La Contraloría General de la República anunció que asumirá la vigilancia y el control fiscal integral sobre la construcción de la primera línea del Metro de Bogotá, tras detectar un atraso ponderado en la ejecución del proyecto a corte del 31 de agosto. Aunque el retraso general de la megaobra se sitúa en un 4,46%, el vicecontralor general, Francisco José Chaux, advirtió que el incumplimiento es mucho más notorio y preocupante al analizar áreas específicas.
De acuerdo con la evaluación técnica del organismo, mientras el avance global debería situarse en el 86,79%, la obra registra un 82,33%. Sin embargo, el funcionario explicó que el proyecto se compone de ocho ejes, donde algunos presentan un desempeño positivo y otros muestran debilidades que exigen un seguimiento permanente.
Componentes críticos bajo la lupa
El vicecontralor Chaux detalló que el mayor impacto negativo se encuentra en tres frentes fundamentales para el funcionamiento del sistema: estaciones y accesos, sistemas y equipos, y malla vial y espacio público.
En el caso de malla vial y espacio público, la Contraloría reportó un retraso del 52,34%. Al respecto, el funcionario aclaró que este componente abarca los puentes, andenes, vías y toda la infraestructura de acceso necesaria para el disfrute y operatividad de la obra. Según Chaux, al hablar de un atraso de esta magnitud, se refiere a que menos de la mitad de las actividades programadas para dicho segmento se han ejecutado efectivamente hasta la fecha.
Los otros componentes señalados presentaron un rezago del 19,24% en estaciones y accesos, y un 18,58% en sistemas y equipos. En contraste, el vicecontralor destacó que los componentes de viaducto y patio taller se mantienen dentro del cronograma preestablecido, lo cual evita, por ahora, una afectación mayor en el balance general del proyecto.
Riesgos para la puesta en marcha en 2028
Uno de los puntos centrales de la preocupación de la Contraloría es el impacto que estos retrasos acumulados puedan tener en la fecha final de entrega. Al ser cuestionado sobre si este 4,46% podría posponer la inauguración, Chaux fue enfático en advertir sobre la posibilidad de un efecto dominó si no se corrigen las desviaciones.
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Si empezamos a sumar ese 4%, otro 4% nos puede poner en riesgo la entrega para septiembre del 2027, en el sentido de que se ponga en funcionamiento, se hagan las pruebas para el Metro de Bogotá. Y si vamos sumando ese atraso ponderado con el paso del tiempo, se puede convertir en un riesgo alto de que efectivamente el metro no entre en funcionamiento en marzo de 2028, señaló el vicecontralor.
Aunque la meta establecida sigue siendo marzo de 2028 para la operación comercial y septiembre de 2027 para el inicio de pruebas, el ente de control enfatizó que mantendrá una vigilancia estricta sin incurrir en la coadministración del proyecto.
Seguimiento permanente y control fiscal
El vicecontralor Chaux aclaró que el ejercicio que inicia la entidad se traduce en una participación activa en la gestión de riesgos y en la emisión de advertencias oportunas sobre posibles fallas que pongan en peligro los recursos públicos, dado que la Nación aporta más del 60% de la cofinanciación de la obra.
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El funcionario confirmó que la Alcaldía de Bogotá, la Empresa Metro y la interventoría ya fueron notificadas sobre la resolución 1987, que oficializa este control integral. Ante la pregunta sobre si es posible acelerar los procesos para recuperar el tiempo perdido, Chaux señaló que dicha responsabilidad recae sobre el concesionario.
"Nosotros miraremos los resultados en la gestión, nosotros miraremos qué tanto esfuerzo se llevó a cabo para adelantar las tareas de acuerdo al cronograma que se ha hecho, alcanzar que se logre un mayor desarrollo. Y efectivamente, esos esfuerzos dependerán del concesionario, más no de la Contraloría. Pero la Contraloría ejercerá sus competencias constitucionales y legales para que el metro llegue al mejor puerto posible", concluyó el vicecontralor.