Un vehículo que circuló por las calles de Argentina y llevaba en su parabrisas una luz LED con la leyenda “gordas NO” desató una ola de indignación en redes sociales. El registro audiovisual, difundido ampliamente, provocó un debate urgente sobre los límites de la libertad de expresión y la difusión de mensajes discriminatorios. Para muchos usuarios, se trata de una clara instancia de incitación al odio, pues denigra a un colectivo, las “personas consideradas gordas”, que enfrenta históricamente estigmas y exclusión. Organizaciones de derechos humanos en Argentina ya demandan que la conducción del vehículo sea investigada y sancionada. Otros, en cambio, restan importancia al episodio calificándolo como “una broma” o “una provocación sin mala intención”, actitud que vuelve más complejo el debate sobre dónde termina el chiste y empieza la discriminación.En este contexto, expertos señalan que el episodio se inscribe en lo que se conoce como gordofobia, un tipo de discriminación basada en el peso corporal que, aunque muchas veces pasa desapercibida, tiene efectos profundos sobre la inclusión social y la dignidad de las personas afectadas. En Argentina, la reflexión sobre estos discursos estigmatizantes ha venido ganando terreno: “La gordofobia es el odio, rechazo y violencia que se ejerce sobre los cuerpos de las personas gordas por estar fuera de la ‘norma’”, apunta un artículo reciente. El caso no es aislado. En el país, existe jurisprudencia que aborda mensajes ofensivos o de incitación al odio. Por ejemplo, un ex militar fue imputado por afirmar que “el baúl del Ford Falcon todavía huele a justicia”, lo que las autoridades consideraron una apología de la dictadura y “ejercicio abusivo de la libertad de expresión”. En otro nivel, se observa que los crímenes de odio han aumentado en cerca de un 70 % en Argentina, con víctimas entre las mujeres trans principalmente, lo cual evidencia un contexto de múltiples discriminaciones que se retroalimentan. La polémica surge además en torno al qué hacer: ¿debe sancionarse al conductor? En Argentina rige la Ley Antidiscriminatoria 23.592, que contempla sanciones para quienes promuevan “la persecución o el odio contra una persona o grupos de personas” por discriminación. Aunque el mensaje del vehículo no alude a raza, religión o nacionalidad, categorías explícitamente mencionadas, el debate se extiende a si debe incluirse aquí el peso corporal como categoría protegida, o si los discursos que estigmatizan merecen igual atención.Mientras tanto, el video continúa circulando, y en plataformas el hashtag #GordasNo se convirtió en objeto de críticas y condenas. Para algunos esta visibilidad sirve de llamado de atención: un recordatorio de que las burlas “inofensivas” pueden incubar prejuicios más amplios. Activistas de diversidad corporal advierten que si no se actúa, estos mensajes simbólicos refuerzan la idea de que los cuerpos con sobrepeso “no sirven” o “no deberían estar”, contribuyendo a una cultura de exclusión silente.
La activista feminista marroquí Ibtissam Betty Lachgar fue puesta este domingo bajo custodia policial tras publicar una foto en su cuenta en las redes sociales en la que aparece vistiendo una camiseta con frases consideradas ofensivas hacia Dios.De acuerdo con un comunicado del fiscal del rey ante el Tribunal de Primera Instancia de Rabat, la Fiscalía ordenó la apertura de una investigación sobre el asunto. Insultar la divinidad es considerado un delito en Marruecos.La misma fuente indica que la imagen publicada fue acompañada de "una publicación que contiene un insulto a la religión islámica"."Dado el carácter imperioso de la investigación se decidió poner a la persona implicada bajo custodia policial", se lee en la nota.La misma fuente añadió que se tomarán "las medidas legales correspondientes en función de los resultados de la investigación una vez que esta haya concluido".Betty Lachgar, cofundadora del Movimiento Alternativo para las Libertades Individuales (MALI), publicó el pasado 31 de julio en su cuenta en las redes sociales una foto en la que aparece vistiendo una camiseta con la expresión en árabe y en inglés: "Allah is lesbian" (Alá es lesbiana), y acompañó la imagen con un mensaje en el que calificaba el islam de "fascista" y "misógina".La publicación de Lachgar provocó reacciones desaprobatorias en las redes sociales. Numerosos internautas expresaron su indignación por el contenido y pidieron que se tomaran medidas legales contra la activista.MALI es conocido por iniciativas consideradas como provocadoras en Marruecos, como la organización en 2013 de la celebración de "un beso colectivo" u otras en defensa de las libertades individuales.
"Cada diez años sale alguien diciendo que el feminismo ha muerto, eso es imposible", dijo en rueda de prensa la autora de 'Apegos feroces' ('Fierce Attachments'), una de las grandes cronistas de lo íntimo y referente de la segunda ola feminista, cuya obra ha sido recuperada en los últimos años con gran éxito."Fuimos una generación visionaria, desde aquellos años ha habido subidas y bajadas pero nunca un verdadero retroceso, no puedes volver a meter al genio en la botella", afirmó la escritora, que reconoció que el cambio social es muy lento."La era Trump es muy dolorosa y terrible, pero las mujeres sobreviviremos y el feminismo sobrevivirá", aseguró.En este sentido, Gornick recordó que, al día siguiente de que la Corte Suprema estadounidense derogara, en 2022, la sentencia que protegía el derecho al aborto a nivel federal, surgió una gran red de apoyo a mujeres afectadas en todo el país para facilitar abortos en aquellos Estados donde seguía siendo legal.💬 Síganos en nuestro canal de WhatsApp aquí"No sé si esto es bueno o malo pero, al año siguiente de la derogación, se practicaron el doble de abortos en Estados Unidos respecto al año anterior, las mujeres dejaron claro que no iban a dejarse intimidar por ninguna ley"."Estamos viviendo un periodo terrible de enorme regresión política en Estados Unidos, pero sigo creyendo en la democracia de base y creo que cada cosa que haga este régimen autoritario será combatida", insistió.Por qué algunos hombres odian a las mujeresSu visita a España coincide con la publicación de un libro que recoge algunos de sus textos feministas de los 70, en los que reflexiona sobre los grupos de autoconciencia, captura las disputas ideológicas dentro del movimiento y denuncia la misoginia de autores consagrados como Norman Mailer, Saul Bellow o Philip Roth.Gornick dejó claro que el título, 'Por qué algunos hombres odian a las mujeres' (Sexto Piso) fue elección de la editorial –"posiblemente dice más de la sociedad española que de la mía", dijo– para después matizar que está relacionado con esa denuncia sobre la misoginia de los escritores de su generación que veían a las mujeres como "objetos sexuales".Una visión que, a su juicio, siguió instalada culturalmente en las décadas posteriores, hasta que estalló el movimiento 'MeToo', denunciando el sexismo y acoso en el lugar de trabajo y poniendo en evidencia que ese fuerte "antagonismo" entre hombres y mujeres persistía."Se trata de relaciones instrumentales, transaccionales, no amigables ni de camaradería, no reconociéndonos como criaturas semejantes. Lo cierto es que no creo que ellos nos odien más de lo que nosotras les odiamos a ellos", zanjó.Primero el trabajo, después el amorTras el primer fin de semana en la Feria del Libro de la capital española, donde participó en firmas multitudinarias, Gornick aseguró que le parece "un milagro" que tanto ella como sus libros sigan vivos.En su opinión, la gran aportación de su generación fue la posibilidad de sacar a las mujeres del hogar, algo que para ella fue una auténtica "revolución" y una bandera a la que sigue aferrada."Freud dijo que la vida es trabajo y amor; para las mujeres, el amor siempre ha sido lo primero, pero el feminismo cambió eso y devolvió el orden correcto; yo no tengo ninguna duda de que la vida es, ante todo, trabajo y después amor".Un trabajo con un propósito y sentido, matizó: "La base de todo movimiento de justicia social es el derecho a tener un trabajo con un propósito, vivir una vida en la que eso sea posible".Respecto a la maternidad, subrayó que las mujeres necesitan más herramientas para llevar esa "carga extra", al tiempo que rechazó su idealización: "La maternidad no es un credo ni una pancarta (...) es algo natural y convertirlo en algo reverencial o romántico tiene un mensaje oscuro que es: quédate en casa y ocupa tu lugar".🔴 No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.
