Ocho personas, cuatro mujeres y cuatro hombres, fueron judicializadas por su presunta participación en la explotación ilícita de oro en los municipios de El Bagre y Nechí, en Antioquia.
De acuerdo con la Fiscalía General de la Nación, los procesados harían parte de un clan familiar que, desde 2024, habría utilizado cuatro dragas tipo brasileño, maquinaria pesada y mercurio para extraer el metal en la ronda del río Nechí, sin contar con título minero ni licencia ambiental.
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Las investigaciones, que incluyeron tres operativos en terreno, interceptaciones telefónicas y labores de seguimiento, permitieron identificar a los ocho señalados y establecer los roles que presuntamente desempeñaban dentro de la estructura dedicada a esta actividad ilícita.
Según la Fiscalía, Alexander Villalba Martínez sería el cabecilla y principal articulador de la organización. Su hermano, José Alfredo Villalba Martínez, estaría encargado de la operación de las dragas utilizadas para la extracción de oro.
Por su parte, María Isabel Villalba Martínez y Luz Yesenia Santos Romero son señaladas de cumplir funciones administrativas, financieras y logísticas. Entre tanto, Andrea Catalina Castañeda Correa presuntamente se encargaba de definir el uso y la destinación de las máquinas empleadas para obtener el metal.
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La investigación también involucra a Jhon Hever Soto Flórez, quien sería el administrador de una mina a cielo abierto ubicada en Jardín de Tamaná, Antioquia; Angie Paola Agudelo, señalada de desempeñarse como secretaria de la red; y Maicol Álvarez Caicedo, quien, al parecer, compraba y comercializaba el oro extraído ilegalmente.
Además de establecer la presunta participación de los investigados, las autoridades analizaron las consecuencias ambientales de las actividades mineras. El estudio de la autoridad ambiental identificó afectaciones en una extensa zona del bajo Cauca antioqueño, entre ellas pérdida de cobertura vegetal, erosión y formación de depósitos artificiales de agua.
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El análisis también evidenció alteraciones relacionadas con el transporte de sedimentos hacia el río Cauca, una de las consecuencias asociadas a las labores de extracción que se habrían desarrollado en la zona.
Durante los procedimientos de captura, las autoridades incautaron 695 gramos de oro, avaluados en más de 284 millones de pesos, y 152,54 gramos de platino.
También fueron encontrados 508 millones de pesos en efectivo, cinco teléfonos celulares y documentos que serán objeto de valoración por parte de los investigadores.