El tiempo que ha transcurrido desde el asesinato de Magnolia Rivera no solo ha prolongado el dolor de su familia. También tiene otra preocupación que ahora tiene nombre propio: el riesgo de que el caso termine en la impunidad.
Rivera, de 53 años, fue asesinada en febrero de 2025 en una vivienda del barrio San Isidro, en Itagüí. La investigación señala como presunto responsable a su expareja sentimental, Héctor León Cañas, quien habría atacado a la mujer con un arma cortopunzante y posteriormente habría intentado quitarse la vida.
Sin embargo, mientras el juicio avanza, el presunto agresor permanece en libertad luego de que se produjera el vencimiento de términos. Para la familia de Magnolia, esa situación representa una segunda carga: además de afrontar su dolorosa ausencia, debe esperar por una decisión judicial que todavía parece estar lejos de producirse. Así lo aseguró Katherin Suárez, hija de la víctima.
"A transcurrir más de un año sin una audiencia. Entonces, me parece una negligencia de parte del juzgado de Itaú y que todo esto esté pasando y que estén dejando estos asesinos en libertad, porque, pues, nosotros teníamos todo muy organizado y estábamos a la espera. Entonces, ahorita yo tengo que soportar que el asesino de mi madre esté libre por culpa de ella", expuso.
El proceso continúa en etapa de juicio, pero el calendario judicial prevé una espera por más de un año. Los alegatos finales fueron programados para octubre de 2027, mientras que el fallo está previsto para comienzos de 2028.
Así, la preocupación de los allegados a la víctima no está en que el el caso llegue a juicio, sino a que la demora termine debilitando las posibilidades de obtener justicia.