Las manos de Rosario Castellanos han escrito la historia de México y sus mujeres. Escribieron el descontento, el amor, el dolor y la risa. Rosario Castellanos creó un mundo en donde cabían todos con ella, escribió con furia y desató la ira de su mano a la desigualdad, plantó el amor como un árbol gigantesco que luego dio frutos para que todos se alimenten y su voz dulce acogió la ternura.Hace cien años nació la escritora mexicana Rosario Castellanos, el 25 de mayo de 1925, uno de los nombres más importantes para la literatura en su país y en Latinoamérica. Castellanos nació en Ciudad de México, pero apenas su madre se repuso viajaron de nuevo a Chiapas donde creció y se crio. Su familia era una familia criolla y tenía como ayudantes a indígenas nativos (de allí empieza su interés por este tema) Rufina, mujer tzeltal y nana de Rosario, le contaba las tradiciones de su pueblo y compartía tiempo significativo con ella.La infancia de Castellanos estuvo marcada por el duelo, en 1933 falleció su hermano menor Benjamín (quien sería el heredero de la familia), en sus Cartas a Ricardo, publicadas en 1994, la escritora habló sobre la muerte de su hermano refiriéndose así: “Aunque nunca me lo dijeron directa y explícitamente, de muchas maneras me dieron a entender que era una injusticia que el varón de la casa hubiera muerto y que en cambio yo continuara viva y coleando. Siempre me sentí un poco culpable de existir”. Años más tarde, cuando publicó su primera novela Balún Canán en 1957 retrató este mismo suceso, la protagonista pierde a su hermano menor, Mario.Rosario ingresó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde estudió Filosofía y Letras, y más tarde realizó estudios de posgrado en Estética en la Universidad de Madrid, esto la convirtió en la primera mujer escritora del estado de Chiapas. Durante su estancia universitaria, entró en contacto con pensadores como José Gaos y Octavio Paz, y con poetas de la llamada generación del 50, consolidando su voz crítica y literaria. En 1950 escribió su tesis Sobre cultura femenina, texto pionero del feminismo mexicano, donde denuncia la exclusión de las mujeres de la esfera intelectual. Aquí un fragmento:“¿Existe una cultura femenina? Esta interrogación parece, a primera vista, tan superflua y tan conmovedoramente estúpida como aquella otra que ha dado también origen a varios libros y en la que destacados oficiales de la Armada Británica se preguntan, con toda la seriedad inherente a su cargo, si existe la serpiente marina. La naturaleza de ambos problemas, aparentemente tan desconectados, tiene un lejano parentesco ya que en los dos se examina cuidadosa, rigurosamente, la validez con la que corre, desde tiempos inmemoriales, un rumor. Asimismo se procede, para dictar el fallo, a la confrontación de los testimonios, ya sean en pro ya en contra, de las hipótesis afirmativas. Porque hay quienes aseguran -y son siempre lobos de mar con ojos de lince- haber visto el antedicho ejemplar zoológico y hasta son capaces de describirlo (aunque estas descripciones no concuerden entre sí ni resulten siquiera verosímiles), de la misma manera que otros aseguran haber presenciado fenómenos en los que se manifiesta la aportación de la mujer a la cultura por medio de obras artísticas, investigaciones científicas, realizaciones éticas. Pero hay también, al lado de estos generosos y frecuentemente exagerados visionarios, un coro de hombres cuerdos que permanecen en las playas y que desde allí sentencian la imposibilidad absoluta de que monstruos tan extraordinarios como las serpientes marinas y las mujeres cultas o creadoras de cultura, sean algo más que una alucinación, un espejismo, una morbosa pesadilla. Y, para llevar hasta su fin el paralelo, el ánimo de quien pondera las tesis y antítesis respectivas queda en suspenso. ¿Cómo conciliar los extremos opuestos? ¿Y cómo inclinarse hacia uno cualquiera de ellos si pesan tanto las afirmaciones vehementes como las negativas rotundas? Dejemos que los técnicos de la Armada de Su Majestad continúen deliberando y que mientras tanto la Enciclopedia Británica guarde en prudente reserva sus opiniones”.Esta tesis fue el comienzo del pensamiento crítico de Castellanos sobre el papel de las mujeres en el mundo.💬 Síganos en nuestro canal de WhatsApp aquíSu primera novela, Balún Canán, es una mirada autobiográfica a la vida en Chiapas desde la perspectiva de una niña mestiza. En esta obra, el mundo indígena aparece con una complejidad pocas veces vista en la literatura mexicana de entonces. Con una prosa densa y poética, Castellanos muestra las tensiones entre criollos e indígenas, pero también los conflictos internos de una niña que comienza a percibir la injusticia.En 1962 publicó su novela más conocida, Oficio de tinieblas, donde radicaliza su postura crítica. Aquí reconstruye la rebelión tzotzil de 1869, pero con una carga simbólica y metafórica que trasciende lo histórico. La novela explora el racismo estructural, la religión como instrumento de control, y la imposibilidad de redención dentro de un sistema colonial que aún persiste.Como ensayista, su libro Mujer que sabe latín... es una colección de reflexiones lúcidas sobre el papel de la mujer en la historia y la cultura. Aquí critica tanto la marginalización como la autonegación que la cultura occidental impone sobre lo femenino.Jorge Emilio Pacheco escribió en el prólogo de la colección Voz viva de México lo siguiente sobre la obra de Castellanos: “Los motivos que pueblan toda honda conciencia aparecen al lado de una voz que canta la elegía de una raza perdida. Del mundo indígena, rescata algo que atraviesa su sangre, que finca en las raíces de su ser. Su personal manera de declarar las cosas trae consigo la resonancia de los libros sagrados y la perduración de la poesía prehispánica. No es extraño que esta dualidad se manifieste con nitidez en los poemas dramáticos que Rosario Castellanos escribió por entonces y que se editaron hasta 1959. Judith pasa de las profundidades de la Biblia a un pueblo de la tierra caliente, sitiado por un ejército enemigo, en la Revolución. La historia de Salomé renace en San Cristóbal, durante el porfiriato, en ocasión de un posible levantamiento de los indios chamulas. La intensidad del verso lleva estas obras a una altura trágica. Singulares y casi solitarias, constituyen dos aciertos que el teatro mexicano debería redescubrir”.Entre 1962 y 1971, Rosario Castellanos fue profesora en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, donde dictó cursos de literatura comparada, novela contemporánea y un seminario sobre crónica. Durante su estancia en Chiapas, también enseñó en la Facultad de Derecho. Entre 1966 y 1967, fue invitada como profesora en las universidades de Wisconsin y Bloomington, una experiencia que evocó con lucidez en sus Cartas a Ricardo. Más adelante, mientras desempeñaba su labor diplomática en Israel, impartió clases de literatura iberoamericana en la Universidad Hebrea de Jerusalén.Castellanos también cultivó la poesía con una voz introspectiva y afilada. Libros como Trayectoria del polvo, Poemas y Poesía no eres tú muestran una evolución desde el lirismo melancólico hasta la ironía feminista. En su poesía, lo íntimo se vuelve político, lo cotidiano se carga de denuncia como hemos podido escuchar en este episodio.El amor y el desamor también fueron temas fundamentales para la escritora, uno de mis poemas favoritos y más dolorosos es Desamor.DesamorMe vio como se mira al través de un cristalo del aireo de nada.Y entonces supe: yo no estaba allíni en ninguna otra parteni había estado nunca ni estaría.Y fui como el que muere en la epidemia,sin identificar, y es arrojadoa la fosa común.En 1971 Rosario Castellanos fue nombrada embajadora de México en Israel, allí cumplió su papel diplomático e impartió clases en la Universidad de Jerusalén. El 4 de agosto de 1974 salió de bañarse para contestar una llamada y recibió una descarga eléctrica por el cable de la lámpara del que no sobrevivió.Elena Poniatowska escribió en el prólogo de Cartas a Ricardo: “Rosario fue una gran escritora mexicana y lo fue no sólo para sí misma sino para las demás; las que vendríamos después. [...] En cierta forma es gracias a ella que escribimos las que ahora escribimos". Castellanos labró un camino de tierra fértil para que las nuevas generaciones de mujeres pudieran florecer.🔴 No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.
