Luego de que, a través de su cuenta de X, el presidente Gustavo Petro volviera a pedir la liberación de Jorge Glas en Ecuador porque, según él, "es un preso político" y cuenta con nacionalidad colombiana -otorgada por él en 2025-, este país elevó una protesta, por medio de una carta, a la Cancillería por estas declaraciones del jefe de Estado.
"El ministerio presenta su más enérgica protesta ante las reiteradas declaraciones formuladas por el Presidente Gustavo Petro, quien hoy ha pretendido calificar nuevamente como "preso político" a un ciudadano ecuatoriano (...) Recuerda que, a diferencia de lo que sostiene el Jefe de Estado colombiano, el ciudadano en mención no es un perseguido político, sino un sentenciado por la justicia ecuatoriana tras procesos legítimos por delitos de asociación ilícita, además de enfrentar procesos por peculado", expresó el Ministerio de Relaciones de Ecuador en una carta.
Y es que, pese que Glas se encuentra pagando una condena de 8 años de prisión por el Caso Odebrecht a 6 años de prisión y luego le confirmaron otra pena intramural por el denominado Caso Sobornos, el presidente Petro le otorgó la nacionalidad colombiana en 2025 para que fuese enviado a territorio nacional, que además le expresó esta solicitud al propio presidente Noboa.
"Pedí que no hubiera presos políticos en ningún país de América. Es indudable que Jorge Glas es un preso polític (...) Allí, en islas Galapagos le pedí al presidente liberar al ciudadano colombiano Jorge Glas o que nos lo entregarán. No ha Sido posible y en América no deben haber presos políticos", dijo.
Sin embargo, el Gobierno de Ecuador aseguró y reiteró que su condena cumple con un sistema judicial vigentes y que cumple con todos los derechos de las personas privadas de la libertad que, por ende, este tipo declaraciones "constituyen una violación al derecho internacional", en particular en las Cartas de las Naciones Unidas y de la Organización de Estados Americanos.
"Las falsas declaraciones formuladas por el presidente Gustavo Petro solo contribuyen a deteriorar el estado de las relaciones diplomáticas, distrayendo la atención de los desafíos comunes que enfrentan ambas naciones. El Ecuador condena, una vez más, la persistente falta de control y el abandono de la frontera por parte del Estado colombiano. Esta actitud ha facilitado el libre tránsito de grupos criminales y el tráfico de drogas, impactando severamente en la seguridad ciudadana y la paz interna del país", puntualizaron.