Durante una entrevista enlazada con 120 emisoras comunitarias de los departamentos de Caldas, Quindío, Risaralda, Valle del Cauca, Cauca, Putumayo, Nariño y Huila, el presidente Juan Manuel Santos hizo el anuncio. “Hay un muy ilustre nariñense, gobernador del departamento hasta el pasado 31 de diciembre, Raúl Delgado, que va a ser designado, nombrado como Viceministro del Interior”, anunció el Jefe de Estado. Durante la entrevista el mandatario resaltó que el nuevo viceministro del Interior tendrá un papel importante en el posconflicto y en todo el proceso de la pedagogía de la paz. “Va a tener a su cargo una parte importante de esta pedagogía, de manera que Nariño va a estar ahí presente en todo este proceso del posconflicto con una persona que ha dado muestras muy claras de estar totalmente comprometido con este proceso y con el futuro del país a través del posconflicto”, aseveró. Raúl Delgado es administrador público de la Escuela Superior de Administración Pública (ESAP), cuenta con experiencia en docencia y también fue Alcalde de Pasto. Con información de prensa Presidencia de la República
Colombia enfrenta un cambio demográfico que podría sumar presión al sistema pensional en las próximas décadas. La reducción sostenida de los nacimientos, sumada al crecimiento de la población adulta mayor, podría modificar el futuro de los trabajadores que cotizan y reciben pensión.Camila Garzón Lozano, abogada del bufete Scola Abogados, reveló que el efecto se relaciona con la manera en la que funciona el sistema de reparto, que depende de los aportes de los afiliados para financiar las pensiones. Por lo tanto, si disminuye la población en edad de trabajar y aumenta la cantidad de adultos mayores con derecho a la prestación, el sistema tendría un desbalance porque tendría menores ingresos y más obligaciones.¿Cómo afecta la caída de nacimientos a la pensión?Según Garzón, las proyecciones del DANE muestran una reducción sostenida de la tasa de natalidad y, paralelamente, un aumento de la población adulta mayor.El impacto financiero no se sentirá de manera inmediata, sino cuando las generaciones menos numerosas lleguen a la edad de trabajar y comiencen a formar parte del mercado laboral. Si la base de cotizantes se reduce, también disminuyen los aportes, mientras aumentaría el gasto destinado al pago de pensiones.Ante ese panorama, el Estado tendría que destinar más recursos al financiamiento del sistema y a los subsidios. Aunque la abogada señaló que no es posible establecer desde ahora cuándo aumentaría el aporte del Presupuesto General de la Nación, debido a que depende de variables como el crecimiento económico, el mercado laboral y la evolución demográfica.¿La reforma pensional de 2027 solucionaría el problema?La reforma pensional que comenzará a operar completamente desde el 1 de abril de 2027 contempla un sistema de pilares y fortalece mecanismos de solidaridad que son financiados por el Estado. Según Garzón, estas medidas reconocen parcialmente el cambio demográfico; sin embargo, "no solucionan de manera definitiva la presión que generará el envejecimiento de la población".Ahora bien, para evitar que esta situación tenga un impacto considerable, la abogada plantea que el país haga modificaciones paramétricas y adopte políticas laborales para ampliar la base de cotizantes. Entre las posibilidades está aumentar la edad de pensión y el número de semanas requeridas para acceder a la jubilación.Por otro lado, recomienda aumentar el número de trabajadores formales, pues señala que esta medida permitiría que una mayor cantidad de afiliados cotizantes contribuya a incrementar los ingresos del sistema.La caída de la natalidad, por tanto, dejaría de ser principalmente un asunto demográfico cuando las generaciones menos numerosas lleguen al mercado laboral. Será entonces cuando la menor cantidad de trabajadores y el aumento de adultos mayores puedan reflejarse directamente en las finanzas pensionales.
