Colombia cerró el 2024 con un nuevo aumento en los cultivos de coca. Según el informe ‘Monitoreo de territorios con presencia de cultivos de coca 2024’, elaborado por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, y el Gobierno, el país alcanzó las 261.000 hectáreas cultivadas, lo que representa un incremento del 3,5 % frente a las 253.000 hectáreas registradas en 2023.
Si bien el crecimiento fue menor al evidenciado en años anteriores, el informe advierte una mayor concentración de los cultivos en áreas estratégicas para la producción y el tráfico de cocaína, como lo son las fronteras con otros países.
Según el estudio, la coca se encuentra cada vez más agrupada en los llamados “enclaves productivos”, los cuales se establecen cuando un territorio, en los últimos cinco años, ha presentado una concentración de cultivos de entre 10 a 12 hectáreas sembradas por kilómetro cuadrado.
Mientras en 2019 los enclaves eran 7 y concentraban cerca de 56.000 hectáreas de coca, para 2024 esa cifra alcanzó las 114.000 hectáreas, en 15 enclaves, es decir que estos cultivos se han fortalecido en zonas donde ya existían condiciones favorables para su desarrollo.
Estas zonas, además, están conectadas directamente con los laboratorios de procesamiento de la hoja de coca y el transporte de insumos tanto legales como ilegales usados en dichas tareas.
Gran parte de estos cultivos se localizan en regiones como el Pacífico, Catatumbo y Putumayo-Caquetá, áreas donde históricamente han coexistido economías ilícitas, presencia de grupos armados y dificultades para la intervención estatal.
Los cultivos de coca también han tenido una creciente cercanía a centros poblados y a fronteras internacionales. Según el documento, el 90 % del área cultivada en 2024 se ubicó a menos de 15 kilómetros de un centro poblado, mientras que la distancia promedio a las fronteras se ha reducido significativamente durante las últimas dos décadas.
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En otra arista, más de la mitad de la coca sembrada está en territorios con alguna figura especial de protección ambiental como lo son comunidades negras (21 %), reservas forestales (14 %) y resguardos indígenas (12 %), mientras que el 4 % de los cultivos se localiza dentro de parques nacionales naturales, siendo los más afectados el Paramillo, Catatumbo Barí y Natural Nukak.
En el contexto internacional, Colombia continúa siendo el principal productor de hoja de coca del mundo: junto con Perú y Bolivia, los tres países andinos 376.784 hectáreas cultivadas en 2023, de las que Colombia aportó 253.000 hectáreas, equivalente a cerca de dos terceras partes de toda la coca sembrada en la región.
Durante 2024 las autoridades decomisaron 889 toneladas de cocaína, un aumento del 19 % frente a las 746 toneladas registradas en 2023.
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“Una cantidad considerable de la cocaína que sale de Colombia también es transportada hacia México y, posteriormente, a Estados Unidos, que, aunque ha perdido protagonismo para el tráfico internacional de cocaína, sigue siendo considerado uno de sus mercados más tradicionales. Esta ruta se encuentra, en gran medida, bajo el control de los cárteles mexicanos como el de Jalisco Nueva Generación y Sinaloa, entre otros grupos dedicados al tráfico transnacional de cocaína”, reseñó el informe.
El Informe Mundial sobre las Drogas 2025 reportó que el número de consumidores alcanzó los 25 millones de personas y que las incautaciones mundiales llegaron a un récord histórico de 2.275 toneladas.
Finalmente, por primera vez en años, la UNODC y el Gobierno colombiano decidieron no publicar la estimación de producción potencial de clorhidrato de cocaína, pues aseguran que la metodología utilizada ya no reflejaba adecuadamente los cambios en productividad y rendimientos observados en los territorios afectados por los cultivos de coca, por lo que se inició un proceso de revisión técnica para actualizar el indicador y mejorar su precisión.