La desnutrición infantil sigue siendo una preocupación en las comunidades indígenas y rurales más apartadas de Colombia. Según una encuesta realizada por Unicef en 2024, el 71 % de los niños menores de cinco años evaluados en Bagadó, Chocó, presentó retraso en talla, una condición asociada a la desnutrición crónica que puede afectar su crecimiento, desarrollo y aprendizaje.
En Alto Baudó, Chocó, el porcentaje alcanzó el 61,9 %, mientras que en Uribia, La Guajira, llegó al 41,1 % y en Puerto Carreño, Vichada, al 29,7 %.
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En diálogo con Blu Radio, Salua Osorio, especialista de Salud y Nutrición de Unicef Colombia, explicó que los estudios nutricionales realizados en estos territorios evidencian graves problemas de crecimiento infantil.
“El 70 % de los niños tienen retraso en talla. Esto tiene unas consecuencias gravísimas porque son niños que ya tienen algunas secuelas o consecuencias de este retraso en talla”, señaló Osorio, quien advirtió que esta condición puede generar dificultades de aprendizaje y desarrollo.
Enfermedades prevenibles siguen cobrando vidas en zonas apartadas
A los problemas de nutrición se suman enfermedades que pueden prevenirse o tratarse oportunamente, como las infecciones respiratorias agudas y las enfermedades diarreicas.
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Según cifras preliminares del 2025 del Instituto Nacional de Salud, presentadas por Unicef, Vaupés registró una tasa de 182,1 muertes por cada 100.000 menores de cinco años por estas enfermedades y desnutrición, frente a un promedio nacional de 11,9. Mientras que en Chocó, la tasa alcanzó 136,9; en Vichada, 72,3; en Guainía, 66,8, y en La Guajira, 54,4.
Una de las principales dificultades que enfrentan estas comunidades es el acceso a los servicios médicos. De acuerdo con Unicef, algunas familias deben caminar hasta cuatro horas y posteriormente viajar otras cuatro en lancha para conseguir atención.
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A estas barreras se suman la falta de agua potable, los costos del transporte y las dificultades de comunicación entre el personal médico y las comunidades que hablan lenguas indígenas.
Unicef y MSD anuncian alianza para fortalecer la atención en salud
Ante este panorama, Unicef Colombia y la compañía farmacéutica MSD anunciaron la implementación de KATUMARE, un proyecto que busca beneficiar a más de 60.000 personas en La Guajira, Chocó, Vichada y Guainía, mediante la formación de agentes comunitarios, la prevención de enfermedades y la detección temprana de la desnutrición infantil.
Johanna Ballesteros, gerente general de MSD para Colombia y Ecuador, confirmó que la compañía destinará 200.000 dólares para apoyar el proyecto en Colombia, como parte de una iniciativa global de salud comunitaria.
Una de las herramientas que desarrollaron es una aplicación que permitirá a personas capacitadas de las propias comunidades registrar el peso, la talla y el estado de vacunación de los niños, así como identificar señales de peligro que requieran atención médica.
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La aplicación está diseñada para funcionar sin conexión permanente a internet y enviar alertas a hospitales y centros de salud cuando recupere la señal. Además, incorpora instrucciones en voz alta y permite registrar la información mediante dictado por voz, facilitando su utilización en zonas apartadas.
Con esta estrategia, Unicef busca fortalecer la atención desde las propias comunidades y avanzar hacia un modelo de salud que permita identificar y tratar oportunamente enfermedades que siguen poniendo en riesgo la vida de los niños en los territorios más vulnerables del país.