El senador Iván Cepeda marcó la línea roja de lo que será su papel como líder de la oposición frente al gobierno entrante de Abelardo De La Espriella. Durante la conversación, Cepeda utilizó términos que evidencian una fractura profunda en el reconocimiento de la autoridad del mandatario electo, refiriéndose a él en repetidas ocasiones como “al que llaman presidente” o “el que será llamado presidente”.
La distinción entre legalidad y legitimidad
La base de la postura de Cepeda radica en una distinción conceptual que defiende con vehemencia: para él, De la Espriella posee una credencial legal, pero carece de legitimidad política y soberana. El senador argumenta que la doble nacionalidad del presidente electo (colombiana y estadounidense) es un impedimento insalvable debido al juramento de lealtad a los Estados Unidos.
“Para mí él va a ejercer una presidencia que no respeta nuestra soberanía y por lo tanto nuestra Constitución. Y por lo tanto, asumo la posición de desobediencia civil”, afirmó Cepeda en Mañanas Blu.
Cepeda fue tajante: “Reconozco, no reconozco al presidente en su legitimidad... pero sí en su legalidad. No voy lo que no voy a hacer es a obedecer órdenes, medidas, decisiones que yo considere riñen con la Constitución”.
Desobediencia civil
El senador explicó que esta actitud de desobediencia civil se activará especialmente si el nuevo gobierno intenta desmantelar las conquistas sociales o los tratados internacionales, como el Acuerdo de Paz de 2016.
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Cepeda advirtió que no se quedará de brazos cruzados si se intenta "demoler" lo pactado: “El día de mañana el señor De La Espriella intenta acabar con el acuerdo de paz. Nos vamos a rebelar contra eso porque es inconstitucional”.
Para Cepeda, la desobediencia es un derecho amparado por la Corte Constitucional para situaciones extremas. Aseguró que esta resistencia no implica un llamado a la violencia, sino una negativa a cooperar con un poder que considera lesivo para el interés nacional.
Como estrategia para contrarrestar las políticas del gobierno de De La Espriella, Cepeda anunció la conformación de una instancia de interlocución técnica y política. Aunque se le cuestionó bajo el término de "gabinete en la sombra", él prefirió llamarlo una instancia alternativa: “Existirá un número de personas que tienen tanto los títulos como la experiencia para responder desde un punto de vista político como también expertos técnicos a las medidas y decisiones que tome el gobierno”.
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