La reciente autorización de la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales para elevar la cota del embalse de Hidroituango ha dejado un sabor agridulce para EPM, pues las condiciones ambientales no permitirían llevar a cabo este proceso a la velocidad esperada teniendo en cuenta los impactos del fenómeno de El Niño.
Las escasas lluvias que en las últimas semanas se han registrado en el Norte de Antioquia han llevado al río Cauca a caudales mínimos en su historia con 250 metros cúbicos por segundo, frente a su promedio histórico de unos 1.600. Por eso, bajo estas situaciones la luz verde de la entidad no tiene un impacto relevante en la práctica.
Según Humberto Iglesias, gerente encargado de EPM, las expectativas ahora se centran en los meses de octubre y noviembre para que las lluvias aumenten, pues en la actualidad tal es la crisis del caudal para el Cauca y el embalse que la central de generación de energía está operando apenas con dos de sus cuatro unidades disponibles.
"Hoy, efectivamente, por los caudales que tenemos, no lo podemos hacer. Hoy el agua que ingresa es casi que la mínima que sale generándose, pero hay algo muy importante, y es, si se cumplen lo lo que tenemos previsto en noviembre y hay época de lluvia, ahí sí podríamos aprovechar esta resolución y empezar a incrementar el nivel de embalse para prepararnos para enero, febrero y marzo, que serán esos momentos más importantes", expuso el directivo.
Mantener altos niveles de almacenamiento en Hidroituango resulta clave para el sistema eléctrico colombiano ante la posibilidad de que las condiciones más exigentes del fenómeno de El Niño se concentren durante el primer trimestre de 2027.
En un escenario de menor disponibilidad de agua en los principales embalses del país, contar con reservas suficientes en el mayor complejo de generación hidroeléctrica de Colombia permitiría disponer de un respaldo adicional para producir energía cuando disminuyan los aportes hídricos y, al mismo tiempo, reducir la presión sobre las plantas térmicas.