El incremento del salario mínimo de 2027 deberá velar por mantener el poder adquisitivo de los trabajadores, pero ponderando sus impactos en el mercado de trabajo, la inflación y los costos fiscales de la medida. Así lo planteó el Centro de Pensamiento Económico Anif, a propósito de la primera negociación del mínimo que mediará la administración de Abelardo de la Espriella.Según Anif, la discusión tendrá que tener en cuenta lo que dejó el aumento de 2026, es decir, compresión salarial y un mayor número de ocupaciones informales. A eso se suman las presiones inflacionarias por excesos de demanda y el crecimiento moderado del aparato productivo. También señalaron las implicaciones fiscales del incremento del mínimo, no solo en el costo de la nómina, sino también en el pago de pensiones, "en un escenario de alta estrechez fiscal".El diálogo ya está abierto. El 1 de octubre se realizó la primera sesión extraordinaria de la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales de la nueva administración, con representantes del Gobierno, los gremios empresariales, las centrales sindicales y las organizaciones de pensionados.La reunión no marcó el inicio de la negociación del salario mínimo, pero se acordó conformar una mesa técnica y jurídica para estudiar asuntos laborales que generan inquietudes, como las plataformas digitales, el trabajo doméstico remunerado, la negociación colectiva, la tercerización y la intermediación laboral.En cuanto al calendario, la instalación formal de la mesa de negociación aún no tiene fecha. A finales de noviembre se conocerán los datos de productividad laboral y a comienzos de diciembre se presentará la inflación de noviembre, junto con los demás insumos sobre crecimiento, mercado laboral y perspectivas macroeconómicas.Con esa información, trabajadores y empleadores presentarán sus propuestas de incremento del salario mínimo y del auxilio de transporte. Si no hay acuerdo antes del 15 de diciembre, primer plazo legal, el Gobierno deberá fijar el mínimo de 2027 mediante decreto, a más tardar el 30 de diciembre de 2026.
Meses antes de que alias ‘La Morocha’ fuera capturada, un informe de inteligencia militar ya advertía sobre su participación en acciones de presión e instrumentalización de la población civil en Caquetá. El documento fue elaborado cuando el general Erick Rodríguez, hoy comandante general de las Fuerzas Militares, ejercía como subjefe de Estado Mayor de Operaciones Conjuntas.El reporte señalaba que integrantes de la estructura Rodrigo Cadete utilizaban las Juntas de Acción Comunal (JAC) para movilizar habitantes y obstaculizar el ingreso de la Fuerza Pública. Según el documento, los días 13 y 14 de abril de 2026, alias ‘La Morocha’ y alias ‘Juan Carlos’ habrían impartido instrucciones a presidentes de JAC de San Vicente del Caguán mediante grupos de WhatsApp.La orden era enviar al menos tres representantes por vereda, con sus propias provisiones, para participar en concentraciones prolongadas. El informe advertía que estas convocatorias buscaban realizar “asonadas para impedir el avance de las tropas”.El documento también describía una estrategia relacionada directamente con las elecciones. Según la inteligencia militar, la facción de alias ‘Calarcá’ imponía fondos comunes para organizar y financiar mesas de votación autónomas.En reuniones atribuidas a ‘La Morocha’, se habría establecido la participación de unos 95 civiles, entre ellos entre 30 y 40 integrantes de las denominadas guardias campesinas. El objetivo, según el informe, era ejercer control sobre las urnas y permitir que la estructura armada pudiera “auditar de primera mano el flujo de votantes”.Estas advertencias se produjeron antes de la salida de Rodríguez de las Fuerzas Militares durante el Gobierno de Gustavo Petro. Posteriormente, el general fue reintegrado a la institución y actualmente ocupa el cargo de comandante general de las Fuerzas Militares.La captura de ‘La Morocha’ en Cartagena del Chairá, Caquetá, vuelve a poner en contexto aquel informe, en el que su nombre ya aparecía relacionado con mecanismos de presión sobre las comunidades y de interferencia en el proceso electoral.
Una mujer de unos 70 años se encontraba en la ducha cuando decidió sonarse la nariz con fuerza para intentar aliviar una molestia que sentía en el oído izquierdo. Tenía sensación de presión y había notado un extraño chasquido, por lo que buscó destaparlo de esa manera. Lo que ocurrió después la llevó a urgencias y terminó revelando una condición médica extremadamente inusual.Horas más tarde, la mujer presentó un fuerte dolor de cabeza y acudió a un centro médico para ser valorada. Allí, los especialistas encontraron varios signos que despertaron su preocupación: tenía una frecuencia cardíaca anormalmente baja, presión arterial elevada y respiración acelerada.La combinación de estos síntomas hizo que el equipo médico considerara la posibilidad de que hubiera un aumento de la presión dentro del cráneo. Por esta razón, decidieron realizar una tomografía computarizada, estudio que permitió encontrar el origen de la situación.Las imágenes mostraron que la paciente tenía una acumulación extensa de aire dentro del cráneo, alrededor del tronco encefálico y ejerciendo presión sobre esta estructura. El diagnóstico fue un neumoencéfalo, una condición que ocurre cuando el aire llega a espacios intracraneales donde normalmente no debería estar.El caso fue documentado por Allison N. Seifert, Andrea L. Klein y Roberta J. Pritchard, especialistas vinculadas a Virginia Tech Carilion, y posteriormente publicado en la revista científica The American Journal of Emergency Medicine.¿Cómo terminó el aire dentro del cráneo?El neumoencéfalo suele estar relacionado con circunstancias muy diferentes a las que experimentó esta paciente. Entre sus causas más frecuentes se encuentran los traumatismos en la cabeza y las cirugías craneales. Los investigadores señalan que alrededor del 75 % de los casos tienen alguno de estos antecedentes.En este episodio, sin embargo, no existía un golpe previo ni una intervención quirúrgica que explicara la presencia de aire. Los estudios permitieron observar un trayecto que iba desde la zona del oído hasta un espacio ubicado debajo del tentorio cerebral, cerca del tronco encefálico.La explicación está relacionada con el aumento de presión generado al sonarse con fuerza. Aunque se trata de una situación excepcional, esa presión puede favorecer el desplazamiento de aire hacia zonas donde normalmente no debería encontrarse cuando existen determinadas condiciones anatómicas.Los investigadores destacan que existen muy pocos reportes médicos de neumoencéfalo asociado con acciones como estornudar o sonarse la nariz. En la revisión realizada para el caso encontraron solamente cuatro episodios previamente publicados relacionados con estas situaciones.¿Por qué puede ser peligroso?La presencia de aire dentro del cráneo no siempre provoca complicaciones graves. El problema aparece cuando la acumulación genera presión sobre estructuras cerebrales. En los casos más severos puede producirse un neumoencéfalo a tensión, una complicación que puede poner en riesgo la vida del paciente.Por eso, los signos encontrados en esta mujer fueron importantes para determinar la gravedad del episodio. La combinación de bradicardia, hipertensión y respiración acelerada podía estar relacionada con una respuesta del organismo frente a un incremento de la presión intracraneal.Los especialistas consideran que este caso es particularmente llamativo por el desencadenante y por la ausencia de un traumatismo previo. En sus conclusiones advierten que, aunque se trata de una complicación muy poco frecuente, el neumoencéfalo debería formar parte de las posibilidades que los médicos valoren ante un dolor de cabeza de aparición repentina, incluso cuando el paciente no haya sufrido un golpe en la cabeza.Así, lo que comenzó con una mujer intentando aliviar la presión de uno de sus oídos mientras estaba en la ducha terminó en una urgencia médica y con un diagnóstico que, según los investigadores, es extraordinariamente raro.
El accidente de tránsito ocurrido en Salgar, Antioquia, no solo dejó un saldo fatal de cuatro personas fallecidas, sino que también le cambió la vida a un par de personas que lograron salvarse de milagro y que hoy cuentan cómo sobrevivieron a la caída al río Barroso en el Suroeste antioqueño.Uno de los sobrevivientes es Alejandro Muñoz, quien relató los momentos de terror que vivió cuando la buseta en la que se movilizaba fue arrastrada hacia un abismo por un deslizamiento de tierra.Según su testimonio, el vehículo transitaba por las vías del departamento cuando llegó a un sector conocido por la presencia frecuente de deslizamientos y caída de rocas. En ese momento, una motocicleta pasó primero a pesar de la caída de material y uno de los pasajeros que viajaba junto al conductor advirtió sobre el peligro, hecho al que hizo caso omiso."El chofer quiso acelerar, pero, obviamente, no le dio, porque habían piedras. Y cuando estaba acelerando, cayó una piedra, pues, o menos grandecita, y rentó los las ventanas de la buseta. El chofer quiso como acelerar más, pero no no le dio. Y después cayó otra grande, que esa fue la que nos arrastró hacia el abismo", indicó el joven.Alejandro recordó que, durante la caída, decidió protegerse como pudo, se puso las manos en la cabeza y los pies debajo de la silla para no salirse del vehículo como ocurrió con varias de las víctimas mortales del siniestro vial.Tras el impacto, el joven quedó atrapado dentro del carro y dos personas que también sobrevivieron lograron sacarlo y llevarlo hasta la carretera donde perdió el conocimiento y posteriormente que trasladado al Hospital Pablo Tobón Uribe en Medellín, debido a un fuerte golpe en la cabeza.Alejandro permaneció en cuidados intensivos y los exámenes médicos evidenciaron contusiones leves en la cabeza y los pulmones, situación por la que fue dado de alta y ahora se recupera en su casa, todavía con fuertes dolores en el cuerpo, pero con la fortuna de poder contar la historia.