Los próximos 28 y 28 de junio se realizará en Honda, Tolima, la cuarta edición de Plaza del Libro, un espacio de conversación en el que los libros, las mujeres y la música se tomarán este territorio a orillas del río Magdalena.En la reciente Feria Internacional del Libro de Bogotá, los organizadores de este encuentro artístico anunciaron que este año Plaza del Libro celebrará los encuentros entre la música y la literatura, así como la participación y grandes aportes que han hecho las mujeres en estos campos. “Nos enfocamos en brindar una plataforma para la educación y el diálogo acerca de los derechos de las niñas y las mujeres, bajo un enfoque diferencial e interseccional”, explica la Fundación Victoria para Niñas y Mujeres, que desde 2022 ha liderado esta feria literaria.Para este año, la fundación ha anunciado otra novedad, además del enfoque musical, que tendrá la feria: el lanzamiento del Premio Albalucía Ángel, un reconocimiento anual dedicado a mujeres que transforman la literatura desde una mirada crítica y con perspectiva de género.💬 Síganos en nuestro canal de WhatsApp aquíEste galardón, explica, nace en homenaje a Albalucía Ángel, escritora pionera del feminismo literario en América Latina, cuya obra ha sido faro para generaciones de lectoras y escritoras. La primera edición del premio será entregada, precisamente, a ella durante la Plaza del Libro 2025, que se celebrará los días 28 y 29 de junio en el municipio del departamento del Tolima.El reconocimiento busca destacar a escritoras, editoras y gestoras culturales que, a través de su trabajo, han promovido el pensamiento crítico y la equidad de género, generando transformaciones sociales desde la palabra escrita. El Premio Albalucía Ángel busca promover la inclusión de nuevas voces y narrativas femeninas en el escenario literario del país. Es, también, una invitación a repensar lo que entendemos por literatura desde una mirada colectiva, feminista y transformadora.Albalucía Ángel: pionera de la literatura feminista en ColombiaAlbalucía Ángel, nacida en Pereira en 1939, es una de las voces más revolucionarias de la literatura colombiana del siglo XX. Su obra, profundamente influida por el pensamiento feminista y las corrientes experimentales del boom latinoamericano, rompió con los moldes narrativos tradicionales para centrarse en la subjetividad, el cuerpo, la memoria y la opresión vivida por las mujeres. Autora de novelas como Estaba la pájara pinta sentada en el verde limón (1975), considerada un hito de la narrativa femenina en América Latina, Ángel desafió los límites de la lengua, la forma y el canon literario. Su obra no solo visibiliza las violencias estructurales contra las mujeres, sino que también crea nuevas formas de representación literaria. Aunque ha vivido muchos años fuera de Colombia, principalmente en Europa, su influencia ha sido decisiva para varias generaciones de escritoras. Ver esta publicación en Instagram Una publicación compartida por Plaza del Libro Honda (@honda_libro)🔴 No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.
En el marco del foro Women Working for the World (WW4W), organizado por la Fundación Juanfe en la Universidad EAN de Bogotá, la líder venezolana de la oposición María Corina Machado destacó el papel transformador de las mujeres en la sociedad.Con una profunda comprensión de la crisis migratoria que atraviesa su país, Machado enfatizó que el liderazgo femenino puede romper ciclos de pobreza y construir una sociedad más justa e inclusiva.Durante su intervención, Machado resaltó el trabajo de las mujeres venezolanas en el exterior, quienes han asumido un rol central en la reconstrucción de sus familias y comunidades. "Son madres, cuidadoras, trabajadoras, emprendedoras y muchas veces las únicas proveedoras de sus familias", afirmó, al mismo tiempo que se recordó que esta fundación ha acompañado a 728 mujeres venezolanas en situación de vulnerabilidad en Cartagena y Medellín, brindándoles acceso a salud, educación, empleabilidad y bienestar psicosocial.Machado también destacó la resiliencia y capacidad de adaptación de los migrantes venezolanos, quienes han generado impactos económicos positivos en los países que los han recibido. En Colombia, por ejemplo, los migrantes y refugiados venezolanos generaron un impacto económico de más de $529 millones en 2022, y se proyecta que supere los $800 millones en 2024.La líder opositora venezolana enfatizó que la crisis migratoria que vive su país es una tragedia humana de dimensiones colosales, causada por la destrucción intencional del régimen de Nicolás Maduro. Sin embargo, Machado mantiene la esperanza y el compromiso de trabajar para buscar la protección de los venezolanos en el exterior y avanzar en el propósito de liberar a Venezuela."Vamos a ofrecerle a cada uno de ellos en su país lo que salieron a buscar afuera: seguridad, salud, educación, dignidad", afirmó. Finalmente, Machado hizo un llamado a la unidad y a la lucha por la dignidad, la libertad y la justicia para todas las mujeres y pueblos de la región. "Que este foro nos una en esa causa común", concluyó.
Mi cuerpo solía ser mío.Cuando era pequeña, mi parte favorita del día era el momento de llegar a casa de hacer tareas o de ir al colegio. Abría la puerta delantera de un empujón con unas manitos diminutas y echaba a correr. Cruzaba corriendo el salón, lleno de muebles tapizados en plástico. Pasaba por delante de la lavadora secadora, que hacía unos ruidos que me gustaban. Dejaba a un lado mi habitación, que cada vez estaba más llena de juguetes de Winnie the Pooh. Y por fin llegaba al baño. Me sacaba toda la ropa tan rápido como podía, me sacudía la ropa interior y los pantalones, y me arrancaba la camiseta como si fuera una membrana incómoda. Mi ropa se quedaba en una pila en el suelo y yo volvía a salir corriendo, sin que nada me parase, riendo encantada hasta la cocina, donde estaba siempre mi abuela cocinando. Al final del corto pasillo se encontraba la alfombra color gato calicó con el linóleo del suelo del salón comedor. Al llegar ahí estiraba los brazos y las piernas tanto como podía. Y me sacudía. Los muslos y la barriga, los mofletes y todo mi cuerpo se bamboleaban. Hacía círculos con la cabeza. Me gustaba que todo se moviera y ondulara. Mi cuerpo era como el agua de la bañera o la de la pileta comunitaria, que tanto me gustaba en verano.Mi cuerpo era como esa agua, una fuente de alivio y diversión, un lugar al que podía saltar y que me sostuviera. Me sentía bien. Ay, me sentía tan bien. Me acuerdo de lo curiosa que era, y de cómo me encantaba que mi cuerpo pudiera hacer cosas así de increíbles. No era consciente de mí misma, solo de la inmediatez del placer.Recuerdo ese momento de mi vida como si fuera una historia que me hubiese contado alguien. Lo siento muy lejano, y quiero proteger a aquella niñita, que no se imaginaba la horrible educación que le esperaba.Menos de un año más tarde, se acabarían las tardes llenas de bamboleos. Los niños del colegio me enseñarían algunas cosas, como que nadie me querría nunca y que era asquerosa por culpa de mi cuerpo gordo. Perdería de vista lo mágico que era mi cuerpo, lo mágica que era yo.Perdería del todo esa sensación de que mi cuerpo era mío. Toda la libertad y maravilla que sentía se vieron sustituidas por una fuerte sensación de que me había equivocado mucho en algo grande. Y que era mi trabajo arreglarlo, que era mi trabajo "arreglarme". En lugar de aprender a confiar en mis instintos y valorarme a mí misma, descubrí que el tamaño de mi cuerpo era la única cosa de mí que importaba.