La creciente tensión en el Medio Oriente, específicamente en el Estrecho de Ormuz, ha encendido las alarmas en el sector agropecuario colombiano. Aunque geográficamente distante, el bloqueo indirecto de esta ruta, por donde transita un tercio de los fertilizantes del mundo, amenaza con generar una nueva ola inflacionaria en los alimentos, debido al encarecimiento súbito de insumos clave como la urea.
El peso de la urea en la mesa
Jorge Bedoya, presidente de la Sociedad de Agricultores de Colombia (SAC), advirtió que el impacto en los costos de producción es directo y contundente.
“Los fertilizantes pueden pesar entre el 12% y el 40% total de los costos de producción de los agricultores de nuestro país”, indicó Bedoya.
A su vez, dijo que la urea, un derivado del gas esencial para nutrir los suelos, representa el 28% de los fertilizantes que importa Colombia.
Según el dirigente gremial, la situación es crítica porque, aunque el país importa la mayoría de este insumo de Rusia y China, los precios se rigen por marcadores internacionales que ya reaccionaron al conflicto.
“La urea hoy tiene un precio superior en el 82.2% a lo que costaba hace un año” y solo en los últimos 15 días su cotización subió más del 50%.
Un "coletazo" en el corto plazo
A pesar de la gravedad de las cifras, el impacto en los precios de los alimentos para el consumidor final no será inmediato gracias a que las empresas de fertilizantes cuentan con inventarios para aproximadamente dos meses. Sin embargo, Bedoya advierte que si la tensión no se resuelve pronto, el panorama cambiará:
“El coletazo se ha terminado sintiendo seguramente en un mes, dos meses hacia adelante en el costo de producir comida, explicó.
De acuerdo con Bedoya, el incremento de más de 230 dólares por tonelada en los mercados internacionales es calificado por la SAC como “mortal para cualquier agricultor”.
Si el productor no logra absorber estos costos, se arriesga a salir del mercado, lo que reduciría la oferta de alimentos y dispararía los precios en las centrales de abasto.
¿Es la producción nacional la solución?
Ante la propuesta del Gobierno Nacional de fortalecer empresas como Monómeros para mitigar la dependencia externa, Bedoya se muestra cauteloso. Explica que, independientemente de quién produzca el insumo, el mercado local no puede escapar a la realidad global.
“Todo se rige por la cotización en el mercado internacional. No creo que ahí esté la diferencia porque además muchos insumos terminan siendo importados”, dijo.
Como medida de mitigación, el gremio sugiere que el Gobierno podría recurrir a herramientas como el Fondo de Apoyo para los Fertilizantes (FA), aunque reconocen que esto supone una fuerte presión fiscal para el país.
Por ahora, el sector agrícola permanece en vilo, monitoreando un estrecho marítimo a miles de kilómetros que define, en gran medida, qué tan caro será mercar en los próximos meses.
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