Barranquilla y todo el Caribe están de luto por la muerte de Pedro Agustín Beltrán, mucho más conocido como ‘Ramayá’, un emblema de la flauta de millo, la cumbia y el Carnaval, quien a sus 96 años tuvo complicaciones de salud luego de estar internado varios días en una clínica en la que al parecer le diagnosticaron agua en sus pulmones.
Son más de 300 las composiciones que lo posicionan como parte fundamental de la música folclórica, entre las que destacan 'La Rebuscon', 'El Mico Ojón Pelú', 'La clavada', 'La cabuyita', 'La burra mocha', entre muchas otras, y por las que fue catalogado como el cañamillero oficial del Sirenato de la Cumbia y le fue otorgado el galardón ‘Vida y Obra’ del Ministerio de Cultura, en 2023.
Su amigo y también flautista Juaco Pérez declaró a Blu Radio que no existe ni existirá un flautero de la talla del maestro ‘Ramayá’.
“Es un momento bastante triste en lo personal porque Pedro Ramayá fue mi amigo, fue mi maestro en vida y me enseñó toda la parte de la música, me abrió las puertas de su familia, las de su agrupación para ser integrante. Es una pérdida invaluable al legado musical y material no solo de la Costa, sino de Colombia. Se nos fue el referente más grande”, dijo inicialmente.
“Él tenía una capacidad única, porque a pesar de que el maestro nunca estudió música, podía interpretar diferentes instrumentos, entre estos los más conocidos de él, la flauta y la gaita, pero algunos no sabían que también tocaba el acordeón, la guitarra; incluso un día llegué a su casa y le vi un saxofón. Dije, maestro, ¿y eso? Lo había comprado para estudiarlo. Una persona con oído absoluto, una afinación única”, agregó.
En el año 2002, Pedro Ramayá Beltrán fue elegido como Rey Momo del Carnaval de Barranquilla y hasta recibió un Congo de Oro por su trayectoria musical. Su importancia es tanta que una estación de buses de Transmetro lleva su nombre en el sur de la ciudad.
Carnaval, a través de sus redes sociales, escribió: “Maestro, su música no se apaga: seguirá resonando en cada calle, en cada desfile y en cada corazón carnavalero”.
El gobernador Eduardo Verano también lo despidió con profundo dolor: “Su flauta e’ millo no solo llevó el alma del Caribe a cada rincón, sino que se convirtió en símbolo de las raíces que nos unen como región. Se va un maestro, pero su música queda para siempre, resonando en el corazón del Atlántico”.