💬 Síganos en nuestro canal de WhatsApp aquíGracias a una serie de acontecimientos violentos, apoyados por la cultura (tan comunes que las mujeres simplemente los llaman "la vida"), se me arrebató mi relación innata con mi cuerpo, y acabó reemplazada por algo extraño, alienígena y dañino. Se sustituyó mi relación con mi cuerpo con una idea tóxica: tu cuerpo está mal. Esta idea amenazaría mi felicidad y mi salud durante casi dos décadas.Me encantaría que no fuera así, pero mi historia no es única. Es, de muchas maneras, la historia de las mujeres estadounidenses.Mientras escribía la introducción a este libro, recibí un correo electrónico de una mujer que me contaba que estaba en tratamiento de su bulimia, un trastorno que afecta a las mujeres de forma desproporcionada, y que solo existe en las culturas que glorifican la delgadez. A pesar de que se estaba tratando un trastorno alimentario que amenazaba su propia vida, había gente que aún le advertía de que no debía ganar "demasiado" peso mientras se recuperaba. Su mensaje me recordó a la primera vez que escuché una historia semejante. Una mujer con cáncer me contó que no se lo habían tratado porque su médico le dijo que el problema era su peso. Ella había pedido cita porque tenía dolores menstruales insoportables y una regla muy abundante. Tenía miedo. En lugar de examinarla, el médico le dijo que si perdía peso todo se arreglaría. Si el médico se la hubiese tomado en serio, habría encontrado el bulto que tenía en el útero; pero en lugar de eso pasó tres años sin descubrirlo. Me recordó a mi propia infancia y a la vergüenza que me enseñaron a tener, que buscaba robarme lo más precioso que tendría jamás; la magia inherente de estar viva y el vehículo con el que experimentar esa magia: mi cuerpo.Los autores de estas historias son el avergonza-miento corporal, la gordofobia y las dietas, escondidos tras expresiones aparentemente inocuas como "mejora personal", "inspiración" y "salud". Sin embargo, estas ideas son a menudo síntomas de un problema cultural mayor, por no hablar de la historia de nuestro país: racismo, supremacía blanca, clasismo y misoginia, todos aún sin resolver.Aunque hemos pasado los últimos veinticinco años limpiando el residuo sexista de nuestro vocabulario, hemos estado viviendo bajo métodos de control que odian a las mujeres, métodos que encontramos en nuestros platos y en nuestras balanzas; a menudo sin ni siquiera saber qué estábamos haciendo. Regalamos nuestras vidas, nuestro tiempo, nuestra energía, nuestro derecho al placer, nuestro deseo y nuestro poder, bocado a bocado. La sumisión tiene ahora otra cara: tras una época en la que no se nos permitía acceder a un empleo valioso o votar, hoy el sexismo se ha transformado. Consiste en tener que saltarnos comidas y pasar demasiadas horas en el gimnasio. Como dice la famosa frase de Naomi Wolf en El mito de la belleza, "la dieta es el sedante político más potente de la historia de las mujeres"Te prometo que todo lo que te voy a contar acá es la verdad, tan bien como yo pueda contarla, de mis siete años investigando la cultura de la dieta y la gordofobia. Te prometo que no tengo un propósito oculto, más allá de mi profundo deseo de que leer este libro te proporcione algunas herramientas para combatir este horrible feminicidio asistido y enmascarado como cultura de la dieta. Admito que quiero que te enojes muchísimo porque te han men-tido, y porque hay fuerzas culturales que intentan de forma activa desmantelar las partes más valiosas de tu ser, en este mismo instante y, además, quieren que seas vos la que pague ese proceso violento. Solo cuando dejemos de mentirnos a nosotras mismas conseguiremos que dejen de mentirnos los demás. Solo cuando confiamos en nuestra propia experiencia de la verdad podemos ser libres.La cultura de la dieta intenta socavar eso mismo: la confianza en nosotras mismas, nuestra brújula interna, esa guía reptiliana y prehistórica que vive dentro de nosotras.Nuestra mayor herencia, acumulada tras generaciones de vivir en este planeta.Por eso escribí este libro. Escribo desde una posición de compromiso en lo profesional y lo personal. En lo profesional, soy experta en imagen corporal, conferenciante y escritora, además de investigadora en la incipiente disciplina académica dedicada a los estudios de la gordura. Personalmente soy fashionista, activista escandalosa, amante de los pastelitos de crema, viajera por el mundo; una habitante malhablada y bohemia de San Francisco, enamorada de las pedicuras, los estampados de guepardo y los chihuahuas, que no podría vivir sin mimosas, sin anteojos de sol enormes, sin trajes de baño minúsculos, ni tampoco sin su Hitachi Magic Wand. También soy una mujer de 113 kilos que eligió dejar de hacer dieta, porque quiero empezar a vivir mi vida en lugar de seguir soñando con ella.Solía creer que le tenía miedo a la comida y a estar gorda, pero ahora sé que el miedo provenía de una cultura con profundos problemas que no me permitiría prosperar. Una cultura que, de hecho, tenía interés en mi degradación.Es con gran urgencia que les escribo directamente a las mujeres. Lo que les cuento en las siguientes páginas lo hago con el mayor deseo de ver a las mujeres vivir la vida que todas merecemos vivir: la vida que la cultura nunca te va a conceder, la que tenés que tomar. La clave de esa vida es desatar nuestro deseo. Esta cultura nos enseña que tenemos que extinguir ese deseo en el mismo momento en el que se nos enseña que las mujeres no deben estar gordas. Y yo digo: tenés derecho a estar gorda.🔴 No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.
Cada 22 de abril se conmemora el Día de la Tierra, una fecha instaurada en 1970 para concienciar sobre la fragilidad de nuestro planeta y movilizar acciones ambientales. En este recorrido, exploraremos a pensadoras y escritoras que, en distintos momentos históricos y geográficos, han alzado la voz para describir la relación íntima entre el ser humano y la naturaleza. Sus obras, que abarcan desde la divulgación científica hasta la poesía y la ficción distópica, constituyen hitos de la literatura y ecología y nos ofrecen herramientas poéticas y críticas para enfrentar la crisis ecológica actual.Rachel Carson: la divulgadora que reinventó la ciencia como poesíaEn pleno auge del uso indiscriminado de pesticidas tras la Segunda Guerra Mundial, Carson (1907–1964) se convirtió en la voz de alarma contra el DDT y otros químicos nocivos.Su obra clave fue Primavera silenciosa (1962)Aporte literario: Carson, bióloga marina y escritora, empleó un estilo narrativo que fusiona datos científicos rigurosos con descripciones poéticas de paisajes y ciclos naturales. Su célebre frase “En la suavidad de la primavera, escuchamos la voz silenciosa de un mundo que sufre” sintetiza la poesía ecológica y detonó el movimiento ambiental moderno, llevando en 1972 a la prohibición en Estados Unidos del DDT (la abreviatura de dicloro difenil tricloroetano, un insecticida organoclorado que se utilizaba ampliamente en el pasado para controlar plagas agrícolas).💬 Síganos en nuestro canal de WhatsApp aquíVandana Shiva: la defensora de la soberanía alimentariaEn la India de los años 90, la globalización impuso semillas transgénicas y monocultivos que desplazaron la agricultura tradicional. Shiva (n. 1952), física de formación y ecofeminista, emergió como líder de la resistencia campesina.Shiva combina investigación académica con testimonios de campesinos para denunciar el impacto social y ecológico de la agroindustria. Su afirmación “La Tierra es nuestra madre; sus semillas contienen la sabiduría de generaciones” encarna las voces indígenas ecología, subrayando que la biodiversidad y la justicia ambiental son inseparables.Margaret Atwood: la distopía al servicio de la conciencia ecológicaPublicada en 2009, El año del diluvio forma parte de la trilogía “MaddAddam”, en un contexto global de creciente preocupación por el cambio climático y pandemias. Atwood (n. 1939), novelista canadiense, entrelaza ficciones especulativas con reflexiones sobre nuestro presente.Atwood introduce comunidades que sobreviven tras el colapso ecológico. A través de personajes que cuidan jardines secretos y escuchan el “canto” de especies en peligro, su frase “Si escuchamos con atención, el canto de los pájaros nos advierte del desequilibrio” articula la filosofía de la naturaleza en la narrativa especulativa, alertando sobre la urgencia de preservar la biodiversidad.No basta con admirar la poesía del planeta; es imperativo traducir esas palabras en praxis: replantear nuestro modelo de desarrollo, revalorizar saberes ancestrales, ensanchar la democracia ambiental y cultivar una ética del cuidado. Solo así lograremos que el Día de la Tierra deje de ser una fecha simbólica para convertirse en un acto permanente de justicia ecológica.🔴 No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.
