"Nos costará a todos, pero al caficultor más": Germán Bahamón ante llegada del Súper El Niño
Desde el sector cafetero lanzan una alerta contundente: Colombia está, en la práctica, desprotegida frente a una posible crisis energética. Así lo advirtió el presidente de la Federación de Cafeteros.
Colombia enfrenta una creciente incertidumbre energética en medio de las alertas por la posible llegada de un “Súper El Niño”, fenómeno climático que podría intensificar las sequías, afectar la generación hidroeléctrica y disparar los costos de la energía en todo el país. La preocupación no solo se limita al suministro eléctrico: también amenaza con trasladarse a los precios de los alimentos y presionar aún más la inflación.
Así lo advirtió Germán Bahamón Jaramillo, presidente de la Federación de Cafeteros, quien lanzó una fuerte alerta sobre la falta de preparación estructural del país frente a este escenario. Según el dirigente gremial, Colombia lleva años sin realizar una actualización profunda de su matriz energética.
“El país no ha desarrollado nuevas hidroeléctricas, el gas es insuficiente y ya estamos importando gas a precios elevados. La infraestructura de generación no está creciendo al ritmo de la demanda. En la práctica, estamos desprotegidos”, señaló el presidente de la Federación Colombiana de Cafeteros.
Fenómeno de El Niño
Foto: referencia, ImageFX
Desde el sector señalan que, en el mejor de los casos, los colombianos enfrentarán un aumento significativo en las tarifas de energía. En el peor, el país podría verse abocado a un racionamiento o incluso apagones, un escenario que no se descarta si las condiciones climáticas se agravan.
Las consecuencias serían generalizadas, pero algunos sectores sentirían el impacto con mayor fuerza. Entre ellos, la caficultura, una de las principales actividades económicas del país. Bahamón advirtió que los productores de café ya operan bajo una fuerte presión debido a factores como altas tasas de interés, el encarecimiento de los fertilizantes, el aumento del impuesto predial, problemas de seguridad y bajos niveles de productividad. En ese contexto, un eventual apagón representaría un golpe adicional.
“Si hay un apagón en Colombia, nos costará a todos. Pero al caficultor le costará más”, afirmó el presidente del sector.
El fenómeno de El Niño, especialmente en su versión más intensa, reduce los niveles de los embalses que alimentan buena parte del sistema eléctrico nacional. Esto obliga a recurrir a fuentes térmicas más costosas, presionando los precios y aumentando el riesgo de desabastecimiento si la demanda supera la capacidad disponible.
Publicidad
A la par, la sequía impactaría la producción agrícola, elevando los costos de los alimentos y generando un efecto en cadena sobre la inflación. De presentarse este panorama, Colombia enfrentaría una tormenta: energía más cara, alimentos más costosos y un sistema productivo bajo tensión.
Colombia lleva años sin actualizar su matriz energética con la profundidad que el país requiere. Hoy, mientras aumentan las advertencias sobre un posible “super Niño”, enfrentamos una realidad preocupante: no hay nuevas hidroeléctricas, el gas es insuficiente y ya estamos…
— German Bahamon Jaramillo (@GermanBahamon) April 9, 2026