Durante muchos años, el río Bogotá fue visto como uno de los mayores símbolos de contaminación ambiental en la ciudad. Su agua oscura y los malos olores hicieron pensar que recuperar este afluente era casi imposible. Aun así, pese al crecimiento desordenado, las descargas de aguas residuales y décadas de daño ambiental, el río ha logrado resistir.
Con el paso del tiempo se han puesto en marcha diferentes proyectos para intentar recuperarlo. Algunos han sido más visibles que otros, pero todos buscan lo mismo, mejorar la calidad del agua y devolverle vida al río.
Hoy, ese objetivo parece estar más cerca gracias a nuevas obras, sistemas de tratamiento de agua y medidas para reducir la contaminación.
Durante el Día del Río Bogotá, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB) dio a conocer varios avances que muestran que la recuperación del afluente ya está en marcha y no se queda solo en promesas.
Las obras clave para recuperar el río Bogotá
Uno de los proyectos más importantes es la futura Planta de Tratamiento de Aguas Residuales (PTAR) Canoas, considerada una de las obras ambientales más grandes del país. Actualmente está en proceso de licitación y tendrá la capacidad de tratar el 70 % de las aguas residuales de Bogotá y el 100 % de las del área urbana de Soacha. Esto ayudaría a reducir de manera importante la contaminación que hoy llega al río.
A este proyecto se suma la Estación Elevadora de Aguas Residuales Canoas, que ya tiene más del 94 % de avance. Cuando entre en funcionamiento, permitirá evitar que grandes cantidades de aguas residuales terminen directamente en los ríos de la ciudad.
La PTAR Salitre también sigue siendo clave en este proceso. Actualmente trata cerca del 30 % de las aguas residuales de Bogotá y solo en 2025 logró retirar 57 mil toneladas de contaminantes, disminuyendo la carga de suciedad que recibe el río Bogotá.
Además de las grandes obras, también se han hecho trabajos menos visibles, pero muy importantes. Entre 2024 y 2025 se corrigieron 811 conexiones erradas del alcantarillado, un problema que hacía que aguas residuales terminaran en canales de lluvia y luego llegaran al río. Aunque es un trabajo silencioso, es un avance importante para mejorar la calidad del agua.
Los ciudadanos también están involucrados
Las autoridades ambientales indican que recuperar el río Bogotá no depende solo de las obras de infraestructura, sino también de la participación de la ciudadanía. Por eso, durante mayo se están desarrollando actividades educativas y jornadas ambientales para crear conciencia sobre la importancia de cuidar este afluente.
Publicidad
Lo anterior, por medio de capacitaciones, recorridos y espacios pedagógicos que buscan acercar nuevamente a las personas al río y generar mayor compromiso con su protección.
Aunque la recuperación total del río Bogotá todavía es un reto de largo plazo, los avances actuales muestran que aún hay esperanza para el afluente.