Traducimos al español un fragmento de la famosa pieza de performance presentada originalmente en “Rage Across the Disciplines”, una conferencia de artes, humanidades y ciencias sociales realizada del 10 al 12 de junio de 1993 en la Universidad Estatal de California, San Marcos. La escritora es Susan Stryker, una profesora, historiadora, autora, cineasta y teórica estadounidense cuyo trabajo se centra en género y sexualidad humana.En su ensayo, Stryker tanto reivindica como redirige la rabia que muchas personas transgénero sienten por haber sido convertidas en marginadas; transforma una experiencia particular de sufrimiento en una base para la autoafirmación, la investigación intelectual, la agencia moral y la acción política. Su texto abrió camino para que otros teóricos transgénero se atrevieran a hablar con sus propias voces, como expertos en sus propias realidades, y a reconocer su experiencia afectiva —incluyendo su rabia e ira— como parte de esa experticia.MONÓLOGOEl cuerpo transexual es un cuerpo antinatural. Es producto de la ciencia médica. Es una construcción tecnológica. Es carne desgarrada y vuelta a coser en una forma distinta de aquella en la que nació. En estas circunstancias, encuentro una profunda afinidad entre yo, como mujer transexual, y el monstruo de Frankenstein de Mary Shelley. Al igual que el monstruo, con demasiada frecuencia se me percibe como algo menos que plenamente humano debido a los medios de mi encarnación; también como el monstruo, mi exclusión de la comunidad humana alimenta en mí una profunda y persistente rabia que, como el monstruo, dirijo contra las condiciones en las que debo luchar para existir.No soy la primera en vincular al monstruo de Frankenstein con el cuerpo transexual. Mary Daly establece esta conexión explícitamente en su ensayo "Violación de límites y el fenómeno Frankenstein", donde caracteriza a los transexuales como agentes de una “invasión necrófila” del espacio femenino. Janice Raymond, quien reconoce a Daly como una influencia formativa, es menos directa cuando dice que “el problema del transexualismo se resolvería mejor si se lo proscribiera moralmente hasta hacerlo desaparecer”, pero en esta afirmación, sin embargo, hace eco de los sentimientos de Victor Frankenstein hacia el monstruo: “¡Vete, vil insecto, o mejor quédate para poder aplastarte hasta el polvo! Me reprochas tu creación". Es un lugar común en la crítica literaria señalar que el monstruo de Frankenstein es su oscuro y romántico doble, el Otro alienado que construye y sobre el cual proyecta todo lo que no puede aceptar en sí mismo; de hecho, Frankenstein llama al monstruo “mi propio vampiro, mi propio espíritu liberado de la tumba”. ¿Puedo sugerir que Daly, Raymond y otras figuras afines construyen al transexual como su propio gólem particular?💬 Síganos en nuestro canal de WhatsApp aquíLa atribución de monstruosidad sigue siendo una característica palpable de la mayoría de las representaciones lésbicas y gays de la transexualidad, mostrando en detalle inquietante el lado ansioso y temeroso de la actual fascinación cultural por el transgenerismo. Porque la transexualidad, más que cualquier otra práctica o identidad transgénero, representa la posibilidad de desestabilizar el supuesto fundamental de los géneros fijos sobre el que se basa una política de identidad personal, las personas que han depositado sus aspiraciones de justicia social en movimientos identitarios dicen cosas sobre nosotros, en un estado de puro pánico, que, de decirse sobre otras minorías, solo se publicarían en los panfletos más llenos de odio de supremacistas blancos y fascistas cristianos. Para citar extensamente una carta al editor publicada en un popular periódico gay/lésbico de San Francisco:Considero el transexualismo un fraude, y a quienes participan en él... pervertidos. El transexual [afirma] que necesita cambiar su cuerpo para ser su “verdadero yo”. Como este “verdadero yo” requiere de otra forma física para manifestarse, debe entonces librar una guerra contra la naturaleza. No se puede cambiar de género. Lo que ocurre es una manipulación exterior ingeniosamente ejecutada: lo que se ha hecho es una mutación. Lo que existe bajo la superficie deformada es la misma persona que estaba allí antes de la deformidad. Las personas que rompen o deforman sus cuerpos [actúan] según la enferma farsa de un enfoque patriarcal y delirante hacia la naturaleza, alienado del verdadero ser.Refiriéndose por nombre a una persona concreta, identificada como mujer transexual lesbiana, a quien había escuchado hablar en un foro público en el Women’s Building de San Francisco, la autora de la carta continuaba:Cuando un hombre estrogénico con senos ama a una mujer, eso no es lesbianismo, es una perversión mutilada. [Esta persona] no representa una amenaza para la comunidad lésbica, él es una afrenta para nosotras. No es una lesbiana, es un hombre mutante, un monstruo fabricado, una deformidad, un insulto. Merece una bofetada en la cara. Después de eso, merece que su cuerpo y mente sean sanados. Cuando seres como estos me dicen que lucho contra la naturaleza, no encuentro razón para lamentar mi oposición a ellos—o al orden que dicen representar—más de la que sentía el monstruo de Frankenstein en su enemistad hacia la raza humana. No caigo de la gracia de su compañía: me alejo de ella rugiendo de alegría, como una motera leatherdyke empuñando un consolador, salida del mismísimo infierno.La estigmatización fomentada por este tipo de etiquetado peyorativo no es inocua. Tales palabras tienen el poder de destruir vidas transexuales. El 5 de enero de 1993, una joven transexual preoperatoria de 22 años de Seattle, Filisa Vistima, escribió en su diario: “Desearía ser anatómicamente ‘normal’ para poder ir a nadar. Pero no, soy una mutante, el monstruo de Frankenstein.” Dos meses después, Filisa Vistima se suicidó. Lo que la llevó a tal desesperación fue la exclusión que experimentó dentro de la comunidad queer de Seattle, cuyos miembros se opusieron a su participación debido a su transexualidad—aunque se identificaba y vivía como una mujer bisexual. El Centro de Recursos para Lesbianas, donde era voluntaria, realizó una encuesta entre sus miembros para determinar si debía dejar de ofrecer servicios a mujeres transexuales. Filisa fue quien ingresó los datos de esa encuesta; no tuvo que imaginarse cómo se sentía la gente respecto a su existencia. La Red de Mujeres Bisexuales de Seattle anunció que, de admitir a transexuales, dejaría de ser una organización de mujeres. “Estoy segura”, dijo una miembro en referencia a la inclusión de mujeres transexuales bisexuales, “de que los chicos pueden cuidarse solos”. Filisa Vistima no era un chico, y le resultó imposible cuidarse sola. Incluso en la muerte encontró poco apoyo en la comunidad a la que reclamaba pertenecer. “¿Por qué Filisa no se internó en un centro psiquiátrico?”, preguntó un columnista del Seattle Gay News. “¿Por qué no exigió sus derechos civiles?” En este caso, no solo los aldeanos furiosos persiguieron a su monstruo hasta el borde de la ciudad, sino que también la culparon por ser vulnerable a las antorchas. ¿Filisa Vistima se suicidó o fue la comunidad queer de Seattle quien la mató?Quiero reclamar el oscuro poder de mi identidad monstruosa sin usarlo como arma contra otros ni permitir que me hiera a mí misma. Lo diré con toda la franqueza que puedo: soy transexual, y por lo tanto soy un monstruo. Así como las palabras "torta", "maricón", "queer", "puta" y "ramera" han sido reclamadas respectivamente por lesbianas, hombres gays, minorías sexuales anti-asimilacionistas, mujeres que buscan placer erótico y trabajadores sexuales, palabras como "criatura", "monstruo" y "antinatural" deben ser reclamadas por las personas transgénero. Al abrazarlas y aceptarlas, incluso apilándolas unas sobre otras, podemos disipar su capacidad de dañarnos. Una criatura, después de todo, en la tradición dominante de la cultura europea occidental, no es otra cosa que un ser creado, una cosa hecha. El agravio que sienten los humanos al ser llamados “criaturas” resulta de la amenaza que ese término representa para su estatus como “señores de la creación”, seres elevados por encima de la mera existencia material. Como ocurre al ser llamado “eso”, ser llamado “criatura” sugiere la falta o pérdida de una personalidad superior. Sin embargo, no siento vergüenza algunaAl reconocer mi relación igualitaria con el Ser material no humano; todo emerge de la misma matriz de posibilidades. “Monstruo” proviene del sustantivo latino monstrum, que significa “portento divino”, y este, a su vez, se forma a partir de la raíz del verbo monere, “advertir”. El término pasó a referirse a seres vivos de forma o estructura anómala, o a criaturas fabulosas como la esfinge —compuesta por partes llamativamente incongruentes—, porque los antiguos consideraban que la aparición de tales seres era un signo de algún acontecimiento sobrenatural inminente. Los monstruos, al igual que los ángeles, actuaban como mensajeros y heraldos de lo extraordinario. Su función era anunciar una revelación inminente, diciendo, en efecto: “Presta atención; algo de profunda importancia está sucediendo”.Escuchadme, criaturas hermanas. Yo, que he habitado en una forma que no coincide con mi deseo, yo, cuya carne se ha convertido en un ensamblaje de partes anatómicas incongruentes, yo, que logro la semejanza de un cuerpo natural solo a través de un proceso antinatural, les ofrezco esta advertencia: la Naturaleza con la que me atormentas es una mentira. No confíes en ella para protegerse de lo que yo represento, pues es una fabricación que oculta la falta de fundamento del privilegio que intentas conservar para ustedes a costa mía. Ustedes están tan construidos como yo; el mismo vientre anárquico nos ha dado a luz a ambos. Les invito a investigar su propia naturaleza, como yo me he visto obligado a confrontar la mía. Les desafío a arriesgar la abyección y a florecer, como yo también lo he hecho. Atiendan mis palabras, y puede que lleguen a descubrir las costuras y suturas que hay en ustedes mismos.CRÍTICAEn respuesta a la pregunta que plantea en el título de su reciente ensayo, "¿Qué es un monstruo? (según Frankenstein)", Peter Brooks sugiere que, más allá de cualquier otra cosa, un monstruo “puede ser también aquello que elude la definición de género”. Brooks interpreta la historia de Mary Shelley —sobre un científico desmesurado y su conflictiva creación— como una temprana disidencia frente a la tradición literaria realista del siglo XIX, que todavía no había alcanzado la hegemonía como forma narrativa. Según Brooks, Frankenstein se despliega textualmente a través de una estrategia narrativa que surge de la tensión entre una epistemología orientada a lo visual, por un lado, y otro enfoque del conocimiento corporal que privilegia la lingüisticidad verbal, por el otro (199–200). El conocimiento por medio de la visión y el conocimiento por medio del habla/escucha se encuentran, en el marco crítico de Brooks, generizados respectivamente como masculinos y femeninos. Considerado en este contexto, el texto de Shelley está informado por —y critica desde una perspectiva femenina— la reorganización contemporánea del saber impulsada por las cada vez más convincentes pretensiones de verdad de la ciencia ilustrada. El monstruo problematiza el género en parte debido a su fracaso como sujeto viable en el campo visual; aunque es referido como "él", ofrece así una resistencia femenina —y potencialmente feminista— a la definición basada en una escopofilia falizada. El monstruo logra esta resistencia al dominar el lenguaje para reclamar una posición como sujeto hablante y, de este modo, realizar verbalmente la subjetividad que le es negada en el ámbito de lo especular.La monstruosidad transexual, sin embargo, junto con su afecto, la rabia transgénero, nunca puede reclamar un medio de resistencia tan seguro, debido a la incapacidad del lenguaje para representar el movimiento del sujeto transgénero a lo largo del tiempo entre posiciones de género estables dentro de una estructura lingüística. Nuestra situación revierte efectivamente la que enfrenta el monstruo de Frankenstein. A diferencia del monstruo, con frecuencia logramos citar con éxito las normas visuales de encarnación generizada de la cultura. Esta cita se vuelve una resistencia subversiva cuando, mediante un uso provisional del lenguaje, declaramos verbalmente lo antinatural de nuestra reivindicación de las posiciones de sujeto que, sin embargo, ocupamos.La perspectiva de un monstruo con vida y voluntad propias es una de las principales fuentes de horror para Frankenstein. El científico se embarca en su proyecto con un objetivo específico: nada menos que someter por completo a la naturaleza a su poder. Encuentra un medio para lograr sus deseos a través de la ciencia moderna, cuyos devotos, le parece, “han adquirido poderes nuevos y casi ilimitados; pueden comandar los truenos del cielo, imitar el terremoto e incluso burlarse del mundo invisible con sus sombras. Más aún, mucho más lograré yo”, pensaba Frankenstein. “Seré el pionero de un nuevo camino, exploraré poderes desconocidos y revelaré al mundo los misterios más profundos de la creación” (Shelley 47). Sin embargo, el fruto de sus esfuerzos no es lo que Frankenstein había anticipado. El éxtasis que esperaba experimentar al despertar a su criatura se transformó de inmediato en terror. “Vi los opacos ojos amarillos de la criatura abrirse. Sus mandíbulas se abrieron y murmuró algunos sonidos inarticulados, mientras una mueca arrugaba sus mejillas. Pudo haber hablado, pero no lo oí; una mano se extendió, aparentemente para detenerme, pero logré escapar” (Shelley 56, 57). El monstruo también escapa y se separa de su creador por varios años. Durante ese tiempo, aprende algo sobre su situación en el mundo y, en lugar de bendecir a su creador, lo maldice. El éxito mismo del científico en su autoproclamada tarea demuestra, paradójicamente, su futilidad: en vez de probar el dominio de Frankenstein sobre la materialidad, el cuerpo recién vivificado de la criatura atestigua el fracaso de su creador en alcanzar la maestría que buscaba. Frankenstein no puede controlar la mente ni los sentimientos del monstruo que ha creado. La criatura excede y refuta sus propósitos.Mi propia experiencia como persona transexual se asemeja a la del monstruo en este sentido. La conciencia formada por el cuerpo transexual no es más creación de la ciencia que reformula su carne que la mente del monstruo lo es de Frankenstein. La agenda que produjo las técnicas de reasignación de sexo hormonales y quirúrgicas no es menos pretenciosa ni más noble que la de Frankenstein. Los médicos heroicos siguen esforzándose por triunfar sobre la naturaleza. El discurso científico que produjo las técnicas de reasignación de sexo es inseparable de la búsqueda de la inmortalidad a través de la perfección del cuerpo, de la fantasía de un dominio total mediante la trascendencia de un límite absoluto, y del deseo desmedido de crear vida misma. Su genealogía surge de una búsqueda metafísica más antigua que la ciencia moderna, y su política cultural está alineada con un intento profundamente conservador de estabilizar la identidad de género al servicio del orden heterosexual naturalizado.Sin embargo, nada de esto impide que los cuerpos transexuales, construidos médicamente, sean sitios viables de subjetividad. Tampoco garantiza la obediencia de los sujetos así corporizados con la agenda que dio origen a un medio de encarnación transexual. Cuando nos levantamos de las mesas de operaciones de nuestro renacimiento, las personas transexuales somos algo más, y algo diferente, de las criaturas que nuestros creadores pretendían que fuéramos. Aunque las técnicas médicas de reasignación de sexo son capaces de moldear cuerpos que cumplen con los criterios visuales y morfológicos que generan naturalidad como efecto, interactuar con esas mismas técnicas produce una experiencia subjetiva que desmiente el efecto naturalista que puede lograr la tecnología biomédica. La encarnación transexual, al igual que la encarnación del monstruo, sitúa a su sujeto en una relación inasimilable, antagonista y queer con una Naturaleza en la que, no obstante, debe existir.El monstruo de Frankenstein articula su situación antinatural dentro del mundo natural con mucha más sofisticación en la novela de Shelley de lo que cabría esperar por parte de quienes solo conocen la versión interpretada por Boris Karloff en los clásicos filmes de James Whale de los años treinta. El crítico de cine Vito Russo sugiere que la interpretación de Whale del monstruo estuvo influenciada por el hecho de que el director era un hombre gay no asumido cuando realizó sus películas de *Frankenstein*. La ternura que imprimió a su monstruo derivaba de su propia experiencia de identidad sexual oculta. Monstruoso y antinatural a los ojos del mundo, pero buscando únicamente el amor de los suyos y la aceptación de la sociedad humana, la criatura de Whale exterioriza y hace visible la pesadillesca soledad y alienación que puede engendrar el clóset. Pero no es