Durante el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas que buscaba definir la situación de la misión de verificación en Colombia, el embajador Mauricio Gaona cuestionó que el acuerdo de paz firmado en 2016 con las antiguas Farc sea presentado como un modelo para el mundo. Durante su intervención, aseguró que, diez años después de su firma, el país sigue enfrentando graves consecuencias del conflicto armado y que los resultados no corresponden a lo que se prometió con ese proceso.
“Quisiera desmantelar las falsas narrativas y las falacias que han podido escuchar de aquellos que se han beneficiado más de este proceso de paz. En particular, los que abogan que el acuerdo de paz de 2016 es un modelo para el mundo. Pues no para nuestro mundo”, afirmó el diplomático.
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El representante sostuvo que el acuerdo no ha sido final, estable ni duradero y señaló que miles de colombianos han seguido siendo víctimas de homicidios, secuestros, extorsiones, desplazamientos y reclutamiento de menores después de la firma.
Para respaldar sus cuestionamientos, presentó cifras sobre el crecimiento de los grupos armados ilegales. Según los datos expuestos, Colombia pasó de tener 20.420 integrantes de organizaciones armadas ilegales en 2016 a 29.004 en 2026, un aumento cercano al 42 %.
También aseguró que las disidencias de las Farc pasaron de 1.050 integrantes a 10.517 en ese mismo periodo, mientras que entre 2022 y 2026 se registraron 452 masacres, con 1.579 víctimas. A esto sumó 2.852 secuestros y un incremento del 68 % en las personas afectadas por desplazamientos forzados masivos entre 2024 y 2025.
Otro de los puntos centrales de su intervención fue el cumplimiento de los compromisos de reparación. El diplomático aseguró que, de los bienes reportados por las antiguas Farc, el 43 % no podía utilizarse para reparar a las víctimas y que el 82,7 % del dinero en efectivo nunca fue entregado.
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Según las cifras que presentó, con los recursos reportados por la antigua guerrilla únicamente se ha logrado reparar a 2.356 víctimas.
“El verdadero sacrificio en cualquier proceso de paz lo hacen las víctimas, no los victimarios. La paz no la hacen quienes firman y aparecen en las fotos. La paz la hacen las víctimas”, manifestó.
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El embajador también insistió en que el Gobierno colombiano no está en contra de la paz, sino de la impunidad, y aseguró que el país enfrenta actualmente organizaciones criminales, carteles del narcotráfico, corrupción y desplazamiento forzado.
El diplomático concluyó su intervención defendiendo que la construcción de paz debe estar acompañada de justicia, seguridad, reparación y presencia del Estado en los territorios.