Durante Domingo de Resurrección, monseñor Héctor Fabio Henao, delegado para las relaciones entre la Iglesia y el Estado, habló sobre la situación actual de Colombia y el significado espiritual de esta fecha en medio de enfrentamientos, acusaciones y polémicas declaraciones políticas.
Monseñor Henao fue contundente al explicar que la Pascua, cuyo significado etimológico es "paso", debe invitar a los colombianos a una transformación social y personal. Según recalcó, esta fecha significa que “toca dar paso del insulto al respeto, de la descalificación al diálogo, del odio que a veces permea tanto a la sociedad hacia la confianza”.
Y es que este llamado surge como respuesta a un clima de polarización y agresividad en el lenguaje que afecta al país. Respecto a la confrontación política y los escándalos actuales de infiltraciones, el delegado episcopal advirtió sobre los peligros de la división extrema.
Afirmó con claridad que “un país no puede construir su futuro si se dedica a crucificarse a asimismo”.
“No podemos dedicarnos a crucificarnos los unos a los otros”, insistió monseñor en diálogo con Sala De Prensa Blu. En este sentido, señaló que la política no debe ser un campo de batalla donde se deshumanice al oponente.
“El que piensa distinto no es nuestro enemigo. Puede ser un contrincante político, pero no tenemos que dibujarlo, identificarlo como enemigo y la política no se puede convertir en un escenario de odio donde todo vale. Eso no es posible”, subrayó.
Para monseñor Henao, no todo es aceptable cuando está en juego la dignidad de las personas. En ese sentido, también abordó la historia de violencia en Colombia; dijo que el miedo ha sido una pauta constante en el comportamiento social.
Ante esto, propuso un cambio de paradigma: “Necesitamos poner la vida por encima de los intereses”. Por eso, resaltó además el papel fundamental de la mujer en la construcción de paz, recordando que ellas fueron las primeras en anunciar la esperanza en el relato bíblico.