El otro drama del secuestro de Odín Sánchez
Como un acto heroico califica Lucero de Sánchez los 10 meses de secuestro que tuvo que padecer su esposo, Odín Sánchez, en el “cuarto mundo”, en las profundidades de las selvas chocoanas.
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Lucero de Sánchez dice que la idea altruista de su compañero se le vino a la cabeza en las largas noches de lluvia y desvelo. Cuenta que ella y su esposo hablaban en la intimidad de la suerte de Patrocinio Sánchez.
"Pasaban los días y le decía a Odín hay que hacer algo. No sabemos en dónde está Patrocinio", dice.
En esas largas jornadas de angustia, dice Lucero, mientras mira el cielo, a Odín ya se le pasaba por la cabeza lo que nadie en su familia podría imaginar: intercambiarse con su hermano.
En una tarde de abril de 2016, Odín le dijo a su esposa que se reuniría con el ELN para reclamar a su hermano, aunque Patrocinio llegó a su casa; Odín no volvió.
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"Me pareció rara la situación, no podía creer. Y me voy a la casa de Patrocino averiguar por Odín. Aunque nadie me dijo nada, allí me di cuenta que él se había quedado en la entrega", explica.
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Las horribles noches
El desvelo que antes compartían los dos ahora le tocaba padecerlo solo a ella: ver caer los fuertes aguaceros de las noches y pensar en la suerte de su marido sin entender que estaba pasando.
"Por qué esto. De dónde salió todo, por qué estaba viviendo esto", explica.
La tristeza alcanzó a la más pequeña de la casa
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A medida que pasaban los días y la pequeña Sofía, primogénita de Odín y Lucero, fue entristeciendo, perdió la chispa, se volvió apática y no quería hablar con nadie.
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"Tuve que empezar a explicarle qué había pasado. Que estaba en juego la vida de su tío porque se iba a morir. Cuando ella vio a su tío Patrocinio todo demacrado entendió que su papá hizo un acto de vida", explica Lucero.
Sofía le preguntaba todas las noches: "mamá, ¿dónde está mi papá con este aguacero que está tan duro?".
La supuesta muerta de Odín
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Un día, un periodista llamó a Lucero a preguntarle qué si era verdad que Odín se había ahogado. Esa voz extraña, confiesa, la dejó fría e inmóvil por algunos minutos.
Lucero cuenta que empezó a llamar a todo el mundo, a los medios de comunicación y a las autoridades para confirmar si era cierta la muerte de su esposo.
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"Solo tuve paz hasta que llegó Odín acá. Porque no lo sentía", dijo.
Odín y el proceso con el ELN
Saber que la liberación de Odín era una condición para iniciar los diálogos abiertos entre el Gobierno y el ELN le generó mucha angustia a Lucero, porque eso representaba que podrían ser años sin su ser querido.
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"Uno de los comandantes en la primera cita para liberarlo no cumplió y eso pensamos nosotros", dijo.
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La voz que abrió la esperanza a Lucero
La tarde del 18 de enero la voz del jefe negociador para los diálogos con el ELN, Juan Camilo Restrepo, la sorprendió cuando le dijo que se había logrado pactar para el 2 de febrero la liberación de su esposo.
"Me llamo el doctor Juan Camilo y me dijo que para el 2 de febrero. Hicimos todo lo que pudimos. Le dije tranquilo doctor esperaremos hasta ese día", le dijo.
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El encuentro
Cuando Lucero lo vio bajar del helicóptero sintió que el corazón se le salió del pecho.
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"Nos abrazamos, lloramos y no nos dijimos nada. Fue suficiente saber que estuvimos juntos él desde allá y yo aquí", dice entre sollozos.
La mirada se iluminó
Los ojos tristes de Sofía cambiaron del cielo a la tierra. Dice Lucero que su hija estuvo ansiosa, no se cambiaba por nadie. Lo abrazo y lloraron.
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"Fue maravilloso verlos felices y tranquilos", dijo.