La Universidad de Antioquia encendió las alertas tras detectar 40 casos de fraude durante el examen de admisión a especialidades médico-quirúrgicas, un proceso en el que participaron cerca de 3.700 profesionales de Colombia y otros países de Latinoamérica.
Según informó la institución, los aspirantes implicados utilizaron dispositivos tecnológicos sofisticados para obtener ventaja indebida. Entre los elementos incautados se encontraron gafas inteligentes, intercomunicadores, auriculares y prendas de vestir con códigos previamente establecidos que facilitaban la transmisión de respuestas durante la prueba.
El decano de la Facultad de Medicina, Pablo Patiño, explicó que la universidad ya estaba preparada ante posibles irregularidades, debido a antecedentes detectados en años anteriores.
"Esta es una situación para la cual estábamos ya preparados, porque el año pasado tuvimos unos antecedentes que no fueron tan claros, pero sabíamos que había una red finalmente criminal que ofrece a estos aspirantes a las especializaciones la posibilidad de hacer un fraude. Por eso se hizo capacitación con el personal docente, con admisiones y registro de la UdeA y estuvimos preparando desde hace varios meses para esta situación. No pensamos que iba a ser tan contundente y evidente", detalló.
El decano explicó cómo opera este fraude, es decir, la forma como finalmente los aspirantes reciben en tiempo real las respuestas de la prueba.
"Tenemos absoluta certeza que el examen no se filtra desde antes, de eso estamos seguros, tenemos una cadena de custodia del examen y no se filtra pero lo que ocurre es que varias personas ingresan con gafas o celulares y empiezan a tomar fotografías del examen, esas personas envían a su vez fotografías del examen y empiezan a resolverlo por fuera, incluso expertos", indicó.
Los 40 médicos fueron identificados por el equipo docente, que anuló de inmediato sus exámenes. La universidad advirtió que los implicados podrían enfrentar sanciones disciplinarias y eventuales revisiones por parte de organismos encargados del ejercicio profesional, debido al componente ético del caso.
Las directivas calificaron el hecho como preocupante, al involucrar a profesionales de la salud que, pese a su formación, recurrieron a prácticas fraudulentas para acceder a programas de especialización.
¿Hay delito?
Para el abogado penalista Santiago Trespalacios hacer trampa en un examen tiene consecuencias académicas, aunque podría constituir delito si se comprueba suplantación de identidad. En cualquier caso, indicó, las pruebas presentadas bajo estas condiciones carecen de validez.