Más de 39 mil denuncias por fraude digital fueron registradas en Colombia durante el primer semestre del año, de acuerdo con cifras de Asobancaria. Ante este panorama, el Banco de Bogotá alertó sobre la evolución de las modalidades de ciberdelito y señaló que los delincuentes están recurriendo a estrategias de ingeniería social para manipular a sus víctimas y obtener información confidencial o desviar su dinero.
Los fraudes bancarios han evolucionado y ahora los delincuentes adaptan sus métodos de engaño de acuerdo con el perfil y la etapa de vida de sus víctimas. La estrategia consiste, principalmente, en generar confianza, miedo o sensación de urgencia para conseguir que las personas entreguen información personal, claves o datos financieros.
Una de las modalidades identificadas son las llamadas fraudulentas, en las que los delincuentes se hacen pasar por funcionarios de entidades financieras y advierten sobre supuestos bloqueos de cuentas o movimientos sospechosos. Con estas llamadas buscan generar preocupación y presionar a las víctimas para que entreguen sus claves o información personal. Esta modalidad afecta principalmente a los adultos mayores.
También están las ofertas falsas y fraudes a través de redes sociales, dirigidos especialmente a jóvenes y nativos digitales. En estos casos, los delincuentes utilizan promesas de dinero rápido, atractivas ofertas laborales, descuentos aparentemente imperdibles o inversiones con rentabilidades irreales para captar la atención de sus víctimas.
Otra modalidad corresponde a la suplantación de identidad y los comprobantes falsos, que puede afectar principalmente a emprendedores e independientes. Los delincuentes alteran documentos de pago, utilizan enlaces maliciosos de cobro o se hacen pasar por clientes y proveedores con el propósito de desviar recursos.
A esto se suma el phishing masivo, mediante el cual los delincuentes duplican páginas web de entidades públicas y privadas para hacerlas pasar por portales oficiales de pagos o trámites. A través de enlaces que pueden parecer legítimos, buscan obtener credenciales y datos financieros de los usuarios. Esta amenaza puede afectar a cualquier persona.
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Pero los riesgos no se limitan al entorno digital. El Banco de Bogotá también alertó sobre una modalidad presencial que estaría en aumento, se trata de la suplantación de mensajeros o domiciliarios. Los delincuentes llegan hasta el domicilio del cliente y, bajo diferentes pretextos, intentan realizar el llamado “cambiazo” de la tarjeta o fotografiarla para posteriormente utilizar sus datos en compras electrónicas.
Marcela Villegas, vicepresidenta de Riesgos y Cumplimiento del Banco de Bogotá, explicó que las modalidades de fraude están cambiando continuamente y que los delincuentes combinan , mensajes, redes sociales y llamadas para generar urgencia y aprovechar la confianza de las personas.
Por esta razón, la entidad recordó que nunca solicitará claves, códigos OTP (contraseñas de un solo uso) ni datos confidenciales mediante llamadas telefónicas, correos electrónicos o servicios de mensajería instantánea. Ante cualquier situación sospechosa, recomienda verificar la información únicamente a través de los canales oficiales del banco y evitar ingresar a enlaces recibidos por mensajes de texto o entregar información personal a desconocidos.
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El aumento de las denuncias y la diversificación de estas modalidades evidencian la importancia de mantener medidas de prevención, verificar siempre el origen de las comunicaciones y desconfiar de solicitudes que busquen generar miedo, presión o la promesa de beneficios económicos rápidos.