El alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, admitió la insuficiencia de uniformados en el sistema de transporte masivo frente a la creciente violencia que enfrentan los guardas de seguridad. Tras el reciente asesinato de un guarda de seguridad en la estación Terreros de TransMilenio, en el municipio de Soacha, el alcalde de Bogotá, Carlos Fernando Galán, se pronunció sobre la crisis de seguridad que atraviesan los trabajadores del sistema.
En diálogo con Mañanas Blu, el mandatario fue enfático al señalar que la naturaleza de las agresiones ha superado las capacidades de vigilancia privada y exigió una intervención contundente de la fuerza pública: “Frente a un asesino no hay un vigilante que frene, se requiere la Policía”, afirmó el alcalde Galán, quien destacó que los trabajadores de TransMilenio no cuentan con las herramientas ni el respaldo legal para confrontar a delincuentes armados.
Esta declaración se produce en medio de una ola de protestas de los guardas de seguridad, quienes denuncian haber sido víctimas de más de 300 ataques en lo corrido del año.
La realidad de los guardas de seguridad en TransMilenio
El panorama expuesto por los trabajadores es crítico. Dana, una de las guardas de seguridad, relató durante la entrevista cómo fue víctima de una agresión con arma blanca mientras intentaba evitar la evasión de un pasaje. Según su testimonio, los guardas carecen de dotación adecuada para protegerse y reciben únicamente elementos de protección similares a los utilizados por motociclistas.
“Sentimos mucho miedo porque no tenemos el apoyo ni de las empresas con las que trabajamos ni de la Policía Nacional”, manifestó Juliette, otra de las voceras de los guardas, quien además denunció que el gremio está operando en condiciones de terror, con jornadas que superan las 12 horas.
Déficit de pie de fuerza policial en TransMilenio
Uno de los puntos centrales de la entrevista fue la brecha en la presencia policial dentro del sistema de transporte. Galán reconoció que, a pesar de los esfuerzos para reducir la evasión de pasajes, la cantidad de policías destinados a las estaciones es insuficiente para garantizar la seguridad frente a criminales.
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“Yo he visitado, por ejemplo, sistemas de transporte en otras ciudades del mundo donde la policía tiene, por ejemplo, la Ciudad de México, el metro tiene 5.600 policías. En Bogotá, en el sistema de transporte, no tenemos más de 400 policías. Entonces tenemos un problema de fuerza grande”, explicó el burgomaestre.
El mandatario enfatizó que, si bien la administración ha trabajado en la reducción de los colados, bajando la tasa del 25% al 14%, la problemática de los delincuentes armados requiere una respuesta diferente. Para Galán, la solución pasa por una mejor distribución de la fuerza disponible y un trabajo articulado con las autoridades judiciales para garantizar que los capturados permanezcan tras las rejas.
La reincidencia delictiva como factor crítico
El alcalde hizo referencia a la problemática de la reincidencia, un factor que, a su juicio, agrava la sensación de impunidad. Al ser consultado sobre el perfil de los agresores del guarda Cristian Garzón, el mandatario destacó que estos individuos suelen contar con antecedentes penales previos.
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“Es una reflexión que tenemos que hacer, porque estos tipos también estaban ya bajo ese caso, cumplían el criterio de que habían sido capturados previamente por otros delitos”, señaló el alcalde. Galán insistió en que existe una urgencia por revisar cómo el sistema judicial procesa a las personas que son capturadas reiteradamente por delitos graves, pues la falta de medidas de aseguramiento efectivas termina por poner en riesgo a la ciudadanía.
Infraestructura y el futuro de las puertas en TransMilenio
En cuanto a las vulnerabilidades físicas de las estaciones, que facilitan la evasión y la entrada de personas armadas, el alcalde explicó que los problemas contractuales con los proveedores de puertas han sido un obstáculo superado recientemente. La administración distrital ha priorizado la instalación de nuevos cerramientos, que cuentan con una normativa técnica más robusta y difícil de vulnerar.
“Tenemos esa vulnerabilidad, pero el contrato se destrabó y estamos avanzando. Yo espero que en el curso de lo que queda este año, o a principios del año entrante, tengamos ya resuelto por completo esa problemática de puertas en Transmilenio”, puntualizó el mandatario.