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Veterinario de Quibdó perdió sus equipos tras el terremoto y ahora lucha por salvar a los animales

El sismo destruyó equipos de diagnóstico, elementos quirúrgicos, medicamentos y parte de los refugios que atendían a animales en condición de vulnerabilidad en Quibdó.

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Veterinario perdió sus equipos tras el terremoto, busca ayuda para salvarlos.
Foto: EFE, suministrada.

El terremoto no solo dejó daños en viviendas, hospitales y vías. En Quibdó, sus efectos también alcanzaron a quienes trabajan por el bienestar de los animales más vulnerables. Juan Carlos Hernández Gutiérrez, veterinario y fundador de una fundación dedicada al rescate y protección animal, perdió buena parte de los equipos con los que prestaba sus servicios.

Su consultorio no sufrió daños estructurales, pero el impacto dentro del establecimiento fue significativo. Equipos de diagnóstico, instrumental de ortopedia, vitrinas, medicamentos e insumos quedaron destruidos o averiados. A esto se suma la dificultad para conseguir nuevos materiales, debido a que muchos de sus proveedores están ubicados en el Eje Cafetero, una de las regiones también afectadas por la emergencia.

La situación se complicó aún más por la escasez de insumos médicos. Elementos como jeringas, gasas, suturas y campos operatorios, que también son utilizados en la atención veterinaria, fueron priorizados para los hospitales humanos.

Y mientras los recursos escasean, los animales comienzan a aparecer. Hernández explica que el mayor desafío puede llegar en las próximas semanas, cuando perros y gatos que permanecieron escondidos tras el terremoto empiecen a salir de sus refugios. Algunos ya han sido encontrados con golpes, lesiones y otras afectaciones. Incluso han atendido gatas que requieren cesáreas.

La falta de materiales ha obligado al personal veterinario a trabajar prácticamente “con las uñas”. En una de las cirugías recientes, ante la ausencia de gasas y campos operatorios, tuvieron que recurrir a trapos para poder realizar el procedimiento. Afortunadamente, los animales atendidos lograron salir adelante y algunos de los insumos comenzaron a llegar posteriormente.

El problema no termina en el consultorio. En el departamento no existe un centro de bienestar animal y los refugios utilizados por voluntarios y rescatistas funcionan, en muchos casos, en viviendas, terrenos prestados o estructuras improvisadas. Algunas de estas instalaciones también resultaron afectadas por el sismo y varios animales lograron escapar.

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Hernández advierte que las altas temperaturas, la falta de refugios adecuados, el acceso al agua y la alimentación pueden convertirse en nuevos riesgos para los animales durante los días posteriores a la emergencia. Aunque reconoce que las donaciones de alimentos y agua provenientes de diferentes ciudades han permitido aliviar parte de la situación, la recuperación de los equipos médicos representa el principal reto.

El veterinario asegura que su fundación cuenta con personería jurídica y que es una de las pocas organizaciones formalmente constituidas para trabajar por los animales en el departamento. Por eso, plantea la posibilidad de recibir apoyo de instituciones, organizaciones no gubernamentales, gobiernos extranjeros o particulares que puedan contribuir a recuperar los equipos de diagnóstico y el material necesario para continuar las atenciones.

Quienes quieran realizar una donación pueden hacerlo a través de Bancolombia, a la cuenta de ahorros 53683966904, a nombre de Juan Carlos Hernández Gutiérrez.

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Para Hernández, recuperar estos equipos significa mucho más que reconstruir un consultorio. Significa volver a tener las herramientas necesarias para atender a los animales que, después del terremoto, también quedaron expuestos a una emergencia silenciosa.

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