A través de un comunicado, la organización aseguró que esta coyuntura representa una oportunidad para retomar una discusión que, según afirma, la comunidad científica ha impulsado desde hace años: la necesidad de establecer reglas más claras sobre quiénes pueden realizar procedimientos quirúrgicos estéticos y bajo qué condiciones deben llevarse a cabo.
La SCCP explicó que ha participado técnicamente en distintas iniciativas legislativas relacionadas con la regulación de estos procedimientos. De acuerdo con el gremio, en los últimos años se han presentado al menos cinco proyectos de ley sobre el tema en el Congreso, aunque ninguno logró convertirse en ley.
Sin embargo, esas discusiones permitieron identificar vacíos y retos en materia de formación del personal médico, vigilancia sanitaria, habilitación de servicios de salud y control frente al ejercicio ilegal de la medicina.
Otro de los puntos que preocupa al sector es la creciente promoción de procedimientos estéticos a través de redes sociales y plataformas digitales, donde, según la organización, no siempre existe información clara ni verificada para los pacientes.
Por ello, insistieron en que las personas deben contar con información suficiente antes de tomar decisiones relacionadas con su salud y someterse a procedimientos quirúrgicos.
La presidenta de la SCCP, la doctora Damaris Romero Chamorro, reiteró que la prioridad debe ser la seguridad de los pacientes y expresó la disposición del gremio para acompañar futuras discusiones legislativas que permitan establecer mayores garantías en el sector.
La organización subrayó además que en Colombia no existe una especialidad médica reconocida como “cirugía estética”. Según explicó, la especialidad avalada formalmente es la cirugía plástica estética y reconstructiva, cuya práctica requiere formación académica especializada y entrenamiento quirúrgico certificado.
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En el comunicado, la SCCP también puso a disposición del Gobierno, el Congreso y las autoridades sanitarias su experiencia técnica y científica para contribuir a la construcción de una regulación que fortalezca la calidad de la atención médica, promueva el ejercicio ético de la medicina y reduzca los riesgos para los pacientes.