este el monstruo que me habla de manera tan potente sobre mi propia situación como ser transexual visible. Yo emulo, en cambio, al monstruo literario de Mary Shelley, quien es perspicaz, ágil, fuerte y elocuente.En la novela, la criatura huye del laboratorio de Frankenstein y se esconde en la soledad de los Alpes, donde, mediante la observación sigilosa de las personas que encuentra, adquiere gradualmente el conocimiento del lenguaje, la literatura y las convenciones de la sociedad europea. Al principio sabe poco sobre su propia condición. “Nunca había visto un ser que se asemejara a mí, ni que pretendiera ningún trato conmigo”, señala el monstruo. “¿Qué significaba esto? ¿Quién era yo? ¿Qué era yo? ¿De dónde venía? ¿Cuál era mi destino? Estas preguntas se repetían continuamente, pero era incapaz de resolverlas”. Luego, en el bolsillo de la chaqueta que tomó al huir del laboratorio, el monstruo encuentra el diario de Víctor Frankenstein y conoce los detalles de su creación. “Me enfermé al leer”, dice el monstruo. “El aumento del conocimiento solo me reveló lo miserablemente marginado que era”.Al conocer su historia y experimentar el rechazo de todos a quienes se acercó buscando compañía, la vida de la criatura toma un giro oscuro. “Mis sentimientos eran de rabia y venganza”, declara el monstruo. “Yo, como el arcángel caído, llevaba un infierno dentro de mí”. Habría querido destruir toda la Naturaleza, pero finalmente se decide por un plan más expedito: asesinar sistemáticamente a todos los seres queridos de Víctor Frankenstein. Una vez que Frankenstein comprende que su creación abandonada es la responsable de las muertes de aquellos que más amaba, se retira con remordimiento a un pueblo montañés sobre su Ginebra natal para reflexionar sobre su complicidad en los crímenes cometidos por el monstruo. Mientras recorre los glaciares a la sombra del Mont Blanc, sobre el pueblo de Chamonix, Frankenstein divisa una figura familiar que se le acerca a través del hielo. Por supuesto, es el monstruo, quien exige una audiencia con su creador. Frankenstein accede, y ambos se retiran a la cabaña de un montañés. Allí, en un monólogo que ocupa casi una cuarta parte de la novela, el monstruo le cuenta a Frankenstein la historia de su creación desde su propio punto de vista, explicándole cómo llegó a llenarse de tanta furia.Estas son mis palabras a Víctor Frankenstein, sobre el pueblo de Chamonix. Como el monstruo, yo podría hablar de mis primeros recuerdos, y de cómo fui consciente de mi diferencia respecto de todos los que me rodeaban. Puedo describir cómo adquirí una identidad monstruosa al asumir la etiqueta “transexual” para nombrar partes de mí misma que de otro modo no podría explicar. Yo también he descubierto los diarios de los hombres que hicieron mi cuerpo, y de quienes han creado cuerpos como el mío desde los años treinta. Conozco en detalle la historia de esta reciente intervención médica en la construcción de una subjetividad transgénero; la ciencia busca contener y colonizar la amenaza radical que representa una estrategia transgénero particular de resistencia a la coerción de género: la alteración física de los genitales. Vivo diariamente con las consecuencias de que la medicina haya definido mi identidad como un trastorno emocional. A través del filtro de esta patologización oficial, los sonidos que salen de mi boca pueden ser descartados sumariamente como el delirio confuso de una mente enferma.Como el monstruo, mientras más tiempo vivo en estas condiciones, más rabia albergo. La rabia me tiñe mientras se filtra por los poros de mi piel, hasta que se convierte en la sangre que corre por mi corazón palpitante. Es una rabia alimentada por la necesidad de existir en circunstancias externas que atentan contra mi supervivencia. Pero dentro de mí aún hay otra rabia.🔴 No olvide conectarse a la señal en vivo de la HJCK, el arte de escuchar.
El exjugador de la Selección Colombia Carlos Daniel Hidalgo relató en Blog Deportivo los momentos de angustia e incertidumbre que vivió durante el terremoto cuando se encontraba en Cali, ya que es el actual director técnico del equipo Sub-17 del Deportivo Pasto y en esa ciudad iban a disputar un partido de categorías menores.El exdelantero contó que se encontraba con el equipo hospedado en un hotel de seis pisos cuando comenzó el fuerte movimiento telúrico y, mientras sus jugadores estaban en el primer piso, él permanecía en una de las habitaciones debido a un malestar que le había impedido bajar a desayunar.Hidalgo explicó que estaba durmiendo cuando comenzó el terremoto y decidió salir rápidamente del hotel. Sin embargo, durante el descenso desde el quinto piso se encontró con una situación que puso en riesgo su vida, pues las escaleras y parte de la estructura comenzaron a colapsar.“Empiezo a bajar desde el quinto piso hasta el primero para intentar salir del hotel, y ahí fue cuando el edificio y las escaleras del edificio empezaron a colapsar, a caerme encima. Yo solo veía polvo y escombros”, relató el exfutbolista, quien llegó a caerse en dos oportunidades mientras intentaba alcanzar la salida.Los impactos provocados por los escombros le ocasionaron heridas en el rostro y la cabeza, por lo que, después de conseguir salir del edificio, fue trasladado posteriormente a Pasto para recibir atención médica. “Intenté llegar lo más rápido posible hasta abajo, me caí creo que en dos oportunidades por los golpes que recibía en la cabeza, porque la verdad era bastante duro los golpes que yo recibía de los escombros”, contó. Ahora está en la capital de Nariño, en una clínica donde le practicaron tomografías y radiografías para determinar el alcance de las lesiones. Impactantes imágenes del terremotoEl regreso a Pasto también estuvo marcado por la impresión de lo que había dejado el terremoto en Cali. Durante el trayecto de regreso a Pasto, observó las consecuencias del movimiento telúrico en distintos puntos de la capital del Valle del Cauca. “Primero viendo toda la ciudad de Cali bastante afectada, muchísimos edificios derrumbados, agrietados también. En las vías no tuvimos ningún inconveniente, sí la gente bastante asustada”, manifestó. Una vez en Pasto, se comunicó con su familia y conoció que también habían sentido con fuerza el movimiento.Este momento le dejó una gran enseñanza: prestar atención a las capacitaciones de evacuaciones y así estar preparado cuando la tierra se vuelva a mover en cualquier momento.
Dos incendios forestales de grandes proporciones mantienen en alerta a organismos de socorro en Santander. Las emergencias se presentan en sectores rurales de Matanza, El Playón y Suratá, en la zona baja del páramo de Santurbán, donde las condiciones del terreno han dificultado el acceso de los equipos de emergencia y el control de las llamas.Una de las emergencias más complejas se registra en la vereda San Francisco, zona rural de Matanza. El incendio, que comenzó el pasado 10 de agosto, completa varios días activo y ya habría consumido cerca de 15 hectáreas de cobertura vegetal.La emergencia se concentra en una zona montañosa, de difícil acceso y alejada de fuentes de agua, situación que ha obligado a los organismos de socorro a enfrentar mayores dificultades para llegar hasta los puntos donde permanecen las llamas.Bomberos y personal de apoyo trabajan para contener la propagación del fuego y evitar que alcance nuevas áreas de bosque. Sin embargo, las condiciones topográficas representan uno de los principales obstáculos para las labores de extinción.Una situación similar se registra en sectores rurales de El Playón y Suratá, donde también se han reportado focos de incendio en áreas montañosas de la zona baja de Santurbán. La preocupación de las autoridades está relacionada con la posibilidad de que las llamas continúen avanzando sobre zonas de cobertura vegetal.A estas emergencias se suma un incendio reportado en zona rural de Mogotes, en inmediaciones de los sectores Vegas de Casas y Vega de Torres. Habitantes de diferentes puntos del municipio han advertido la presencia de una extensa columna de humo sobre las montañas.Por ahora, no se cuenta con información oficial sobre la magnitud de este último incendio, sus causas o la cantidad de hectáreas afectadas. Los organismos de emergencia adelantan la verificación de la situación.Las autoridades mantienen el llamado a la comunidad para reportar oportunamente cualquier columna de humo o foco de incendio, especialmente, ante las condiciones de vegetación seca y las dificultades que representa combatir incendios en zonas montañosas y alejadas de fuentes de agua.
