Bogotá estableció nuevas reglas para el uso de teléfonos móviles y dispositivos con pantalla en los colegios oficiales y privados de educación inicial, básica y media. La medida hace parte de la política educativa “(Re)conectarnos para aprender” y quedó definida en la Resolución 1037 de 2026, con la que la Secretaría de Educación busca que la tecnología tenga un uso pedagógico y que no desplace las experiencias presenciales dentro de los establecimientos educativos.
La política parte de un proceso participativo en el que, según el documento, intervinieron más de 98.000 personas entre estudiantes, familias y docentes.
Uno de los principales cambios está relacionado con los teléfonos móviles. La resolución establece que, como regla general, los integrantes de la comunidad educativa no podrán utilizar celulares durante la jornada escolar, tanto en las clases como durante los descansos.
La restricción, sin embargo, no significa que los estudiantes no puedan llevar sus teléfonos al colegio. El documento aclara que la resolución no restringe el porte de estos dispositivos y deja en manos de cada institución la definición de las medidas necesarias para implementar las reglas, teniendo en cuenta las características de su comunidad educativa y las necesidades particulares de los estudiantes.
La medida tampoco es absoluta. Existen excepciones cuando el uso del celular sea necesario por razones de salud, emergencias, accesibilidad, ajustes razonables o apoyos requeridos por un estudiante. De esta manera, la regulación contempla situaciones en las que impedir el uso del dispositivo podría afectar derechos o necesidades específicas.
Los celulares sí podrán utilizarse para aprender, pero desde octavo:
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La resolución contempla una excepción específica para fines académicos. A partir de octavo grado, los celulares podrán utilizarse como herramienta pedagógica cuando exista una actividad previamente definida y bajo la orientación, guía y supervisión del docente.
No se trata, según el documento, de permitir el uso libre del teléfono durante las clases. Las aplicaciones, plataformas, contenidos o funciones que puedan utilizarse deberán estar previamente establecidos dentro de la planeación pedagógica y responder a objetivos de aprendizaje determinados.
Además, ningún estudiante estará obligado a tener o llevar un teléfono móvil para participar en una actividad académica. La política busca evitar que el acceso a un dispositivo propio se convierta en una condición para desarrollar las actividades escolares.
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También habrá límites para tabletas y computadores
La regulación diferencia entre los celulares y otros dispositivos con pantalla. Mientras que para los teléfonos la regla general es restringir su utilización durante la jornada escolar, para tabletas, computadores, televisores y otros dispositivos utilizados pedagógicamente se establecen límites progresivos de exposición según el nivel educativo.
El esquema definido contempla ningún uso de pantallas en ciclo 1 y prejardín; hasta 30 minutos diarios en jardín y transición; una hora en primaria; dos horas en sexto y séptimo; y sin límite establecido entre octavo y undécimo, siempre bajo criterios de uso responsable. Las clases de Tecnología e Informática están excluidas de estos límites.
El Consejo Académico de cada institución también podrá autorizar, de manera excepcional y con una justificación pedagógica, que se superen esos tiempos cuando exista una necesidad específica de aprendizaje.
Estos límites se refieren exclusivamente al uso pedagógico de pantallas dentro del colegio. No corresponden al tiempo total que los estudiantes pasan frente a dispositivos en sus hogares.
Los colegios tendrán seis meses para adaptar sus reglas
La implementación no quedará únicamente en manos de la Secretaría de Educación. Cada colegio deberá definir, de manera participativa y de acuerdo con su propio contexto, cómo aplicará las nuevas disposiciones.
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Para hacerlo, las instituciones tendrán que actualizar sus Manuales de Convivencia o Pactos de Corresponsabilidad en un plazo de seis meses. Durante este proceso, la Secretaría de Educación acompañará a los establecimientos educativos.
Los docentes y directivos también recibirán formación y acompañamiento para aplicar la política. La administración distrital anunció herramientas como una Guía para Colegios, además de procesos de capacitación orientados a promover un uso pedagógico, crítico y responsable de la tecnología.
La Secretaría de Educación realizará una evaluación después del primer año de implementación para analizar los resultados de las medidas y establecer mecanismos, indicadores e instrumentos de seguimiento. Con ello, la administración distrital busca determinar si las nuevas reglas cumplen el propósito de que la tecnología esté al servicio del aprendizaje sin desplazar experiencias consideradas esenciales para el desarrollo de niños, niñas y adolescentes.