En diálogo con Mañanas Blu, el senador Iván Cepeda profundizó en el concepto de "desobediencia civil" que planea ejercer frente al gobierno del presidente electo, Abelardo De La Espriella. Cepeda, quien se perfila como el principal líder de la oposición tanto en el Congreso como en la opinión pública, aclaró que esta postura no es un llamado al caos ni a la violencia, sino una herramienta constitucional de resistencia ante un mandato que considera carente de legitimidad política.
La raíz de la desobediencia: soberanía y doble nacionalidad
El senador fundamenta su rechazo a la legitimidad de De La Espriella en su doble nacionalidad colombiana y estadounidense. Según Cepeda, el juramento de lealtad a los Estados Unidos obliga al mandatario electo a poner los intereses de esa nación por encima de la Constitución colombiana.
“Para mí él va a ejercer una presidencia que no respeta nuestra soberanía y por lo tanto nuestra Constitución. Y por lo tanto, asumo la posición de desobediencia civil”, sentenció en los micrófonos de Mañanas Blu.
Cepeda hizo una distinción técnica fundamental para su estrategia de oposición: “Reconozco, no reconozco al presidente en su legitimidad... pero sí en su legalidad. No voy lo que no voy a hacer es a obedecer órdenes, medidas, decisiones que yo considere riñen con la Constitución”.
Resistencia pacífica
Ante los temores de que este llamado incite a la violencia, Cepeda fue enfático en que su movimiento siempre ha promovido la “resistencia pacífica”. Aseguró que la desobediencia civil es una figura que ha sido legitimada por el alto tribunal del país para proteger a los ciudadanos ante abusos de poder.
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“La desobediencia civil es una forma que ha legitimada nuestra Corte Constitucional. Hay sentencias de la Corte diciendo que los ciudadanos ante situaciones excepcionales y extremas como esta que estoy planteando tienen derecho a desobedecer”, explicó. Para el senador, protestar y disentir son derechos habilitados por la Carta Magna que no deben confundirse con instigación a la violencia.
Finalmente, Cepeda defendió su derecho a ocupar su curul basándose en los más de 12.7 millones de votos obtenidos por el Pacto Histórico, lo que representa a "la mitad del país". Ante las críticas de incoherencia por recibir su credencial de senador mientras desconoce la legitimidad del presidente, lanzó un desafío: “Sí acepto la credencial, sí me la he ganado en las urnas, como él ha aceptado la suya... Ahora, si el día de mañana él renuncia a su credencial, yo también renuncio a la mía. No tiene ningún problema”.
Escuche aquí la entrevista:
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