La situación sanitaria en el departamento del Chocó ha alcanzado un punto crítico tras el devastador terremoto ocurrido este lunes. El Hospital San Francisco de Asís, en Quibdó, el único centro público de mediana complejidad en la región, se encuentra desbordado por la afluencia masiva de heridos y pacientes derivados de otros centros asistenciales.El doctor Ovidio Garrido, agente interventor de la institución, describió en Meridiano Blu la alarmante situación operativa:"A esta hora tenemos 76 personas con una sobreocupación de 245.2% en el servicio de urgencia", indicó el funcionario, quien añadió que el área de cuidados intensivos también opera al límite."En el servicio de UCI tenemos una capacidad instalada de nueve camas y las nueve camas las tenemos ocupadas, una sobreocupación del 100%", informó.Esta saturación se debe a que la red hospitalaria de Quibdó se encuentra prácticamente inhabilitada. Según Garrido, el hospital de primer nivel y la red privada "no están dando [abasto], es decir, tienen los servicios cerrados prácticamente", mientras que otras instalaciones sufrieron afectaciones estructurales, obligando a que todos los pacientes sean derivados al San Francisco de Asís.Llamado urgente al Gobierno Nacional Ante la emergencia, el interventor hizo un llamado directo al presidente y al Gobierno nacional para que se liberen recursos de un proyecto de sostenibilidad ya radicado. Estos fondos son vitales no solo para adquirir insumos, sino para cumplir con el personal:"Le debemos dos meses al personal de OPS y al personal de especialistas. A pesar de todo, ellos han dado la cara, han puesto toda la voluntad", enfatizó. Además de la crisis financiera, el hospital enfrenta un agotamiento físico de su personal de enfermería, muchas de las cuales sufrieron daños en sus propios hogares durante el sismo. Para aliviar la carga, Garrido detalló lo que se necesita urgentemente.Le puede interesar: Venezolanos en Bucaramanga recogen ayudas para damnificados por el terremoto en Colombia"Necesitamos compresas estériles, gasas hospitalarias, suturas, unidades de sangre, hemoderivados, reactivos de laboratorio, suero antiofídico", entre otros suministros médicos esenciales.Hacia una solución estructuralAunque el hospital ha recibido apoyo de médicos especialistas e intensivistas recientemente, la capacidad física sigue siendo el principal obstáculo. Garrido enfatizó que, para ampliar la atención inmediata, se requieren "más camas, más camillas y más sillas de rueda".Escuche la entrevista aquí:
Con el pasar de los años, el universo del gaming ha evolucionado a una velocidad que muchos nunca imaginaron, y es que desde la llegada de Spacewar!, el primer videojuego de computadora, que llegó en 1962, los jugadores fueron aumentando año a año, disfrutando de juegos de todo tipo, así como de una evolución no solo gráfica, sino también en historia y jugabilidad.Por eso, cada 29 de agosto se celebra el Día del Gamer y se ha transformado en una fecha para que los amantes de este tipo de entretenimiento disfruten de su hobby de la mejor manera, y es que muchos prefieren hacerlo desde su consola, desde su celular o desde su computador. Por ello, el segmento de laptops o computadores portátiles cada día deposita más esfuerzo para atrapar a los gamers más exigentes.¿Qué debe tener una laptop para jugar videojuegos según la IA?Sin duda, ya son millones las laptops que cuentan con buenas especificaciones para jugar un sinfín de entregas, ya sean Triple A o Indie. Sin embargo, cuando se habla de competir, la cosa cambia, pues solo las mejores especificaciones pueden hacer la diferencia.Y es que elegir un computador portátil no depende solo de contar con potencia bruta, sino también de tener un equilibrio perfecto entre refrigeración, velocidad de respuesta y procesamiento gráfico para asegurar la mejor experiencia al momento de enfrentar partidas extensas y competitivas.Para que una laptop responda al nivel exigido por los videojuegos actuales, debe cumplir con estas especificaciones clave:Tarjeta gráfica (GPU): Es el componente más importante; una NVIDIA RTX serie 40 o equivalente garantiza fluidez y tecnologías de escalado.Procesador (CPU): Un chip Intel Core i7 o AMD Ryzen 7 de última generación evita cuellos de botella.Pantalla rápida: Panel con una tasa de refresco de al menos 144 Hz para movimientos precisos.Memoria y almacenamiento: Mínimo 16 GB de RAM DDR5 y un disco SSD NVMe para cargas veloces.Refrigeración avanzada: Ventiladores potentes y salidas de aire eficientes para evitar caídas de rendimiento.Computadores para jugar en 2026OMEN 16 League of Legends: rendimiento para la alta competenciaPara los usuarios que buscan adentrarse en las partidas clasificatorias de títulos de alta exigencia competitiva, el mercado ofrece alternativas diseñadas específicamente para optimizar el rendimiento. Un ejemplo de esto es la HP OMEN 16 League of Legends Edición Limitada, una máquina equipada con un procesador Intel Core i7 14650HX y una tarjeta gráfica NVIDIA GeForce RTX 4070.Este hardware, respaldado por 32 GB de memoria RAM DDR5, está pensado para aprovechar tecnologías de reducción de latencia y maximización de cuadros por segundo. Sus características principales incluyen:Gestión térmica avanzada: incorpora el sistema Tempest Cooling, diseñado para evitar caídas de rendimiento por sobrecalentamiento durante jornadas extensas.Fluidez visual: cuenta con un panel de 240 Hz con resolución 2.5K (2560 x 1600), clave para detectar movimientos rápidos con precisión en juegos como Valorant o League of Legends.Estética personalizada: integra detalles visuales inspirados en el universo de Runeterra, combinando la identidad gamer con un diseño estilizado.Otras alternativas para jugar competitivamenteLa oferta para los entusiastas de la tecnología y los videojuegos es amplia, permitiendo a los usuarios elegir configuraciones que se adapten a diferentes perfiles de uso y presupuestos:Lenovo Legion Pro 5: destacada de manera constante en los análisis técnicos por su estabilidad térmica en sesiones prolongadas de juego.ASUS ROG Strix G16: una opción orientada a quienes combinan el juego competitivo con la creación de contenido digital y la transmisión en vivo.Acer Predator Helios 16: enfocada en ofrecer la máxima fidelidad de color en pantalla y potencia suficiente para ejecutar títulos AAA con configuraciones gráficas en ultra.Para el Día del Gamer, la tendencia es simple: no importa el presupuesto, no importa en qué juegue, lo importante es disfrutar de los videojuegos que más le gustan. Ante ello, los portátiles han optimizado sus prestaciones, alcanzando incluso estándares de equipos de escritorio.
La solidaridad también cruzó fronteras. Ciudadanos venezolanos residentes en Bucaramanga se sumaron a la jornada de recolección de ayudas destinada a las familias afectadas por el terremoto que dejó daños en diferentes zonas de Colombia, entre ellas Cali, Manizales y Chocó.Integrantes de la comunidad venezolana, a través de la Fundación Entre Dos Tierras, llegaron a los puntos habilitados por las autoridades en Santander con alimentos no perecederos, pañales, elementos de aseo, implementos para animales y artículos destinados a los organismos de socorro y rescatistas que atienden la emergencia.Nilda Urdaneta, integrante de la Fundación Entre Dos Tierras, aseguró que esta jornada representa una manera de devolver parte del respaldo que los venezolanos recibieron de los colombianos durante momentos difíciles.“Cuando la tierra se mueve, los venezolanos también nos movemos”, señaló Urdaneta, quien recordó que hace algunos años Bucaramanga respondió de manera masiva ante una emergencia registrada en Venezuela.Según la representante de la fundación, durante aquella jornada fueron recolectadas toneladas de ayudas que fueron enviadas al vecino país, por lo que ahora consideran que es momento de retribuir ese gesto de solidaridad.“Venezuela está aquí presente porque esta tierra nos ha abierto los brazos, nos ha dado cariño, nos ha dado un hogar y esta es la manera de retribuirle con cariño”, afirmó.La comunidad venezolana hizo además un llamado a los habitantes de Bucaramanga y Santander para que se acerquen a los puntos habilitados y aporten, de acuerdo con sus posibilidades, elementos que puedan ser utilizados de manera inmediata por las familias afectadas.Entre los productos prioritarios se encuentran agua potable, alimentos enlatados, granos y otros alimentos que no requieran refrigeración, además de elementos de aseo personal.Urdaneta también destacó la importancia de apoyar a los animales que hayan resultado afectados y de entregar implementos para los rescatistas, como cascos y guantes, debido a que estos elementos son necesarios para quienes trabajan directamente en las zonas afectadas.La jornada se convierte así en un nuevo ejemplo de solidaridad entre Colombia y Venezuela, esta vez con ciudadanos venezolanos que, desde Bucaramanga, buscan aportar a la atención de las comunidades colombianas que hoy necesitan ayuda tras el movimiento sísmico.