La directora del ICBF, María Carolina Restrepo, cuestionó los mensajes que aparecían en la obra, entre ellos, las expresiones “resistencia chiquita” y “lucha”. Según el Instituto, estos mensajes tendrían un contenido político e ideológico y podrían representar una presunta instrumentalización de los niños y niñas.
Tras conocer el mural, la funcionaria manifestó que menores de tan corta edad no necesariamente comprenderían el significado de algunas de estas expresiones y ordenó retirar la obra de manera inmediata.
La decisión generó una respuesta de la exdirectora del ICBF, Astrid Cáceres, quien explicó el origen de la frase “Resistencia Chiquita”. Señaló que se trata de un colectivo artístico integrado por niñas en Bogotá y que, durante su administración, en una sede del Instituto se dispuso de un espacio para que los niños y niñas que visitaban el lugar pudieran dejar su huella libremente.
Según la exfuncionaria, fueron las propias niñas del colectivo quienes escribieron en ese espacio: “Aquí estuvo: Resistencia Chiquita”. También pidió no subestimar la participación infantil ni los criterios de los menores.
La exdirectora recordó, además, que el colectivo surgió después del asesinato de la niña Yuliana Samboní y que sus integrantes fueron invitadas de honor a su despacho.
En medio de la controversia, la exfuncionaria también cuestionó las prioridades del ICBF y del Gobierno frente a la atención de los niños y niñas afectados por la emergencia que atraviesa el país. Pidió concentrar esfuerzos en las zonas donde permanecen las familias damnificadas, especialmente en el Chocó, y verificar las condiciones de alojamiento que debe garantizar la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres, UNGRD.
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También planteó la necesidad de aplicar un enfoque de niñez y cuidado mutuo en la atención de la emergencia, así como habilitar comedores infantiles para los menores afectados.