Una película sobre un héroe comunista de la antigua Unión Soviética parecía un regalo inofensivo para un comandante de las FARC. El hombre recibió entusiasmado el material y lo disfrutó en medio de la selva, sin imaginar que detrás de aquel obsequio había una operación de inteligencia cuidadosamente preparada.
La historia fue revelada este domingo 25 de octubre por La Nena Arrázola, de Los Informantes, quien entrevistó a Viktor Tomnyuk, un ciudadano ucraniano que pasó dos años infiltrado en el frente 30 de la antigua guerrilla, una estructura que tuvo presencia en el Pacífico colombiano.
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Su misión consistía en acercarse a los integrantes del grupo armado, conseguir información sobre sus movimientos y transmitirla a las autoridades colombianas, pero para lograrlo tuvo que interpretar durante meses a un personaje que no existía.
Un comunista ucraniano que prometía armas y contactos internacionales
Tomnyuk había nacido en Ucrania, estudiado en la Unión Soviética y vivido en Italia antes de establecerse en Cali. Su conocimiento de la ideología comunista terminó convirtiéndose en la principal herramienta para acercarse a los guerrilleros.
Según relató en la entrevista, todo comenzó cuando se presentó como un supuesto delegado del Partido Comunista Ucraniano que estaba interesado en establecer relaciones con las Farc. Ofrecía contactos políticos, posibles negocios de armamento y conexiones internacionales que realmente no tenía.
La estrategia funcionó, y fue alias 'Mincho', comandante del frente 30 quien mordió el anzuelo, pues comenzó a confiar en él hasta permitirle ingresar a campamentos ubicados en zonas selváticas cercanas al río Naya.
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“Cuando llegaba allá, ya todo el mundo [me decía] camarada Viktor”, recordó el extranjero, quien también contó que entre los guerrilleros comenzó a ser conocido como tovarishch, una palabra rusa que significa camarada.
La confianza llegó a tal punto que Mincho lo recibía personalmente, compartía comida con él, le preparaba un lugar para dormir y hasta le permitía relacionarse con su familia.
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Sin embargo, mientras el supuesto aliado extranjero disfrutaba de esa cercanía, mantenía contacto con la inteligencia colombiana y estadounidense.
El regalo disfrazado de película
Uno de los momentos más llamativos de la historia ocurrió cuando Tomnyuk descubrió que al comandante guerrillero le gustaban las películas sobre personajes históricos del comunismo soviético.
Entre sus favoritas estaba una producción sobre Pavel Korchagin, un personaje literario convertido en símbolo de la resistencia revolucionaria. El ucraniano consiguió la película y la llevó hasta el campamento como un obsequio.
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Pero el regalo tenía una particularidad. Según contó el infiltrado, el equipo utilizado para reproducir la película llevaba escondido un dispositivo GPS, instalado como parte de la operación dirigida por las autoridades. Así, mientras Mincho veía la producción, el aparato enviaba información sobre la ubicación del campamento.
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El coronel retirado Paulo Cruz, quien participó en la preparación de Tomnyuk, explicó que la operación permitió reunir fotografías, coordenadas y otros datos sobre las actividades del grupo armado.
La Policía tuvo que fingir su captura para proteger el engaño
Mantener la fachada durante dos años no fue para nada sencillo, pues el extranjero debía entrar y salir de los campamentos sin despertar sospechas, evitar llevar documentos comprometedores y responder constantemente preguntas sobre sus supuestos contactos políticos.
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En determinado momento, incluso fue necesario organizar una captura falsa para reforzar su credibilidad ante los guerrilleros.
Tomnyuk relató que las autoridades prepararon una operación en Buenaventura en la que fue detenido cuando supuestamente acompañaba a un representante de una embajada.
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Todo estaba coordinado. El extranjero fue llevado al antiguo Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), pero la detención era parte de la estrategia para que las FARC continuaran creyendo que se trataba de un aliado perseguido por las autoridades.
El montaje permitió mantener la confianza de Mincho, mientras el infiltrado seguía entregando información a sus verdaderos contactos.
Del campamento guerrillero a declarar ante la Corte Suprema
Tomnyuk no solo recopilaba información sobre las ubicaciones de los campamentos, sino que también conoció detalles sobre las redes de apoyo del frente 30, sus actividades económicas y los contactos que mantenía fuera de la selva.
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De hecho, el coronel Cruz confirmó que el ucraniano fue llamado como testigo ante la Corte Suprema de Justicia en medio de investigaciones relacionadas con presuntos vínculos entre integrantes de las Farc y figuras políticas.
La exposición judicial también tuvo consecuencias para el extranjero, pues, según Cruz, las Farc le pusieron precio a su cabeza después de conocerse su participación en las investigaciones.
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Actualmente, Tomnyuk vive en Florida, Estados Unidos. Años después de aquella operación, decidió contar públicamente cómo pasó de ser un extranjero interesado en obtener una recompensa económica a convivir con miembros de una de las estructuras más importantes del grupo guerrillero.