctica que se ha vuelto común: entregarles un celular o ponerles una pantalla para intentar calmarlos cuando lloran.

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Naranjo explicó que los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del cerebro y que, por esa razón, una exposición inadecuada a las pantallas durante estas etapas puede tener consecuencias en su desarrollo.

Los especialistas insistieron en que el objetivo no debe ser satanizar la tecnología. Los dispositivos electrónicos hacen parte de la vida cotidiana y también pueden ser herramientas útiles para estudiar, aprender y comunicarse.

El reto, dicen, está en establecer límites, acompañar a los menores y entender qué están haciendo frente a una pantalla.

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La recomendación para los padres es no limitarse a preguntar cuánto tiempo pasa su hijo conectado, sino también conocer qué contenido consume, con quién interactúa y qué actividades está dejando de hacer por permanecer frente al dispositivo.

La discusión, además, plantea un reto para colegios y autoridades, ante una generación que tiene contacto con la tecnología desde edades cada vez más tempranas y que necesita herramientas para aprender a utilizarla de manera adecuada.

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La principal alerta de los especialistas es que una actividad que comienza como entretenimiento puede convertirse en un problema cuando empieza a afectar el sueño, el estudio, la alimentación, la actividad física, las relaciones familiares y la interacción con otras personas.

Por eso, más que hablar únicamente de cuánto tiempo debe estar un niño frente a una pantalla, el llamado es a que padres, educadores y autoridades estén atentos a qué hacen los menores en internet, cómo está afectando ese uso su vida cotidiana y cuándo es necesario pedir ayuda.

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