El volcán Puracé continúa bajo vigilancia permanente de las autoridades debido a la alteración significativa de su dinámica. El Servicio Geológico Colombiano mantiene la alerta naranja y advierte que los parámetros registrados durante los últimos días se encuentran en niveles máximos frente a las líneas base conocidas para este volcán.
De acuerdo con el más reciente boletín, en el sistema volcánico predominan las señales sísmicas asociadas al movimiento de fluidos dentro de los conductos, especialmente las relacionadas con tremor. Estos eventos continúan localizándose bajo el cráter del Puracé, a profundidades menores de dos kilómetros. En contraste, la sismicidad asociada al fracturamiento de roca permanece en niveles muy bajos, tanto en cantidad como en magnitud.
A este comportamiento se suma un proceso lento de deformación del terreno en el sector comprendido entre los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, otro de los parámetros que permanece bajo seguimiento de los expertos.
La actividad también se refleja en los gases volcánicos. Los registros muestran que el flujo de dióxido de azufre continúa por encima del promedio histórico conocido para el Puracé, mientras que las concentraciones de dióxido de carbono en el suelo mantienen una tendencia ascendente. Los monitoreos satelitales, además, evidencian cantidades importantes de dióxido de azufre, con dispersión hacia el noroccidente del volcán.
Durante las últimas horas se sumó otro elemento de atención. Desde las dos de la tarde del miércoles y hasta la publicación del boletín, fueron registradas tres emisiones de ceniza. Aunque estas no pudieron ser confirmadas visualmente por las cámaras de vigilancia debido a las condiciones atmosféricas en la parte alta de la cadena volcánica, sí se recibieron reportes de caída de ceniza en las veredas Cristales, Alto Anambío, Chapío y Patugó, en el municipio de Puracé.
Ante este panorama, las autoridades continúan evaluando la situación volcánica y revisando las condiciones de los albergues disponibles, como medida preventiva frente a un eventual incremento de la actividad que pueda requerir acciones adicionales de atención y evacuación.
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El Servicio Geológico Colombiano enfatizó que una disminución temporal de los niveles de actividad no significa necesariamente que el volcán haya regresado a condiciones estables. Para pasar nuevamente a alerta amarilla, será necesario mantener un periodo prudencial de observación y analizar las tendencias de todos los parámetros monitoreados hasta establecer una estabilidad confiable.
Por ahora, el llamado a las comunidades es a mantenerse informadas únicamente a través de los canales oficiales y a seguir las instrucciones de las autoridades locales, departamentales y de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres.
Además, se recomienda evitar cualquier acercamiento a la zona de los cráteres de los volcanes Puracé, Piocollo y Curiquinga, debido a que pueden presentarse de manera repentina emisiones de ceniza o gases que representan un riesgo para la población.