El estudiante me escuchó con atención. Mi intervención, en la Universidad de la Costa, giraba en torno a la necesidad de tener un propósito en la vida: uno que trascienda, que emocione y que sea capaz de alinear las acciones diarias. Les insistí en algo que no siempre gusta oír: no basta con tener un sueño bonito; hay que comprometerse con él. Porque la vida, al final, es eso: un proyecto personal que exige coherencia. Entonces levantó la mano y preguntó: “¿Qué es el compromiso?” Su pregunta no era teórica. Era existencial. Y por eso la respuesta tenía que ser honesta.
Le dije: el compromiso es sostener cotidianamente, con pequeñas decisiones, la gran decisión que has tomado. Es mantener, en lo simple de cada día, aquello que un día elegiste como importante. Es levantarte cuando no tienes ganas, es decir no cuando sería más fácil decir sí, es cumplir incluso cuando nadie te está mirando.
El compromiso no se demuestra en los grandes momentos, sino en lo pequeño: en cómo hablas, en cómo trabajas, en cómo respondes cuando estás cansado, en cómo eliges cuando nadie te aplaude. Ahí se juega la verdad de lo que dices que eres.
Por eso, comprometerse también es no traicionarse en lo cotidiano. Porque no te traicionas de golpe, te traicionas en lo mínimo: cuando justificas una incoherencia, cuando postergas lo que sabes que debes hacer, cuando negocias tus principios por comodidad o por miedo. Y esas pequeñas renuncias, repetidas, terminan alejándote de ti mismo.
Es cierto: no basta con elegir un propósito ni con definir un camino. Eso lo hace cualquiera en un momento de entusiasmo. Lo difícil —y lo verdaderamente valioso— es recorrerlo con disciplina, con esfuerzo y con constancia.
El compromiso, entonces, no es una emoción. Es una práctica. Es la decisión diaria de ser fiel a lo que un día dijiste que eras. Y ahí está la diferencia: hay quienes sueñan… y hay quienes, en silencio y sin excusas, sostienen su vida en coherencia.
Miré el celular y me di cuenta que había terminado la clase. Me despedí esperando que crecieran en su compromiso.