En diálogo con Mañanas Blu, Clemencia Vargas, hija del recientemente fallecido líder político Germán Vargas Lleras, compartió detalles profundos sobre la vida, el carácter y las últimas voluntades de quien fuera vicepresidente de Colombia. Con un mensaje cargado de urgencia política y nostalgia familiar, Clemencia definió a su padre como un hombre que "vivió su vida al 120%" y que, tanto en lo personal como en lo profesional, actuaba con una "contundencia de una sola pieza".
Un llamado a la unidad y a las urnas
Para Clemencia, el homenaje más significativo que los ciudadanos pueden rendir a la memoria de su padre no es solo recordarlo por sus obras, sino actuar políticamente para proteger el futuro de la nación. Durante la conversación, fue enfática en señalar que Vargas Lleras siempre abogó por un proyecto de unidad nacional para superar el egoísmo y las vanidades.
"Si hoy quisiéramos algún legado de Germán Vargas Lleras, sería salir a que por ningún motivo le entregáramos este país a Cepeda y sus secuaces. Y hay que decirlo con contundencia, hay que salvar este país", afirmó Clemencia, subrayando que este sería el "gran homenaje" que los colombianos podrían hacerle.
Según su testimonio, Vargas Lleras advertía que una oposición dividida sería responsable de permitir la continuidad del proyecto político actual.
El "presidente que no fue"
Clemencia reflexionó sobre la trayectoria política de su padre, asegurando que Colombia fue "muy injusta" con él. A pesar de ser un "trabajador incansable" que conocía el país como nadie y que devolvió la dignidad a miles de familias a través de programas de vivienda e infraestructura, su estilo directo le pasó factura electoral.
"Él entendía que gobernar y liderar no era prometer, sino cumplir. Y eso le costó a él la presidencia porque él no llenaba de discursos y promesas falsas", explicó, contrastándolo con los dirigentes actuales que, a su juicio, hablan mucho y hacen poco. Para ella, Vargas Lleras era el único con las capacidades para "reorganizar el rumbo que hoy Colombia ha tomado", aunque reconoce que este reconocimiento llega de manera tardía.
La faceta humana: El abuelo y el "gocetas"
Más allá del personaje público adusto y temperamental, la entrevista reveló a un hombre profundamente dedicado a su familia. Uno de los mayores pesares de Clemencia es que su hijo, Agustín, no pueda crecer bajo las lecciones directas de su abuelo. Relató con humor cómo su padre la "sobornaba" para que fuera madre, cumpliendo su mayor sueño el día que nació su nieto.
Incluso en sus últimos meses, mientras enfrentaba una dura enfermedad, Vargas Lleras mantuvo su firmeza. "Nunca se quejó, nunca se victimizó... la procesión va por dentro", recordó Clemencia sobre cómo asumió el diagnóstico del tumor que finalmente le quitó la vida.
A pesar de los múltiples accidentes y atentados sufridos a lo largo de los años, ella asegura que este último año fue, sin duda, el más difícil de todos.
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Escuche aquí la entrevista: