Seis binomios caninos del Ejército Nacional apoyan las labores de búsqueda y rescate en zonas afectadas por el terremoto en el país. Urko, Nala2, Polo4, Perla4, Júpiter y Urbi hacen parte de las capacidades especializadas de la Brigada de Atención y Prevención de Desastres del Comando de Ingenieros.
Los animales trabajan junto a soldados que cumplen la función de guías y que están entrenados para interpretar sus comportamientos durante las operaciones. Su principal herramienta es el olfato, que les permite identificar rastros y posibles señales de personas en lugares donde la visibilidad es limitada o el acceso resulta complejo.
Urko, Nala2, Polo4 y Perla4 están especializados en búsqueda y rescate. Su entrenamiento está orientado a la localización de personas en diferentes tipos de escenarios, incluidos terrenos de difícil acceso y zonas donde existen estructuras afectadas o colapsadas.
Júpiter y Urbi, por su parte, están especializados en rastro específico. Esta capacidad les permite seguir una huella olfativa determinada y aportar información a los equipos de rescate para establecer una ruta o ubicar un punto de interés.
Urko es un pastor belga con ocho años de servicio y uno de los integrantes con mayor experiencia del grupo. Durante las operaciones permanece concentrado en las indicaciones de su guía, mientras que fuera de las jornadas de trabajo su comportamiento cambia y el juego se convierte en una de sus principales actividades.
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Nala2 es una labradora desplegada en Chocó. Una de sus particularidades es que reconoce la voz de su guía incluso cuando se encuentra rodeada de otras personas, una característica que facilita la coordinación durante las labores de búsqueda.
Polo4 y Perla4 son labradores entrenados para búsqueda y rescate. Ambos integran equipos preparados para trabajar en escenarios en los que las condiciones del terreno pueden dificultar la localización de personas mediante métodos convencionales.
Júpiter es un pastor belga con poco más de un año de servicio y está dedicado al rastro específico. Su trabajo consiste en detectar y seguir una señal olfativa determinada para contribuir a orientar las labores de búsqueda.
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Urbi, también pastor belga y especializado en rastro específico, fue desplegado en Cali. Durante las labores de búsqueda recorre zonas con escombros y restos de estructuras, mientras su guía permanece atento a cualquier cambio en su comportamiento que pueda indicar la presencia de un rastro.
La operación de estos binomios depende de la coordinación permanente entre el perro y su guía. Los soldados conocen sus patrones de comportamiento y pueden identificar señales que indican concentración, detección de un rastro o necesidad de modificar la dirección de búsqueda.
La preparación de los animales incluye jornadas de entrenamiento, ejercicios de búsqueda y actividades destinadas a fortalecer la respuesta frente a diferentes escenarios. Después de las labores operativas, los perros cuentan con espacios de alimentación, descanso y juego.
Con estas capacidades, los seis binomios se integran a los equipos de atención de emergencias del Ejército y aportan una herramienta especializada para la localización de personas. Su trabajo complementa las labores de los rescatistas que intervienen directamente en las zonas afectadas.