Avión Hércules C-130 accidentado en Putumayo tenía vida útil hasta el año 2036
El Hércules registraba únicamente 10.000 horas de vuelo, una cifra considerada baja para los estándares internacionales de este tipo de aviones de transporte logístico.
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El avión Hércules C-130 accidentado el pasado lunes 23 de marzo en Puerto Leguízamo, Putumayo, contaba con una proyección operativa de al menos diez años adicionales. Según revelaron fuentes cercanas al proceso de incorporación de la aeronave, el equipo no era obsoleto y su vida útil, bajo condiciones óptimas de mantenimiento, se extendía hasta el año 2036.
La aeronave, identificada con la matrícula 1016, no fue una compra del Estado colombiano, sino una donación realizada por el Gobierno de los Estados Unidos en 2021. El traspaso se dio bajo el programa de Artículos de Defensa Excedentes (EDA). Al momento de su entrega, el Hércules registraba únicamente 10.000 horas de vuelo, una cifra considerada baja para los estándares internacionales de este tipo de aviones de transporte logístico.
Lejos de ser "chatarra", estos aviones son la columna vertebral del transporte militar estadounidense. Con los mantenimientos adecuados, hasta el año 2036 podría haber funcionado perfectamente.
A pesar de la confiabilidad del modelo del avión, oficiales estadounidenses ya habían manifestado su preocupación a los altos mandos militares colombianos sobre la disponibilidad de recursos. La inquietud radicaba en la falta de un rubro presupuestal garantizado para adelantar los servicios técnicos preventivos y correctivos de la flotilla.
No obstante, las autoridades enfatizaron que aún no existe información que vincule el siniestro con una falta de mantenimiento. La investigación, que cuenta con el seguimiento de organismos internacionales, busca determinar las causas exactas por las que la aeronave se precipitó a tierra con 126 personas a bordo.
El trágico accidente dejó un saldo de 69 personas fallecidas, entre las que se encuentran 61 soldados profesionales, seis miembros de la Fuerza Aeroespacial y dos de la Policía Nacional. Actualmente, 23 soldados permanecen bajo observación en el Hospital Militar Central en Bogotá, mientras que otros heridos son atendidos en el Batallón de Sanidad y centros asistenciales en Florencia, Caquetá.
Familiares de las víctimas han solicitado mayor celeridad en la comunicación oficial, destacando que en muchos casos se enteraron de la suerte de sus seres queridos directamente en los centros hospitalarios.