En la rutina diaria de las ciudades, no es raro ver a ciudadanos incómodos cuando un policía les solicita la cédula. Para muchos, este tipo de requerimientos se percibe como una señal de sospecha o incluso como un exceso de autoridad, lo que lleva a que algunas personas se nieguen a mostrar su documento de identidad.
Sin embargo, esta reacción, que parece común en la calle, puede terminar en sanciones económicas y otras consecuencias legales y económicas, pues detrás de este tipo de situaciones hay normas que buscan facilitar la labor de las autoridades y mantener el orden en espacios públicos.
Negarse a identificarse ante la Policía sí tiene consecuencias
En Colombia, el Código Nacional de Seguridad y Convivencia Ciudadana en el artículo 35 establece los comportamientos que afectan las relaciones entre personas y autoridades.
Además, menciona que identificarse ante un requerimiento de la Policía es un deber y negarse a hacerlo, o dificultar el procedimiento, es considerado un comportamiento contrario a la convivencia.
De acuerdo con esta normativa, cuando una persona se resiste a mostrar su documento de identidad, puede recibir una multa tipo 4, que supera los $900.000. Asimismo, la sanción incluye la obligación de participar en actividades pedagógicas o trabajo comunitario.
Este tipo de casos es más común de lo que parece, pues, según las autoridades, en lo que va del año, más de 2.500 personas han sido sancionadas por negarse a identificarse ante un policía que ejerce operativos de control en Bogotá.
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¿Por qué los policías piden el documento de identidad?
Las autoridades insisten en que estos procedimientos no implican, necesariamente, que una persona esté siendo investigada por un delito. En muchos casos, se trata de controles preventivos o verificaciones rutinarias que permiten garantizar la seguridad en diferentes sectores.
Por eso, indican que facilitar la identificación no solo evita sanciones, sino que también ayuda a que los operativos se desarrollen de manera más ágil. Desde las entidades de seguridad se ha venido trabajando en campañas pedagógicas para que los ciudadanos comprendan que este tipo de acciones hacen parte de la convivencia y del respeto entre comunidad y autoridades.
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Aunque la incomodidad frente a estos requerimientos sigue siendo una reacción común, desde el Distrito indican que negarse puede salir caro y complicar una situación que, en principio, podría resolverse en cuestión de minutos.