Autoridades panameñas devolvieron a 41 colombianos implicados en delitos y vínculos con organizaciones criminales. Los procesos se llevaron a cabo a través de órdenes de deportación y expulsión
Aunque el flujo de migrantes irregulares por la selva del Darién ha disminuido de forma significativa en comparación con los picos registrados en años anteriores, las autoridades de Panamá mantienen las acciones de control, que ahora también se concentran en la salida del país de extranjeros con antecedentes o presuntos vínculos con actividades delictivas.
En ese contexto, el Servicio Nacional de Migración del vecino país confirmó en las últimas horas la deportación y expulsión de 41 ciudadanos colombianos, 36 de ellos hombres y otras cinco mujeres.
El operativo se realizó mediante un vuelo que partió desde el Aeropuerto Internacional Marcos A. Gelabert, en Albrook, como parte de las estrategias implementadas por ese país para reforzar la seguridad interna.
Del total de colombianos trasladados, 22 fueron deportados tras surtir procesos administrativos, mientras que otros 19 fueron expulsados por representar, según las autoridades panameñas, un riesgo para el orden público.
Entre las razones que justificaron estas medidas, el Servicio Migratorio explicó que varios de de ellos figuran en investigaciones o antecedentes relacionados con delitos como homicidio agravado, tráfico y porte ilegal de armas, narcotráfico, trata de personas, tráfico ilícito de migrantes, hurto agravado y uso de documentación falsa.
Además, algunos de los expulsados estarían vinculados con organizaciones criminales dedicadas a la minería ilegal, la facilitación de la migración clandestina y otras economías ilícitas. También fueron incluidos ciudadanos que habían reingresado irregularmente al país después de haber sido deportados.
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Las autoridades panameñas precisaron que estas acciones se desarrollaron conforme a la legislación migratoria vigente y bajo las garantías del debido proceso y el respeto por los derechos humanos.