De acuerdo con Juan Francisco García, coordinador de la ONG FundaRedes en el estado Apure, la acción militar se llevó a cabo durante la madrugada del viernes mediante aeronaves no tripuladas de origen estadounidense. El vocero enfatizó la total ausencia de fuerzas militares locales durante la incursión aérea: “Esto no tuvo ninguna participación del ejército venezolano. Aquí básicamente se metieron los gringos”.
García, en diálogo con Mañanas Blu, precisó que las tropas venezolanas solo hicieron presencia en el lugar horas después del ataque para la recolección de restos e inspección: “El bombardeo fue el viernes amaneciendo en la madrugada del viernes y el día sábado el ejército venezolano bajó en tierra. Han estado allí haciendo un barrido de la zona... una unidad de respuesta rápida del ejército venezolano”. Asimismo, la organización denunció una absoluta opacidad del Estado venezolano, señalando el silencio del ministro del Interior y Justicia, Diosdado Cabello, así como de la cúpula militar y las autoridades regionales.
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Saldo mortal y reclutamiento de jóvenes
La ONG tuvo acceso a registros visuales de la zona atacada que muestran la severidad del impacto y el estado irreconocible en el que quedaron los 23 cuerpos. Entre las víctimas identificadas figura un operador logístico de la zona: “El día de ayer yo conversé con los familiares de un logístico que fue dado de baja allí, un muchacho que responde al nombre de Luis Alexander Solorzano Camacho”.
Según la información obtenida por la ONG a través de familiares y pobladores de la zona, la incursión aérea habría coincidido con la llegada de un alto jefe insurgente al campamento: “Había un mando importante en la zona y él había reclutado en días previos al evento 16 jóvenes más de San Fernando y los había llevado hasta la zona”. Se especula además sobre la posible presencia de mandos históricos como alias "Garganta", el comandante "M.EL" o la integrante del comando central alias "Silvana Guerrero", cuya estancia en territorio venezolano ha sido documentada previamente
Un enclave del narcotráfico y la "simbiosis" estatal
El ataque puso nuevamente en evidencia el uso del territorio venezolano como zona de retaguardia impune para el ELN.
El estado Apure abarca 800 kilómetros de los 2.219 kilómetros de frontera compartida entre Colombia y Venezuela, albergando a apenas 500.000 habitantes en un área desprotegida. García recordó que el sector afectado funciona como punto clave de acopio y despacho de estupefacientes: “Nosotros hemos en Apure registrado más de 60 pistas en narcotráfico, algunos laboratorios para la producción de clorhidrato base de cocaína”.
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Finalmente, el vocero lamentó la complicidad histórica de las instituciones venezolanas con los grupos irregulares colombianos, señalando que la Fuerza Armada ha facilitado el uso de vehículos militares y lanchas artilladas a los rebeldes desde años atrás. “La simbiosis del ejército venezolano con el ELN es una tragedia que costará muchísimo en resolver acá en Venezuela”, puntualizó el representante de Fundaredes.
Escuche aquí la entrevista:
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