Alerta roja y racionamiento crítico en los municipios. La severa temporada seca vinculada al fenómeno de El Niño ha provocado un drástico agotamiento de las fuentes hídricas superficiales que surten los sistemas de acueducto en el departamento de Cundinamarca.
La Gobernación ha confirmado que 11 municipios se encuentran actualmente en alerta roja debido al vertiginoso descenso en los niveles de sus reservorios y quebradas, mientras que otras 35 poblaciones están en riesgo inminente de entrar en esta misma condición de emergencia.
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Entre las localidades más afectadas figura Facatativá, cuyos embalses operan a tan solo un 26% de su capacidad máxima de almacenamiento, y Puerto Salgar, donde los habitantes enfrentan racionamientos diarios que superan las 12 horas.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey, advirtió sobre la gravedad de la coyuntura: "Estamos enfrentando realmente una situación bastante calamitosa y necesitamos que no solamente se sancione sino que también junto con la CAR (...) se suspendan concesiones de agua para el sector privado o para el sector empresarial y que esas concesiones puedan ser priorizadas para el consumo humano".
Planes de contingencia y abastecimiento de emergencia
Para atender el desabastecimiento, la administración departamental mantiene un operativo permanente de carrotanques en los municipios afectados, enfocando los esfuerzos en barrios con desniveles topográficos y zonas altas veredales donde la presión del sistema es insuficiente.
De forma paralela, la Gobernación apoya la ejecución de obras de contingencia como la perforación de pozos profundos, el traslado de bocatomas hacia fuentes alternativas con mejor comportamiento hídrico y la construcción de tanques satelitales de almacenamiento en corredores estratégicos de municipios como Chipaque.
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Según explicó el mandatario, "cada municipio debe preparar un plan de atención de emergencias" para responder a la crisis, sobre el cual el departamento interviene con capacidad logística e inversiones directas cuando las facultades locales son superadas.
Adicionalmente, el gobierno departamental proyecta conectar infraestructura de agua en bloque desde Bogotá para abastecer a las poblaciones de La Mesa y Anapoima antes del mes de marzo.
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El engaño de las lluvias y la amenaza de desastres naturales Frente a las recientes precipitaciones registradas en el departamento, el gobernador hizo un llamado categórico a la comunidad para no bajar la guardia ni relajar las medidas de ahorro del recurso hídrico.
Rey detalló que el territorio atraviesa su régimen bimodal habitual de precipitaciones entre septiembre y noviembre, caracterizado por lluvias de corta duración pero de gran intensidad que no solucionan el déficit acumulado.
"Este fenómeno del niño no significa la ausencia total de lluvias", puntualizó el mandatario.
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Asimismo, alertó que estas lluvias intensas traen consigo nuevos riesgos de desastres naturales, como las emergencias por remoción en masa registradas en El Rosal o los colapsos e inundaciones en las redes de alcantarillado en Soacha.
Sanciones por despilfarro y freno al crecimiento urbanístico
Con el fin de frenar el desgaste de las reservas, las autoridades aplicarán el Código Departamental de Policía para imponer comparendos con multas económicas considerables y el cierre definitivo de establecimientos comerciales que hagan uso inadecuado del agua. En el plano estructural, la Gobernación y la Corporación Autónoma Regional (CAR) adoptaron la decisión de suspender la concertación ambiental de los Planes de Ordenamiento Territorial (POT) en municipios con alta demanda de segunda vivienda como Chía, Ricaurte y Anapoima.
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Frente a la necesidad de supeditar el desarrollo inmobiliario a la disponibilidad real de las fuentes de agua, el gobernador concluyó con una máxima clara sobre la planeación del departamento: "Primero la conservación y después la urbanización".
Escuche aquí la entrevista: