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Literatura de bienestar: querer es el inicio, pero crecer exige mucho más que ganas

Una reflexión sobre la presión de creer que todo se puede únicamente con voluntad y actitud.

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Alberto Linero
Foto: Blu Radio

Me gusta la literatura de bienestar. Me gusta pensar en proponer ideas, reflexiones sobre cómo estar bien para que cada uno en su libertad, desde su conciencia y con su responsabilidad estructure su propio plan de vida. Pero hay una frase que me preocupa y que escucho mucho: “si tú quieres, puedes”. Y me preocupa porque no creo que sea del todo verdad. Es más me parece que repetirla sin matices puede ser incluso cruel.

Porque no todo depende de la voluntad. Hay historias, hay contextos, hay heridas, hay desigualdades, hay cansancios que no se resuelven simplemente “echándole ganas”. Decirle a alguien que no ha podido que es porque no quiso lo suficiente, es no entender nada de la complejidad humana.

La voluntad importa, sí. Es necesaria. Pero eso no es suficiente. Hace falta disciplina cuando la motivación se apaga. Hace falta apoyo cuando las fuerzas no alcanzan. Hace falta conocimiento para no caminar a ciegas. Hace falta tiempo porque no todo se logra al ritmo del deseo.

Y también hace falta aceptar algo muy difícil de aceptar pero que es una realidad que nos ubica en la propia realidad: hay cosas que no dependen de ti.

Esto no es para rendirse, es para ubicarse. Para dejar de culparte injustamente y empezar a construir de manera más inteligente. Porque cuando entiendes que no basta con querer, empiezas a preguntarte: ¿qué me falta?, ¿qué necesito aprender?, ¿a quién necesito cerca?, ¿qué debo soltar?

Esa idea de que todo depende de ti termina volviéndose una carga injusta. Te hace sentir culpable por no lograr lo que otros sí, sin mostrarte las condiciones, los privilegios o las ayudas que ellos tuvieron. Por eso, más que repetir frases bonitas, conviene construir una mirada más honesta: hacer lo que está en tus manos, trabajar con lo que tienes, y avanzar sin compararte. Porque no se trata de demostrar que puedes con todo, sino de aprender a vivir con verdad, con esfuerzo y con inteligencia.

La vida no responde solo a la intensidad del deseo, sino a la claridad del camino y a la constancia del paso.

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Querer es el inicio. Pero crecer exige mucho más que ganas.

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