Casas que crujen, baldosas que estallan y paredes partidas en dos. Así viven los habitantes del conjunto residencial Barichara, en el corregimiento de San Antonio de Prado, donde 56 viviendas registran graves daños estructurales que obligaron a varias familias a evacuar mientras las que se quedan conviven a diario con el temor.
La situación, denunciada por la comunidad, acumula años de zozobra. Los afectados señalan que el drama no solo es material, sino también emocional y financiero, pues muchos continúan pagando créditos hipotecarios como los adquiridos con cajas de compensación por viviendas inhabitables.
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A este panorama se suma el incumplimiento de la norma urbanística que limita las construcciones a dos pisos en la zona, hallazgos que apuntan a edificaciones levantadas hasta con cuatro niveles.
Aunque un juez ratificó un fallo de acción popular que ordena responsabilidades tanto a la constructora como al Distrito, los vecinos denuncian que ni el 5 % de lo ordenado se ha cumplido. A las fallas geológicas se le suman los vacíos en los controles territoriales que hoy mantienen a todo el sector bajo un efecto dominó de deterioro.
Mientras Gestión del Riesgo asegura que se realizan evaluaciones constantes y que se adelanta un nuevo estudio de terreno de cara a una audiencia judicial programada para el próximo mes de octubre, la comunidad insiste en que las promesas no bastan y exige acciones concretas antes de que ocurra una tragedia mayor.