Tomás Uribe sostuvo que el Centro Democrático debe tener claro para quién trabaja y que su objetivo es resolver problemas como la inseguridad y la burocracia estatal, que, según dijo, impiden el emprendimiento y la superación de la pobreza. Afirmó que el partido también debe precisar en qué se diferencia de los “nuevos movimientos” que, a su juicio, son clasistas, homofóbicos y elitistas. Dijo que prefiere “el pensamiento crítico independiente” frente al “pensamiento de rebaño”.
Uribe cuestionó que el partido se catalogue como de centro, porque esa clasificación “va cambiando en el tiempo” y “no es una definición estática”. Como ejemplo, recordó que el Partido Republicano de Estados Unidos, hoy considerado de derecha, impulsó la abolición de la esclavitud, causa que hoy se asociaría con la izquierda.
“No guardar rencor no es ser incauto”
Consultado por las heridas que, según la pregunta, dejó la confrontación entre el movimiento del presidente Abelardo De La Espriella y el Centro Democrático, Uribe respondió que, en lo personal, no guarda rencor hacia nadie, ni siquiera hacia quienes, dijo, le causaron dolor a su familia, como el expresidente Juan Manuel Santos e Iván Cepeda: “El rencor le hace más daño al que lo siente que al que se lo desea”, afirmó.
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Sin embargo, aclaró que no guardar rencor no significa ser ingenuo. Advirtió que la campaña reciente mostró una forma de hacer política “muy sucia”, que busca posicionar nuevos liderazgos “mediante el desprestigio de otras corrientes”.
Recortes estatales
Uribe advirtió en la red social X sobre dos riesgos para el país. El primero es la reconstrucción tras el terremoto: según escribió, el Eje Cafetero ha votado históricamente a favor de la libertad, y si la reconstrucción se demora, el electorado podría volcarse hacia opciones pro socialistas. El segundo es el déficit fiscal: sin austeridad, afirmó, la inflación y las tasas de interés seguirán altas, lo que frenará el consumo y la inversión.
En la entrevista, Uribe sostuvo que, si el Estado no reduce sus gastos, seguirá demandando mucha deuda, lo que mantendrá altas las tasas de interés. Según explicó, eso reduce el dinero disponible del consumidor para comprar y del empresario para invertir.
También planteó que reducir los gastos de funcionamiento permitiría destinar recursos a las víctimas del terremoto y a los colombianos que esperan meses por un medicamento. Dijo que espera que el Gobierno presente una ley de ahorro y que sea “muy audaz” en la reducción de esos gastos, para que un Estado “más eficiente le ponga menos trabas a la iniciativa empresarial”.