La red pública hospitalaria de Bogotá sumó un nuevo punto a su estrategia de descentralización con la puesta en marcha del Servicio Especializado Resolutivo (SER) Candelaria La Nueva, ubicado en la localidad de Ciudad Bolívar.
El nuevo centro asistencial, adscrito a la Subred Integrada de Servicios de Salud Sur, enfoca su portafolio en la medicina física y la rehabilitación. La infraestructura está diseñada para la atención y recuperación de pacientes con patologías de alta prevalencia, como lumbago crónico, alteraciones osteomusculares, afecciones neurológicas, así como procesos terapéuticos derivados de tratamientos ortopédicos, traumatológicos, cardiorrespiratorios y oncológicos. Para ello, el lugar fue dotado con zonas de fortalecimiento físico, áreas de entrenamiento de marcha y equipos multifuerza y cardiovasculares.
Uno de los principales indicadores evaluados en el inicio de la operación es el impacto en la movilidad y los tiempos de acceso de la comunidad del sur de la capital. Según los reportes de los propios usuarios, recogidos durante la fase de apertura, los tiempos de desplazamiento para recibir atención especializada disminuyeron de un promedio de una hora a trayectos de aproximadamente 20 minutos. Adicionalmente, la integración de un servicio directo de farmacia, desde hace dos meses, eliminó la cadena de trámites y autorizaciones previas que solían retrasar la entrega de medicamentos.
Pese a los avances en infraestructura y la reducción de los tiempos de desplazamiento, la gestión distrital reconoció que el principal desafío del sistema público sigue concentrado en la oportunidad de la agenda médica. Las autoridades de salud señalaron como meta prioritaria consolidar un esquema de asignación en el que las citas de medicina general se otorguen en menos de tres días y las consultas con médicos especialistas no superen un tiempo máximo de espera de ocho días.
Finalmente, el funcionamiento de este modelo asistencial incorpora un componente tecnológico basado en herramientas de análisis predictivo e inteligencia artificial. Estos sistemas digitales se utilizan para el procesamiento de datos clínicos que permitirán identificar riesgos epidemiológicos de manera anticipada, priorizar las patologías que más impactan a la población local y agilizar, de forma preventiva, la continuidad de los tratamientos médicos.